Capítulo 1 - Huevo(s)

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Es algo tonto pensarlo, pero me esperaba que lloviera como pasa en las películas, afuera solo estaba nublado. Por otro lado, adentro estaba yo, sentado en una esquina con los codos en las rodillas y mirando al suelo. Así es como esperaba que el tiempo pasara durante el funeral de mi padre.

Era increíble ver como la fama y el dinero daban tantas amistades falsas, pues tras perder todo en una noche, la gente solo llegaba y se iba. Ninguno se quedaba, ninguno era un amigo. Y quien decía serlo, solo era un mensajero.

-¿Eres Gerardo?

-¿Mi papá te debía dinero? -pregunté irritado levantando la vista. Era un hombre alto con traje y lentes negros.

-Ven conmigo, tengo algo para ti.

Fui con él, esperando a que algo malo me pasara como le pasó a mi padre.
El hombre y yo llegamos a un cuarto vacío y habló de inmediato.

-Verás, soy amigo de tu padre. O más bien, un conocido de confianza.

-¡Tsk! Ve al grano.

-Tu padre me pidió que te diera esto -dijo mientras sacaba un sobre de su saco. Me lo entregó en las manos.

-¿Nada más?

-Es todo lo que pudo dejar antes de que lo mataran. Eso y la casa donde vives, ahora está a tu nombre.

-¿Y qué es?, ¿su última voluntad? - pregunté mientras rompía el sobre para ver su contenido.

-¡Espérate, cabrón! -me detuvo sosteniendo mis muñecas.- Tu papá me dijo que no lo abrieras en público. Hazlo una vez estés solo en tu casa, ¿oíste?

-¿Qué me va a pasar o qué? -pregunté indiferente.

-Tu papá hizo perder mucho dinero a gente peligrosa, pero para ellos él solo te dejó la casa. Si se enteran que este sobre existe y contiene algo más que palabras, probablemente te maten -respondió este hombre con un tono de preocupación en la voz.

-Órale pues, ya me voy -guardé el sobre en mi saco-. Espero no volver a tener noticias de ti -me di la vuelta apretando los dientes.

-Eres igual a tu papá.

-Yo no abandonaría a mis hijos si los tuviera -dije molesto.

-Sí... el tampoco lo hizo -replicó aquel hombre.

El funeral de mi padre terminó, pronto lo llevaría a cremar y mañana tendría que volver para recoger sus cenizas.

Volví a casa, la misma en la que viví solo por más de un año. Tenía todo igual, solo que ahora es un hecho que mi padre no regresaría después de una fiesta, una pelea cercana o de visitar a gente importante de la ciudad.

Me senté en sillón de cuero resquebrajado y miré al techo. Había manchas de humedad, pero yo no tenía dinero para el mantenimiento. A menos que mi papá me haya dejado una herencia, veo imposible salir de esta situación. Ni siquiera terminaría la prepa, tendría que dejarla a menos de 4 meses de graduarme para empezar a trabajar.
Pensé en todo lo que implica que él ya no esté porque, aunque no era generoso, mi padre se hacía cargo de mis gastos.

-Chingado, ¿por qué no te esperaste tantito más para morirte? -susurré echándole la culpa.

Me levanté para quitarme el traje que tenía puesto. Las nubes se habían ido cuando salí de la funeraria y el sol pegaba fuerte. El sudor ya tenía pegada mi camisa a mi cuerpo.
Al quitarme el saco sentí aquel sobre que ese tipo me había entregado.

-Mmn, estoy seguro que no me siguieron.

Volví a sentarme en el sillón con el saco fuera, la corbata floja y la camisa abierta me puse a leer las palabras de mi padre, pero antes de eso, al desdoblar las hojas, una llave cayó al suelo junto a un pedazo de plástico.
No levanté las cosas de inmediato, no importaba si sabía que estaban a mis pies. Leí la primera página de esta carta.

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⏰ Last updated: Apr 03 ⏰

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