PRÓLOGO.

293 52 27
                                        

Abril, 2022
00:30

Gia estaba scrolleando en su celular sin prestar mucha atención, como siempre. Videos de recetas para hacer despues, outfits imposibles para su presupuesto, memes medio malos, lo normal.

Hasta que le apareció una noticia sobre una tal Alysa Liu.

No sabía mucho de patinaje artístico, casi nada en realidad. Pero el titular le llamó la atención: se retiraba con 16 años. 16. Gia también tenía 16, recién cumplidos en febrero. Le pareció raro que alguien de su edad ya hubiera terminado algo tan grande.

Abrió la noticia más por curiosidad que por otra cosa. Vio fotos de Alysa patinando, sonriendo en el hielo, entrevistas, comentarios de gente sorprendida por la decisión. No era que se la viera triste exactamente, pero Gia tuvo la sensación de que tal vez no era un momento fácil. Como cuando cerrás una etapa importante y después te quedás medio en el aire sin saber muy bien qué sigue.

Entró a su perfil de Instagram.

No tenía idea de por qué.

Quizás porque a Gia siempre le había parecido raro que la gente famosa dejara de ser tratada como persona apenas se volvía conocida.

No tenía intención de escribirle. Ni siquiera esperaba que leyera algo si le mandaba un mensaje. Era simplemente una persona famosa más. Pero mientras miraba su perfil, se acordó de un reel de un gato que había visto hacía poco: uno naranja que intentaba saltar a una mesa y fallaba de la forma más graciosa posible.

Gia no era fan del patinaje. No sabia sobre ese tema, ni lo que los atletas hacian en estas circunstancias. Pero sí sabía que cuando ella estaba triste, ver videos de gatos siempre la hacía sentir un poco mejor.

Lo encontró, lo miró otra vez, se rio sola y lo mandó.

Sin presentación ni nada raro. Solo escribió:

"Yk that watching cats helps produce serotonin? A very serious scientific study btw (not really). I sent you one just in case."

No pensó demasiado en eso después. Salio del chat y siguió scrolleando hasta dormirse.

Pero al día siguiente volvió a cruzarse con otro video gracioso. Esta vez era un gato metiéndose en una caja demasiado chica. Le pareció tierno. Se lo mandó también.

Después otro.

Y otro.

A veces eran gatos, a veces memes, a veces videos cortos que le parecían ridículos. Nunca demasiado personales. Nunca algo que invadiera. Solo cosas que le parecían lo suficientemente buenas como para compartirlas con alguien, aunque ese alguien probablemente nunca respondiera.

De vez en cuando agregaba un mensaje corto.

"good nightt, sweet dreams"

"hope you have a good day"

"this one made me laugh”

Nada intenso. Nada insistente. Tampoco esperaba respuesta. Era más como una pequeña costumbre que se fue formando sola.

Pasaron los meses, después los años.

Gia seguía con su vida normal: su familia, sus hermanas, su hermano, el colegio, la duda constante sobre qué estudiar cuando terminara.

Mientras tanto, cada tanto encontraba algo que le daba gracia y lo enviaba.

Un reel por día, a veces más, a veces menos.

No era una fan obsesiva. No esperaba nada a cambio. Era simplemente algo que hacía.

Para 2026, ya era casi un hábito más de su día. Como poner música mientras hacía algo o mirar la hora aunque no tuviera que salir.
Gia nunca pensó demasiado en eso.

Lo que Gia no sabía era que, del otro lado de la pantalla, Alysa veía los mensajes.

Todos.

REELS ; Alysa L.Where stories live. Discover now