Jueves 3 de diciembre
Pov María Victoria
Estaba relaja', leyendo un libro de un autor que no estaba segura de si quería seguir leyendo.
Maldito libro con palabras raras. Eran las palabras más... rimbombantes que jamás había leído en un libro que no fuera de filosofía.
Mientras tanto, Amalia seguía discutiendo sola.
—Quiero que me escuches, María Victoria!— odio que digan mi nombre completo de esa forma, Pareciera que hice algo malo.
—baby, no digas así mi nombre, pareciera que hice algo malo —bufé, algo cansada de que hablé en ese tono conmigo.
—¿Y? No hiciste algo malo, supongo —ese tono sarcástico era exasperante, pero delicioso a la vez.
—Mami, cálmate. Acho, ¿pero tu no te cansa' de gritarme to'o lo dia'?
—porque es necesario, María Victoria! —allí va mi nombre otra vez con ese tono.
—no me hables en ese tono, baby.
Ella se removió el cabello con rabia, ¿por qué estaba tan enojada ahora? Según yo, hice todo bien. A ver, lave los platos, hice el desayuno, saqué a pasear la perro, le di comida al perro, el cuarto estaba limpio, mi oficina también, yo no había roto ningún vaso en lo que iba del día, el jardín estaba regado... entonces, ¿por qué esta mujer me esta gritando así, Dios mío?
—¿y como quieres que te diga?... —me miró, como si buscara algo en mi cara. Pero no iba a encontrar nada. Yo no sabía por qué carajos me había estado gritando todas estas horas—. Acho, tu ere' imposible —se dio media vuelta para irse.
—pero, baby, ¿porque qué me gritas así?
Error.
Grave error.
Varía Victoria Ramírez de Arellano Cardona, por una vez en tu vida, piensa antes de hablar, por favor.
Eso me dije a mi misma antes ve cerrar los ojos, esperando lo peor.
Nada.
Abrí un ojo, solo uno, y vi a Emilia mirándome como si le hubiera dicho que su madre había muerto.
—no... —soltó ella, soltando una risa que no parecía muy graciosa—, tu estas jugando conmigo, ¿verdad, María Victoria?
Allí vamos, mi nombre otra vez...
Negué levemente.
—obvio que no sabes! —me asusté, por alguna razón, gritó demasiado fuerte—. Te la pasas con ese maldito libro que estoy segura que ni entiendes. Te estuve hablando y hablando, pero tu le estabas prestando atención a ese maldito libro de mierda en vez de escuchar a tu maldita esposa que esta intentando hablar contigo de algo serio! —habló tan rápido, que creo que no la entendí—. En serio, aveces pienso en como te comportas, pero luego recuerdo que nos casamos por contrato, y encuentro la repuesta a mis preguntas... te odio.
Se dió media vuelta para irse, pero yo me levante rapído y tomé su cintura.
—no digas eso... tu me amas —la miré, buscando en sus ojos lo que sus palabras no decían.
Ella solo me fulminó con la mirada. Esas que, si pudieran, te matan allí mismo.
—No estoy jugando contigo, María Victoria.
Otra vez mi nombre completo...
—pero... no digas así mi nombre... me duele —me acerqué y le di un beso. Ella se dejó, me abrazó por el cuello.
¿Por qué carajos ahora siento que ya no esta enojada? ¿Por qué me besa si lo esta?
No importa. Solo quise que ese beso no terminara. La abracé por la cintura y la conduje a la silla, donde me senté y la puse encima mío, empezando a deshacerme de su ropa superior. Ese poloche que tanto me estaba jodiendo desapareció de mi rango visual, y me separé un poco, para respirar.
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¡Bien Loca!
Fanfiction-Vicky... -sabía que estaba mal, pero, ¿por qué carajos se sentía tan bien? Ella no se inmutó. Sabía el efecto que tenía en mi, y, al final del día, ambas sabíamos que yo no me quería separar de ella. -Carajo, mily, ¿por qué complica' tanto la' cosa...
