Otra Bandera.

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Memeth ajustó su capa polvorienta con un gesto deliberado, mientras observaba con una sonrisa calculada a la madre de Arlan. El sol radiante del desierto caía con fuerza implacable, tiñendo el horizonte de tonos dorados y anaranjados. A lo lejos, las montañas áridas se erguían como guardianes silenciosos, y el viento cálido levantaba remolinos de arena fina que danzaban entre las palmeras del oasis. Su apariencia era, sin duda, la de un hombre poco agraciado —un "feo ojisan" en términos del mundo del que provenía—, pero había salvado a la madre del héroe de un destino atroz a manos de una horda de goblins. Aquella acción de haberse cumpliado había convertido al héroe de la espada en una figura callada y taciturna para los habitantes del lugar.

Peor ahora... allí estaba la madre.

La mujer exudaba una madurez seductora que encajaba a la perfección con la imagen que él tenía de las "milfs" de este juego RPG en el que había sido reencarnado. Su nombre era Dayana, y su presencia resultaba hipnótica. Vestida con el atuendo tradicional de las habitantes del desierto —un sujetador enjoyado de finas cadenas de oro que apenas contenía su generoso busto, panties de seda color rojo intenso que se ceñían a sus caderas curvilíneas, armlets dorados que realzaban sus brazos tonificados por el trabajo diario, leglets ornamentados que acentuaban sus largas piernas esbeltas y un velo ligero y translúcido que cubría la mitad de su rostro, dejando entrever unos labios carnosos y ojos de un verde profundo—, proyectaba una gracia felina y una sensualidad natural que habría hecho sonrojar a cualquier hombre del reino.

Era el momento de partir. Aún quedaban otras madres a las que debía proteger antes de que la trama principal iniciara en aproximadamente diez años. Sin embargo, antes de marcharse, se volvió hacia el pequeño "héroe" de apenas ocho años. Con voz firme pero amable, le dijo:

—Has progresado mucho en estos meses, Arlan. Tus fundamentos en artes marciales y el manejo de la espada son sólidos. Continúa entrenando con disciplina.

Extendió la mano y le revolvió el cabello con un gesto paternal, mientras sus ojos, potenciados por la magia de observación que había adquirido en este mundo, brillaban por un instante. El estatus del niño apareció claramente ante él:

[Arlan – Rango SSS] Héroe de la Espada Potencial: Legendario Edad: 8 años Alineación: Neutral Bueno (en desarrollo)

Luego, su mirada se desvió sutilmente hacia la madre. El sistema respondió de inmediato con una ventana flotante más detallada:

[Dayana – Rango A] Madre del Héroe Habilidades en la cama: Rango A+

Cowgirl Avanzada (Nivel Máximo): Dominio excepcional de la posición superior, con movimientos de cadera precisos, profundos y rítmicos que permiten controlar el ritmo y la intensidad del encuentro, maximizando el placer tanto propio como del compañero. Técnica de Blowjob Elite (Nivel S): Habilidad superior en sexo oral, combinando succión controlada, movimientos de lengua expertos, profundidad variable y estimulación simultánea con las manos, capaz de prolongar o acelerar el clímax según su voluntad. Técnica Corporal General (Nivel A+): Conocimiento intuitivo y fluido de posturas y ritmos que maximizan el placer mutuo, adaptándose con rapidez a las preferencias del compañero. Poses Sensuales y Acrobáticas (Nivel A): Capacidad para ejecutar con gracia y resistencia posturas exigentes como la Nelson Hold (agarre completo por detrás con inmovilización de brazos), Full Nelson, Standing Doggy con elevación de una pierna, Lotus Position y Bridge Position, manteniendo equilibrio, flexibilidad y fuerza durante largos periodos.

"Perfecto", pensó Memeth con satisfacción profunda. "He cumplido mi parte. El futuro héroe está en camino, y su madre seguro se ha enamorado de ese misteriosos viajero, que se va como un guerrero solitario en su viaje."

Se giró hacia Dayana con una sonrisa galante, inclinando ligeramente la cabeza en señal de respeto.

—Hasta la próxima, mi señora. Cuide bien de su hijo. El desierto es traicionero, pero su fuerza y belleza serán su mejor escudo.

La mujer le devolvió la sonrisa con calidez genuina, sus ojos verdes brillando bajo el velo translúcido.

—Gracias por todo lo que ha hecho por nosotros, Memeth. Sin usted, no estaríamos aquí. Que los vientos del oasis lo guíen en su camino.

Memeth se despidió del niño con un último gesto amistoso y se alejó por el sendero polvoriento que bordeaba el oasis. Sus botas levantaban pequeñas nubes de arena mientras la figura de la madre y el hijo se hacía cada vez más pequeña en la distancia.

A lo lejos, cuando su silueta ya casi se perdía entre las dunas, Arlan se quejó con la inocencia propia de su edad:

—¡No es justo! ¡Yo quería que se quedara más tiempo!

Recordaba con cariño cómo Memeth le había tocado la cabeza y le había dado consejos de entrenamiento. Dayana soltó una risa suave y melodiosa, rodeando los hombros de su hijo con un brazo protector. Su voz estaba cargada de ternura, pero también de un reconocimiento más profundo:

—No te preocupes, mi vida. Tendrás tiempo de sobra para crecer y convertirte en alguien fuerte como él. Además... has heredado la sangre de tu padre con la espada, pero no dudo que también tendrás mi físico. Así que no te preocupes, mi hija.

El viento del desierto se llevó aquellas palabras, a lo lejos Memeth pensaba su siguiente Milf...digo rescate, el héroe de la lanza, que ya se encontraba a varios cientos de kilómetros de distancia seria un viaje de 10 dias.

El hombre se detuvo en seco. Su sonrisa arrogante se dibujó lentamente en su rostro feo y curtido por el sol y las batallas. Con un tono de villano de pacotilla que solo él podía apreciar, murmuró para sí mismo:

—He hecho mi contribución con el joven héroe. Crece bien, pequeño Arlan... porque un día seduciré a tu hermosa y sensual madre. Muajajaja... ya puse mi bandera.

Sin embargo, Memeth ignoraba por completo la verdad que flotaba en el aire cálido del desierto. La única "bandera" que se había plantado aquel día no había sido con la milf de rango A+, sino con su hija.

Porque Arlan no era un niño.

Arlan era una niña.

El cerdo cree que planto banderas con las milf...pero fue con las hijas.Stories to obsess over. Discover now