Capitulo 1 Esclava

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                   Nellie

Ser llevada a un reino de vampiros y seguir siendo lo que nunca he dejado de ser durante toda mi vida.

Una esclava.

Fue la suerte que me tocó.

El reino, el lugar al que todos temen y al que nadie nunca desearía pisar, jamás. En todo el mundo existen reinos vampiros.

Esos seres son lo peor del mundo. Asesinos y despiadados.

Tengo dieciocho años de edad. Nellie Elizabeth, así me nombraron aquellos que se hacen llamar mis padres.

Nunca me quisieron, nunca fui tratada como lo que se suponía era: su hija.

No fuí nada para ellos.

Fueron ellos quienes me echaron al llegar la noche. Nadie me ayudó, no había lugar donde lograra esconderme, no había salvación y así me atraparon.

Muda.

Soy muda.

Sucedió a causa de un accidente cuando era una niña y así he vivido todos estos años.

Sin poder hablar.

Vivimos en un mundo dominado por los vampiros durante la noche. Al llegar la noche todo humano se esconde y no sale hasta la llegada del sol nuevamente  y los vampiros ya se han marchado.

Pero si eres atrapado por ellos, sí no terminas muerto y perdonan tu vida, serás llevado para servir como un esclavo.

Al atraparme y no asesinarme, fuí arrojada dentro de una gran jaula bruscamente.

Me observaban de manera muy extraña. Como si estuvieran tratando de comprender algo.

Trataba de no pensar en nada. Pero me era imposible. Miedo. Más pensaba en el miedo que sentía y me lo repetía en la mente.

Abracé temblando mis piernas y agaché la cabeza entre ellas con mucho miedo.

Eran tantos.

Tenían grandes colmillos la mayoría, y unos ojos con un leve color rojo, aterradores. Pieles tan pálidas.

Por supuesto que era la primera vez que podía verlos, sentir ese frío cuando me sujetaron con esa fuerza que casi rompen mis brazos.

Fuí trasladada sólo yo, dentro de esa jaula, como si fuera fenómeno en exhibición. Un largo tiempo, que parecía ser una eternidad. Era llevada por diferentes lugares. Muchas veces usaban esa velocidad que poseían y sentía que no podía.

Me sacaron casi a rastras.

Mis labios, mi cuerpo, cada parte de mí temblaba sin control alguno. Todo estaba lleno de ellos, el llamado reino era mucho aterrador de lo que pensaba.

Habían muchas lámparas tan horribles con una luz oscura, extrañas, dando claridad por todos los alrededores.

Y frío. Hacía tanto frío.

De esa manera fuí llevada a un lugar, donde solo unos entraron conmigo y estaba otra de ellos, sentada en un sillón negro. Me lanzaron al suelo, quedando frente a ella, a sus pies.

—Una nueva esclava—dijo aquella vampira de sonrisa y colmillos aterradores—¿Dime cúal es tu nombre, humana?— me preguntó, levantándose luego de ver que no le respondía y sujetando mi rostro con fuerza—ahora eres una esclava más de este reino y cuando se te haga una pregunta, respondes enseguida.

Las lágrimas se deslizaron por mis mejillas.

—No puedo escuchar tus pensamientos, por qué no puedo hacerlo. Eso no es posible. Debería poder escuchar algo de tu mente, cualquier cosa —dijo, sin soltar mi rostro—¡responde ahora!

—Nosotros tampoco hemos escuchado nada desde que la atrapamos y eso es extraño—comentó uno de los  que me trajo—esta la primera vez que sucede algo como esto. Que no podamos escuchar los pensamientos de un humano.

En realidad no pueden escuchar lo que pienso. No saben que estoy pensando.

La vampira volvió a mirarme.

—¿No piensas responder a lo que te pregunto humana insignificante?—volvió a decir con voz ahora muy enojada, soltando con brusquedad mi rostro.

Agaché la cabeza levemente.

Llevé una mano a mi cuello, señalé después mi garganta con el dedo tembloroso.

—Creo que no puede hablar, por eso no responde. No podemos escuchar sus pensamientos y tampoco su voz. Esta humana no sirve para nada. Es mejor drenarla aquí mismo—propuso otro.

La vampira negó y escondió sus colmillos, mirándome con atención.

—La necesito. Una de las esclavas del príncipe acaba de morir. Me ordenó conseguir pronto una nueva y esta es la única que tenemos nueva por el momento—dijo de repente y miró al mismo vampiro que habló primero—llevala, enseñale todas las reglas y cuando lo hagas traela  aquí de regreso para llevarla ante la presencia del príncipe. Lo haré yo personalmente para explicarle todo.

Fuí levantada de un brazo con fuerza. Y aquel vampiro me llevó con él.

Prince Aelric: El cambio de un vampiro Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora