1

5 0 0
                                        

Matt no suele perder; él te dirá que jamás lo hace, pero ¿se puede perder contra alguien que ni siquiera lucha? ¿o por qué no le dijo nada?

¿Por qué se quedó ahí, con los ojos llorosos y con cada vez menos aire mientras Matt lo veía desvanecerse en sus manos?

Tal vez fue por shock, no supo que hacer y sólo sostuvo sus muñecas mientras estas le apretaban inconscientemente el cuello. Eso sería lo más lógico, pero si Kevin actuara por lógica, no habría publicado su diario en sus redes. ¿Quién carajos hace eso? ¿Qué no el diario de alguien es privado por algo? ¿Qué clase de juego estaba jugando?

Matt no podía de dejar de darle vueltas al asunto, más que nada porque su mente no podía vaciarse de esa imagen del chico, de cómo su garganta luchaba por encontrar más aire mientras seguía llorando. Lloraba como si estuviera consciente de cada palabra que le dijo, de todo el odio que inyectaba los ojos de Matt mientras lo ahorcaba.

Oscar caminaba a su lado; si no hubiera estado ahí, probablemente Kevin no habría salido de ese callejón.

«No pienses en eso. Kevin sigue vivo.» Pensó Matt para sus adentros en un intento de calmarse. «No lo mataste.» Pero estaba dispuesto a hacerlo, lo estaba haciendo, y esa verdad no lo deja en paz. Mentalmente evade la culpa, esquiva esa verdad con excusas que sabe que sólo son un escudo temporal, pero eso es más fácil que enfocarse en lo derrotado que Kevin se veía, en cómo parecía que ya había perdido antes de que Matt le dijera nada y en cómo lloraba sin levantar la mirada una sola vez hacia él, consolándose a sí mismo en posición fetal frente a él.

- ¿Qué estabas pensando, Matt? - Oscar habla por fin, pero no acaba con la incomodidad en el ambiente entre ellos. - Era como si se te hubiera metido algo.

Sus palabras solo calan más en la pila de mierda que se va juntando en su cabeza.

- No lo sé. - Responde sin mirarlo, cabizbajo.

- Te hablé varias veces. No dejabas de mirarlo como si hubiera matado a tu madre. ­- Matt frunce el ceño, pero no lo mira. - Yo sé que es un maricón y que no debió haber dicho nada sobre eso, pero... Eso no es la razón por la que casi lo mat-

- Cállate. - Matt lo interrumpe y lo mira por fin a los ojos, mostrando una amenaza similar a la que se ha convertido ahora. - Estaba enojado. Sabes cómo soy cuando me enojo. - Excusa inútil, Matt lo sabe, pero no lo admite en voz alta.

- Nunca te has enojado así, y nunca te has enojado por algo tan - Oscar se detiene y busca la palabra que quiere en su mente. - tan simple.

Matt bufa ofendido.

- ¡¿Simple?! ¡¿Te parece simple que ahora toda la escuela sabe que ese idiota siente algo por mí?! - Oscar levanta las manos y se aleja un poco. - ¡Lo publicó! ¡No le bastó con ser un puto de mierda y tuvo que presumirlo a todos!

- Sí, eso es algo ilógico, pero- - Oscar intenta que la conversación regrese al tono de antes, pero la furia de su amigo lo interrumpe.

- ¡No es sólo ilógico, es la MAYOR ESTUPIDEZ que pudo haber hecho!

- Pero él es quién va a recibir los insultos, no tú, puede que los miembros del equipo te hagan burla, pero Kevin es quién sale peor parado. - Oscar habla en un tono algo desesperado. - Estás explotando por las burlas que él va a recibir.

Matt tiene la respiración agitada y los ojos fuera de sus órbitas por el grito, pero las palabras de Oscar suenan lógicas. De alguna manera eso es lo que lo enoja más, que tiene sentido y que no debería estar tan sentido, pero eso les añade más peso a los sollozos del pelinegro en ese callejón, a los quejidos de dolor que expulsaba mientras ellos se alejaban, dejándolo sólo con sus lamentos y que el pelirrojo no puede dejar de escuchar. Así, Matt hace lo que mejor sabe hacer, bufa y se aleja de Oscar y del callejón de donde no ha visto salir a Kevin detrás de él.

Se aleja por que darle razón es admitir que no tenía razones válidas para acorralarlo en ese callejón, de reclamarle y de romperlo en maneras que Matt no sabía que alguien se podía romper; que pudo haberse ahorrado el tormento que ahora es pensar en Kevin y sólo encontrar a un chico cubriéndose de su presencia y escondiendo su cara para evitar golpes que no llegan.

Matt ignora a Oscar el resto del camino e intenta no mirar atrás para verificar si Kevin salió del callejón. Pero una parte dentro suyo sabe que quiere volver corriendo y verificar si está bien, después de todo, tal vez todavía existe el boy scout que lo conoció por primera vez, que se hizo su amigo y que, años después, aún se preocupa, aún piensa en él y aún quiere abrazarlo. Pero ya no es ese niño, ya es el mariscal de campo y tiene otras cosas más importantes que hacer que preocuparse por un homosexual que no sabe lo que publica en redes (o al menos eso dice al llegar a su cama unas horas después).

Pero ni con ese pensamiento magistral logra evadir el sonido de llanto que ignoró, el temblor en su espalda que no consoló y el cariño que, después de tanto, aún sabe florecer de manera dolorosa.

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: 3 days ago ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

Aprender a amarWhere stories live. Discover now