Edgar se encontraba caminando por las calles de la ciudad de yokohama, había ido a una editorial a entregar unos papeles y a firmar un contrato para la impresión de su nuevo libro, este ya quería que saliera la primera copia, para poder mostrar se lo a Rampo, y así pensando en su libro y en rampo termino deteniéndose afuera de una repostería en donde por una vitrina se podían ver algunos postres, no es que le gustarán mucho pero le recordaban a Rampo y su dulce presencia, se estaba cuestionando se si comprarle uno y llevárselo de sorpresa a la agencia de detectives, aunque también sería algo raro ¿no?.
-mmm...¿debería de comprarle uno karl? -le pregunta a su fiel mascota la cual está sobre su hombro, y está solo se le queda viendo-si creo que sería raro.
-Holaaa- de repente se le acerca alguien y le pega repentinamente en la espalda, sacándole un susto.
-Haha-grita saltando un poquito para atrás, y volteando a ver quién era la persona que le había metido aquel susto y se encontró a la persona que casualmente ocupaba sus pensamientos, aquel pelinegro de ojos verdes adicto a la azúcar -m-me asustas.
-ahi lo siento...-se disculpa y luego observa la vitrina para ver qué veía el más alto- ¿Que estabas haciendo?- pregunta sin quitar la vista de esos sabrosos postres que lo estaba tentando a comprar uno.
- está viendo estos empalagosos postres- le responde fijándose en los ojos del pelinegro los cuales brillaban por el anhelo de un postre, y eso hacía que el corazón de Poe se escogiera.
-y por qué los veías?- pregunta Rampo curiosos volviéndolo a ver al más alto.
Este se pone nervioso pues a el casi no le gustaba lo dulce y rampo sabia eso, pero no podía decirle que se había parado a verlos por qué estaba pensando en el, no eso nunca se lo diría.
-he...karl quería uno-responde lo primero que paso por su cabeza, y el mapache solo le sigue el acto bajando con un poco de dificultad de sus hombros y acercándose al virto fingiendo anhelo por un empalagoso postre, para salvar a su dueño- pero no se lo puedo comprar...si lamentablemente le hace daño.
-si...¿pero sabes a quien no le hace daño?- responde el más bajo- a mi.
Poe lo mira confundido un rato pues no había captado la indirecta de que le comprara un postre.
-osea que me lo puedes comprar a mi...el postre me haría muy feliz - fija sus ojos en los del más alto mostrando súplica por qué le compré un postre además de hacer un leve perchero como niño chiquito y mierda como decirle que no a esa cara tan tierna e infantil y sin más accedió a comprárselo.
Pero esa carita tan bonita lo hizo comprarle más de 20 postres, por dios como accedió a comprarle tanto postre le va a terminar dando diabetes, la cajera les entrego los postres en tres bolsas grandes, y poe las cargo las tres bolsas, mientras rampo lo guiaba a la salida muy feliz y sonreír como niño pequeño dando brinquitos de felicidad.
Mientras caminaban poe se estaba cuestionando así mismo pues aunque el podía permitirse comprar tantos postres por qué tenía buen dinero, no podía dejar que rampo se los comiera todos, o va a terminar diabético muy joven, así que estaba ideando un plan para hacer que rampo los compartiera con otros pues conocía a ese detective ingenioso y cuando se trataba de compartir un postre podía ponerse algo...cómo decirlo...pues dejémoslos en qué se le complicaría un poco que compartiera esos postres.
-poe gracias por los postres- menciona de repente el más pequeño, volviendo a ver al castaño y sonriendo mostrando su felicidad y verdadero agradecimiento por los postres.
Y esa sonrisa tan carismática e infantil siendo dirigida hacia él, le acelero del corazón de sobre manera, teniendo que voltear asia otro lado por todo lo que le hizo sentir ese simple gesto, sentía que se iba a morir por como retumbaba su corazón además que casi tropieza por los nervios que le dieron.
Pero el menor de los dos no se dio cuenta de todo esto y siguió adelante.
Ese día llegaron a la agencia y poe al ver a los compañeros de rampo y ligando sus pensamientos de que no podría rampo con tanta azúcar les regalo algunos postres a los miembros de la agencia, ganándose una mala mirada de rampo junto a un puchero de enojo y además lo ignoro por el resto de ese día, quien diría que el mejor detective del mundo podía ser tan infantil.
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Hola este solo es un capítulo de relleno que solo lo hice para buscar inspiración no está muy bien escrito y eso, además era para mostrar como es su relación en el inicio de la historia, pero bueno
Adiós
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Lo único que no pude deducir
FanfictionRampo Edogawa un prodigio , con una gran inteligencia y deducción siendo uno de los mejores detectives . Edgar Poe un escritor de novelas , estos dos teniendo una dinámica rarra de amistad y rivalidad. Pero en esa dinámica ahí hay sentimientos más...
