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Momo caminaba a la sala de su novia con el ceño fruncido

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Momo caminaba a la sala de su novia con el ceño fruncido. Las clases habían terminado hace diez minutos y Dahyun aún no hacía acto de presencia. Habitualmente, la castaña no demoraba mucho en alistarse y se encontraban en el pasillo cercano al salón de Momo, quien iba un curso más arriba, pero la japonesa comenzó a preocuparse lo suficiente como para ir ella misma a buscarla.

Subió unos escalones hasta dar con el cartel que decía III B que colgaba en la puerta.

Sin miedo se acercó hasta adentrar la mitad de su cuerpo, buscó entre los pocos alumnos que estaban allí, mas Dahyun no era una de esas. Arrugó los labios y se acercó a Chaeyoung, una amiga de su novia.

—Hola, oye, ¿has visto a Hyunie?

—Oh, sí, ella está en la sala de artes.

Momo asintió, sonriéndole agradecida y comenzó a bajar las escaleras nuevamente para dirigirse al lugar que le indicaron.

Al estar cerca, pudo oír la risa de su chica junto a su voz llena de carisma. Alzó una ceja inconscientemente y se asomó por la ventanilla.

Ahí estaba Dahyun, su sonrisa amplia y brillante, reía tapándose la boca y se veía hermosa. Todo hubiese sido perfecto si a su lado no hubiese estado Chou Tzuyu, la chica más atractiva de la preparatoria según muchos.

—Déjame ayudarte con eso —le dijo Chou, acercándose a Dahyun y tomando las tijeras que esta estaba usando para cortar un pedazo de cartulina.

Tzuyu era la capitana del equipo de volleyball, era solicitada en cada partido y tenía todo un ganado de chicas y chicos tras suyo por su bonito rostro y personalidad coqueta. Lo peor, le sacaba como mínimo una cabeza de altura a Dahyun y eso a Momo le molestaba más que cualquier otra cosa. Ella deseaba en el fondo ser igual de alta que Tzuyu o hasta superarla, pues sabía que a su novia siempre le habían atraído las chicas altas.

Mordiendo sus labios y sintiendo la rabia recorrerla, abrió la puerta del salón, llamando la atención de ambas jóvenes. Dahyun le sonrió y Tzuyu dejó de reír, notablemente incómoda.

—¿Pensabas dejarme plantada? —soltó, agria. A Dahyun le costaba entender cuando Momo estaba celosa.

Kim se apresuró a negar, dejando de lado sus materiales de arte. Se acercó a su novia, mirándole con un puchero y le robó un pico en los labios.

—Lo lamento, amor, debía terminar este trabajo y dejé el móvil en la sala —susurró en su oído, Momo la abrazó por la cintura, como marcando territorio—, no seas refunfuñona~

—Como sea —gruñó, lanzándole una mirada de víbora a Tzuyu aún en el abrazo de su novia—. ¿Estás lista? Me quiero ir a casa.

—Oye, Dah —interrumpió la deportista—, yo puedo terminar con esto, no es mucho y no tengo problema.

—No, Tzu-

—Sí, que lo termine ella. Debemos irnos.

La menor se disculpó con Tzuyu y siguió a la mayor, que tomó su mano y la arrastró lejos de aquel salón.

chupones || DahMoWhere stories live. Discover now