El inicio del fin.

203 12 0
                                        

Cabrona, buena pa' mentiras
Y esa boquita me fascina 
Baby, tú eres para un loco 
Y como este loco no hay como yo

—————————————————————————————————————

Lewis siempre fue lo correcto.

Elegante, seguro e impecable.

El tipo de hombre que te toma de la mano frente a todos sin miedo, que te mira como si fueras suficiente... como si fueras todo.

—¿Vienes esta noche? —preguntó Lewis, acomodando el cuello de la camisa de Sergio con una suavidad que dolía.

Sergio asintió.

—Claro.

Pero luego estaba Max. El problema no era que Max apareciera. El problema era que Sergio nunca dejaba de buscarlo.

Una mirada en el paddock.
Un mensaje borrado.
Una excusa mal hecha.

Y ahí estaba otra vez.

—¿No te cansas? —murmuró Sergio, cuando Max lo acorraló contra la pared del motorhome.

—¿De ti? Nunca. —Max sonrió, lento.

—Tengo a alguien.

—Lo sé. — Dijo Max con normalidad.

No había culpa en su voz.
Ni arrepentimiento.

Solo esa seguridad peligrosa.

—Y aun así vienes —añadió Max, inclinándose—. Siempre vuelves.

Sergio cerró los ojos un segundo.

Porque era verdad.

Esa noche, Lewis lo esperaba.

Cena servida.
Luces suaves.
Una calma que contrastaba con el caos que llevaba dentro.

—Te ves cansado —dijo Lewis, acercándose.

Le tomó el rostro con cuidado, como si Sergio fuera algo que podía romperse.

—Estoy bien. — Y en su mente solo se dijo a si mismo cabrón, bueno para mentiras

Lewis lo miró un segundo más de la cuenta.
Como si sospechara.

Como si supiera.

—Si algo pasa sabes que puedes decírmelo —murmuró.

Y eso fue lo peor.

Porque Lewis era bueno.

Demasiado bueno.

Pero Max...

Max era otra cosa.

Era el mensaje a medianoche.
El "solo cinco minutos".
El beso que no debía pasar, pero pasa.

—Dime que no lo amas —susurró Max contra sus labios en la oscuridad.

Sergio dudó.

—No puedo.

Max se quedó quieto un instante.

Y luego sonrió... pero esta vez dolía.

—Entonces dime que a mí no me quieres.

Luego un silencio pesado, brutal. Sergio no respondió. Y eso fue suficiente.
El riesgo crecía.

Las miradas se volvían más largas.
Los roces más evidentes.
Las dudas... inevitables.

Hasta que un día, Lewis lo vio.

No un beso.
No una confesión.

Pero sí lo suficiente.

La forma en que Max lo miraba.
La forma en que Sergio no se apartaba.

—¿Hay alguien más? —preguntó Lewis, directo, sin rodeos.

Sergio sintió el mundo detenerse.

Aquí estaba.

El momento que siempre evitó.

—Lewis...

—Solo dime la verdad.

Y en sus ojos... no había enojo.

Había algo peor:

Miedo.

Mientras tanto, al otro lado del paddock, Max observaba.

Sin esconderse.
Sin arrepentirse.

Esperando.

Como si supiera que al final

Sergio iba a elegir.

Porque así son estas historias:

Uno es hogar.
El otro... incendio.

Y Sergio estaba en medio de los dos.

 —————————————————————————————————————

mi primer fan-fic, no me critiquen por favor :3, hoy escuché esa canción en un edit de harry potter, y solo pensé en un fic de este estilo para el chestappen y que nadie lo había hecho, pero yo lo mega necesitaba y lo quería compartir, actualizo cuando pueda, fin del comunicado. 

Tu SanchoStories to obsess over. Discover now