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Capitulo 1

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POV: Eliot

Abro los ojos con pesadez, miro el reloj en la pared. 6:00 de la madrugada. Me incorporo de la cama y me desperezo. Primer día de instituto. Que puta pereza, de verdad. Agh... hoy empiezo primero de la ESO, y la verdad es que no tengo las más mínimas ganas de eso. Me dirijo al baño de mi habitación. Me miro en el reflejo del espejo y suspiro sin mucho entusiasmo.

-Vaya mierda...- murmuro para mí mismo mientras cojo un peine y me recoloco ligeramente mi melena rubia perezosamente.- Uf... Que idiota soy...

Me tiro unos 10 minutos más en el baño y al salir me dirijo a la cocina a prepararme algo. Miro las estanterías pero al no encontrar nada que me complazca se me quitan las ganas. Me preparo la mochila y me preparo para salir, vistiéndome con una sudadera oversize y unos pantalones baggy. Salgo de mi casa y camino unos 20 minutos para llegar a mi instituto. De hecho, esta bastante lejos de mi casa, comparado con otros.

Entro por las grandes puertas del IES Sant Francisco, un instituto público,  siendo hoy mi primer día. Recorro las instalaciones con la mirada hasta que mi vista se fija en algo... o más bien en alguien. Es él. Aiden. Aiden, joder, como lo odio. Creía que iría a un instituto privado o algo así de pijos. Mi mayor pesadilla. La persona que me lleva molestando desde que llegué a esta ciudad. El chico que me acosa desde primaria. No voy a poder soportarlo si sigue así.  Pero si algo he aprendido a lo largo de los años, es que las personas no cambian de la noche a la mañana.

Salgo de mis pensamientos al encontrarme con esos ojos color avellana. Estaba tan sumido en mis pensamientos que no noté que todo este tiempo me estaba mirando. De pronto, noto de nuevo esa dichosa sonrisa maliciosa que llevaba sin presenciar todo el verano, no hacen falta palabras ni acciones mayores que ese gesto para saber que me hará la vida imposible hasta aquí, en el instituto.

-¡Eli!- me llama una voz muy familiar, con esa típica energía desbordante que conozco mejor que nadie.- ¡Cuanto tiempo!- mi mirada se encuentra con la de mi mejor amigo.

-¡Félix!- respondo yo, con el mismo entusiasmo, como si volviéramos a tener 5 años, donde no nos importaba nada más que nosotros dos, abrazándolo con ganas, olvidándome completamente de Aiden por el momento.- Yo también te he echado de menos

-¡Ey! Espero que no te hayas olvidado de mí, ¿eh?- dice una voz femenina detrás de Félix, a veces parece que siempre van en pack estos dos, desde que llego nuestra mejor amiga cuando ambos teníamos 7 años, llego con ese aire que parece casi maternal a pesar de tener la misma edad. Con ese aire carismático y controlador, pero amigable, es la más sociable de los tres.

-¡Marina! ¿Cómo me voy a olvidar de ti?- digo yo, separándome de Félix para abrazar a Marina.- A ti también te he echado de menos, ¿cómo no?

-Bueno, ¿adivina? ¡Nos han puesto en la misma clase! ¡A los tres!- me dice Marina, emocionada.

-Sí, ¿a que mola?- coincide Félix, pero algo no me cuadra, lo dice arrastrando las palabras, como quien sabe que va a soltar una bomba silenciosa. - Eh... Pero hay algo que no te va a gustar...- continua, vacilando y con unos nervios que no logra ocultar del todo, y menos enfrente de mí, lo conozco demasiado bien.

-Dime.- respondo, temiéndome lo peor mientras trago saliva disimuladamente, un intento defectuoso de ocultar el miedo y el mal presentimiento que me sube por todo el cuerpo a la vez que trato de que no me tiemble la voz.

-Que... Aiden también va con nosotros.- acaba Marina por Félix, evaluando mi reacción con evidente preocupación, sabiendo lo que esto realmente significa para mí.

Esas palabras flotan en el aire como una sentencia, al oír eso, me quedo helado en mi sitio, sin saber que mierda hacer ahora.

-¿Co-cómo?- tartamudeo sin poder evitarlo mientras el miedo y el terror me recorren por las venas y recuerdos horribles del pasado cruzan mi mente, como un tsunami del que nadie más se percata.

-Lo que oyes.-dicen Marina y Félix al unisono, claramente notando  mi reacción, pero como quienes saben que no va a servir de nada dar rodeos.

Mi mirada se dirige nuevamente al chica de antes. A Aiden. Que por suerte, ya no me mira, ahora simplemente habla con sus amigos, a mejor dicho, a los que yo llamo sus súbditos; Sofía y Steve, que siempre lo siguen por allá donde vaya.

Como detesto a todo ese grupito.

Noto como él me sigue lanzando miradas fugaces. Yo me lo quedo mirando fijamente, mi mirada llena de odio y rencor. Cuando él posa sus ojos color avellana en los míos, esta vez no me acobardo, le sostengo la mirada. Pero entonces, se acerca a mí con pasos  lentos y calculados, como un depredador acechando a su presa, y es entonces cuando siento el pánico invadir todos mis sentidos. 

-Vaya, vaya, ¿qué tenemos por aquí? Si es nuestro queridísimo Eliot.- dice Aiden cuando ya esta lo suficientemente cerca de mí, con su habitual y característico tono burlón y su típico aire de superioridad que siempre lo acompaña, aparte de sus súbditos, como no.

 Mis amigos se miran entre sí, entre tanto, yo sigo congelado en mi sitio, las palabras sin lograr salir de mi garganta.

-Anda, ¿te comió la lengua el gato?- dice él mientras sus súbditos se ríen con él.

-¿No tienes nada mejor que decir?- me aventuro a enfrentarlo, probando suerte, pero en el fondo sabiendo que esto no acabaría bien.

-¡Eso! Esa frase es demasiado clásica para un gilipollas como tú.- me acompaña Félix, defendiéndome, mientras Aiden y sus súbditos se miran entre sí, sorprendidos por nuestro enfrentamiento.

-Vaya, vaya, así que los gatitos tienen garras.- sigue Aiden, aún sorprendido, ya que es la primera vez que lo confrontamos, después se dirige directamente a mí, como siempre.- Bueno, Eliot, si tan valiente eres, entonces espérame a la salida... y más de vale estar solo.

Trago saliva, sin latidos acelerándose notablemente por el miedo, mis amigos, al notarlo, se acercan más a mí y me llevan a la primera clase del día, cuando me acuerdo de que Aiden va con nosotros, y seguramente sus súbditos también...

Mi pesadilla y mi paraísoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora