capitulo 1 el eco de una vida pasada

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El Reino de Surent se erige como el legado de una nación forjada en guerra. A lo largo de los siglos, sus ejércitos han expandido fronteras y su corona ha sostenido un delicado equilibrio entre poder y paz.

Generaciones de reyes y reinas han gobernado estas tierras, consolidando una dinastía donde la sangre imperial y la fuerza del pueblo se entrelazan como un pacto inquebrantable.

Cada vez que nace un nuevo heredero, el reino entero celebra la Fiesta de las Rosas. En ese día, una familia es elegida para ofrecer a su descendiente como futuro consorte del monarca. No es solo una tradición: es una estrategia. Un lazo que asegura que la corona nunca pierda el control… ni de la nobleza, ni del pueblo.

Aliced
La luz de la mañana se filtra por mi ventana en delicados destellos, fragmentándose en un prisma que tiñe la habitación de colores efímeros. Hoy hace ya Cinco años desde que volví a la vida.
Desde el día en que abrí los ojos… después de haber muerto.

He hecho todo lo posible por evitarlo. Cada decisión, cada paso, cada palabra… todo ha sido calculado para no regresar a ese punto.
Al lugar donde me asesinaron.
Y aun así…
Aquí estoy otra vez.

Escucho pequeños pero firmes golpes en mi puerta.
—Señorita Aliced, por favor abra. Su padre la espera.
La voz de mi dama atraviesa la puerta con insistencia.

—Es tarde. Hoy es un día importante para la casa Blossom.

Mis dedos tiemblan.

En mi mano, el edicto imperial cruje. No necesito leerlo de nuevo. Conozco cada palabra.

Lo recuerdo todo.

Demasiado bien.

Un frío punzante recorre mi columna, paralizando mis piernas. Mi cuerpo se niega a obedecer, como si aún recordara el momento en que la vida me fue arrebatada.

La historia… se está repitiendo.

Pero esta vez…
No moriré.
Doy un paso.
Luego otro.
Cada movimiento se siente ajeno, mecánico, como si fuera una espectadora dentro de mi propio cuerpo. Cuando finalmente abro la puerta, mi dama entra de inmediato, sin notar la tormenta que se libra en mi interior.

—Debemos apresurarnos, señorita.
Asiento en silencio.
No tiene sentido resistirme ahora.
No todavía.

Mis ropas son cambiadas con rapidez. Las telas suaves rozan mi piel mientras me visten con un elegante traje color marfil. La falda cae en capas ligeras, adornada con delicados hilos de filigrana que capturan la luz con sutileza.
Hermoso y Discreto.
Exactamente lo que necesito.

En mi vida pasada, mi apariencia fue un arma de doble filo. Admiración… y odio. Recuerdo bien las miradas, los susurros, la tensión que se acumulaba en cada salón del palacio.

Y, sobre todo…

Recuerdo a la concubina del emperador.

Su sonrisa y Su veneno.

Esta vez no cometeré el mismo error.

Levanto la mirada hacia el espejo.

Ahí está.

El reflejo que no pedí… pero que me condena.

Los rasgos inconfundibles de la familia Blossom.

Dicen que descendemos de la luna.

Que nuestra belleza no es natural.

No están del todo equivocados.

Pero la verdad es más peligrosa.

No es solo apariencia.

Es poder.

Nuestros cuerpos envejecen lentamente.

Nuestra fuerza supera la de cualquier humano común. Nuestra resistencia… es casi inhumana.

Esa es la razón de nuestras victorias.

Y también… de nuestra desgracia.

Porque cuando alguien posee algo extraordinario, no solo despierta admiración.

También despierta miedo.
Y el miedo…

Siempre busca destruir.

Mi padre y mi hermano son prueba de ello.

Prodigios.

Monstruos, dirían algunos.

Mi padre, Carlise Blossom, es conocido como el Lord de la Muerte. Un estratega brillante, sí… pero, ante todo, un guerrero imparable. En el campo de batalla, no existe la compasión.

Solo la victoria y sangre rl ememigo .

Mi hermano, Flink… es aún más aterrador.

Donde mi padre es fuerza, él es precisión.

Donde uno arrasa, el otro perfecciona.

Hace tiempo que fue enviado al oeste.

Allí, donde la guerra aún no ha estallado… pero respira, Late y Crece.

Ambos luchan por contener lo inevitable.

Por proteger este reino.

Por protegerme.

Cierro los ojos por un instante.

Desde la muerte de mi madre, he sido su mayor debilidad.

Su único punto vulnerable.

Y el palacio lo sabe.

Siempre lo ha sabido.

Por eso fui elegida.

No por destino.

No por honor.

Sino como una pieza.

Una garantía de que la lealtad de mi padre y la casa Blossom siempre estará con la corona.

Abro los ojos.

Mi reflejo me observa en silencio.

Ya no soy la misma.

Ya no soy la niña que aceptó su destino sin cuestionarlo.

Si esta historia insiste en repetirse…

Entonces yo seré quien la rompa.

—Señorita —dice mi dama suavemente—, es hora.

Asiento.

Y esta vez, cuando camino hacia la puerta…

No lo hago como una víctima.

Sino como alguien que ya conoce el final de la historia.

Y está dispuesta a cambiarlo.

La Segunda Vida De La EmperatrizStories to obsess over. Discover now