Colision.

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Dicen que las estrellas no mueren en silencio.

Cuando una de ellas agota su fuego, no se apaga simplemente como una vela alcanzada por un soplo de aire; colisiona contra su propio peso, se desploma sobre sí misma en una agonía de luz y gravedad hasta que el equilibrio se rompe. Entonces, se convierten en estrellas fugaces: fragmentos de gloria que atraviesan el cielo en un último y desesperado intento por ser vistas, antes de estrellarse contra la tierra y transformarse en piedra fría, en ceniza, en nada.

Ella solía creer que era una de esas luces eternas. Cuando se colgaba de las telas el mundo bajo sus pies no existía. No había gravedad, solo el roce de la seda contra su piel y la convicción de que el cielo era su único hogar legítimo.
​Pero las estrellas que caen no regresan al firmamento.

Finito AATWhere stories live. Discover now