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La mañana despertaba como cualquier otro gallo en su granja. La luz tenue atravesando con rayos la cortina blanca de la habitación de los esposos en su cama matrimonial. El más alto se levantó primero como siempre y por obligación a su rutina en colocarse las sandalias primero como siempre.
El que se encontraba aún acostado se despertó igual, pero mantenía sus ojos cerrados. Esperando. Esperando un delicado y dulce beso en la frente como cada día; cada mañana y cada noche esperaba ser despertado con un “Buenos días cariño” o simplemente burlar un poco.
Desde que se casaron, después de su boda, después de tres años su esposo y él dejaron de tener intimidades. No porqué uno quisiera, era porque el trabajo era muy arduo con su pareja. El más bajo solo se encargaba de la limpieza en casa y escribir unas que otras historias.
—Jong Woo, ya me voy al trabajo. —interrumpió aquel hombre sus pensamientos mientras yacía en la puerta principal calzando sus zapatos de vestir.
—Cuídate, Moon Jo. —contestó JongWoo un tanto flojo. Que, estando detrás le impedía acercarse a él y darle un beso para saber que de respuesta solo recibirá un fuerte toque frío de cara que le deprimía la calma.
Extrañaba constantemente las caricias y los apodos que se intercambiaban en sus momentos más jóvenes.
Ahora parecían dos completos extraños que solo comparten cuarto y baño.
La horrible soledad que JongWoo sentía, era un filo que lo atravesaba del estómago al corazón. Las mariposas que antes revolcaban dentro parecían morirse por vejez o por falta de adoración.
La mano de JongWoo no se alejaba de la manija, esperaba en cualquier momento que MoonJo atravesará aquella puerta y lo besara, lo tomará de las caderas y le llamase como suyo en posesividad de antes.
Pero nada de eso sucedía conforme pensaba los segundos. Sin contarlos parecía eternidad y un enorme agobio.
—¿Cuando me pondrás atención…?
Los minutos pasaron y el menor se encontraba en su laptop, con cada tecla pegada a sus yemas. Las letras seguían sin ritmo, constantes y precisos.
No eran palabras, solo la M.
Antes de que pudiera dormir en su trance escucho una hoja deslizarse por debajo de la puerta principal. Su sofá que estando a la vista de esta pudo identificar que fue aquel sonido.
Luego de verlo por cinco segundos, que fueron suficientes, corriendo fue hasta la penumbra y abriendo no encontró a nadie. Solo y vacío, pero sus ojos sí detectaron algo.
Un pequeño ramito de flores violetas.
JongWoo no sabía si agacharse y tomarlo o seguir pensando de quién pudo haber sido.
Esas flores eran sus favoritas. Nadie, siquiera su familia sabía de sus gustos particulares. Solo MoonJo, pero imposible hecho. Ya que su esposo se fue con las manos vacías excepto por su maleta pequeña donde las flores podrían morir dentro.
Con el ramo y la carta en mano fue a su sofá dejando las flores frente a la mesa en la que yacía su computadora.
El sobre era blanco, sin manchas y nada. Simplemente limpio y suave como recién comprado.
Y entonces…
“♡Cariño♡
Siempre he creído en el destino, creo que las personas muchas veces están destinadas a encontrarse, en que el conocer a una persona está escrito en algún lugar profundo del corazón, como si alguien hubiera decidido que nos tocaba coincidir. Así de efímero, así de perfecto.
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• Ramito de Violetas •
Fanfiction•-Seo MoonJo x Yoon JongWoo Inspirado en la rolon: Ramito de Violetas - Mi Banda El Mexicano.
