Eran las 2 de la madrugada. Esta travesía de poco más de dos meses me había hecho galopar hasta los confines de lo conocido, adentrándome en montañas en las que ningún hombre había pisado antes. No sé si por cautela, por miedo o por las historias que se contaban, pero hasta ahora nadie había llegado tan lejos. Y aún menos a estas praderas, tras un bosque extenso donde desaparecen los hombres así como el humo al viento.
Éramos solo yo y mi querido galope, Demonio Azul. Su nombre era así, por su pelaje, una mezcla entre el cielo nocturno o las olas del mar bajo la noche, entre negro y azul, pero con un brillo casi magico. ¿Lo de demonio? Viene de los jinetes que fallaron al intentar montarlo. Era tal la violencia en el, que no se sometía ni a los castigos ni al hierro candente. Había matado a diez montaraces de un rey y lastimado a cuarenta plebeyos que intentaron burlarse Y montarlo por sorpresa.
Aún recuerdo cuando lo conocí. Yo me dirigía a pie hacia un reino, algo raro para la época.
A veces me movía en carrozas pidiendo que me llevasen, a veces con nobles, a veces con plebeyos, en carrozas de heno.
Algunas veces caminaba por semanas para ir de un reino a otro, pasando peligros de todo tipo. Fue así hasta cierta noche, lo vi galopando como una sombra endiablada, brillaba en azul bajo la luna.
Su mirada era voraz; era como la de un ángel rebelde. Aquella noche, hizo honor a las palabras "como alma que lleva el diablo", cierto es que demonio ya se había llevado a más de un alma en sus escapes, mas esa noche mi alma no se sumaría a la lista. Lo miré y espere el momento justo, me plante en medio del camino. Sus pisadas sonaban como temblores de tierra.
Cuando creyó que me arrollaría, salté como si algo sobrenatural me hubiera permitido volar a su lomo, sin dudarlo, me sujeté de el y me aferre con pies y manos. Él corrió, galopó manera violenta queriendo volcarme; buscaba que me cayese para moler mi cráneo con sus pisadas furiosas.
Recuerdo que lo sofoque hasta dejarlo sin aliento, Solo cuando vi que su vida estaba a punto escapar de sus ojos, fue cuando lo solté. Pensé que lo había matado, por que el muy bestia me arrolló con su peso y no parecía moverse. Intenté quitármelo de encima, pero era una tarea imposible, fue así hasta que varios minutos después, lo vi levantarse, por supuesto conmigo a cuestas dado que aún me agarraba a el. Sus ojos apagados volvieron a brillar.
Nunca lo he visto temblar ni apagar esa llama feroz y arrogante en sus ojos, pero aquella vez, por primera y última vez, demonio tembló y se sometió a mi, quizás por confianza, quizás por miedo, pero desde aquel día hemos sido inseparables.
Ahora una vez más, lo veo temblar, algo aquí está mal.
Muy mal, Pero me temo que ya es tarde.
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El caballero de llanuras Negras
FantasíaLa compleja y épica historia de alecssand, un caballero errante al mejor postor, que blade su espada y vive su vida de semi inmortal entre el amor, el dolor, la aventura y la justicia.
