(Hogar de los Harkness. Un departamento pequeño lleno de libros de derecho apilados.)
Nicholas: (Suspirando, mientras cuenta unas cuantas monedas sobre la mesa) Agatha, hija, el semestre empieza en dos semanas. No nos alcanza ni para las fotocopias, menos para la matrícula de la Facultad de Derecho.
Evanora: (Poniendo una mano sobre el hombro de su hija) Tu padre tiene razón. Hemos hecho lo que pudimos, pero la tienda no está rindiendo. Quizás... un año sabático no sea el fin del mundo.
Agatha: (Con fuego en los ojos y voz quebrada) ¡No puedo esperar un año, mamá! Si me detengo ahora, no seré abogada nunca. Prefiero fregar suelos en la casa más grande de la ciudad que rendirme. Ya tomé una decisión. Busqué en los anuncios: la familia Rio busca personal. Sale de su casa y se despide de sus padres y se va a buscar ese empleo
Agatha llega a la imponente verja de hierro de la mansión. Respira hondo, ajusta su gastada chaqueta y presiona el intercomunicador. El contraste entre su realidad y este lujo le genera una rabia sorda que usa como escudo.
La imponente verja se abre con un chirrido eléctrico. Agatha camina por el sendero de piedra, sintiendo que cada paso la aleja más de su vida de estudiante y la sumerge en un mundo que no le pertenece.
(Agatha llega a la entrada lateral. Una mujer de mediana edad, Juana, con uniforme impecable, abre la puerta pesada y la mira con curiosidad.)
Juana: ¿Sí? ¿Buscas a alguien?
Agatha: (Tragando saliva, manteniendo la voz firme) Hola. Vi el anuncio. Busco el empleo de limpieza. No me importa si es fregar pisos o limpiar baños, necesito el trabajo. Estoy dispuesta a empezar ahora mismo.
Juana guía a Agatha hacia el gran salón. Allí, Rio está de pie junto a un ventanal, revisando unos papeles. A su lado, Wanda descansa en un sofá de terciopelo, aburrida.)
Juana: Señora Rio, disculpe. Esta joven viene por el anuncio de limpieza.
(Rio se gira lentamente. En el momento en que sus ojos se encuentran con los de Agatha, se produce un silencio absoluto. Rio queda visiblemente impactada; se queda sin palabras al ver el contraste del cabello marrón oscuro de la chica con sus intensos ojos azules, que brillan con una mezcla de orgullo y necesidad.)
Rio: (En un susurro, casi para sí misma) Vaya... no esperaba..
Agatha: (Sintiendo la intensidad de la mirada de su patrona) Mi nombre es Agatha Harkness, señora. Como le dije a Juana, haré el trabajo que otros no quieran. Solo necesito la oportunidad.
Wanda: (Incorporándose de golpe en el sofá, cerrando su revista con fuerza. El tono de su voz cambia a uno afilado por los celos) ¿Limpieza? Rio, por favor, mira sus manos... no parecen haber tocado un cepillo en su vida. Además, ¿no crees que está un poco "sobrecalificada" estéticamente para fregar baños?
Rio: (Sin quitarle la vista de encima a Agatha, ignorando el comentario de su novia) Lo que importa aquí es la eficiencia, Wanda. (A Agatha) Tienes una mirada muy particular para ser alguien que busca un trabajo tan humilde. ¿Esos ojos azules siempre desafían así a sus superiores?
Agatha: (Sin amedrentarse) Mis ojos solo ven lo que hay que hacer, señora. Si me contrata, le aseguro que sus suelos brillarán tanto como su mansión.
Rio: (Sin quitarle la vista de encima a Agatha, ignorando el comentario de su novia) Lo que importa aquí es la eficiencia, Wanda. (A Agatha) Tienes una mirada muy particular para ser alguien que busca un trabajo tan humilde. ¿Esos ojos azules siempre desafían así a sus superiores?
Agatha: (Sin amedrentarse) Mis ojos solo ven lo que hay que hacer, señora. Si me contrata, le aseguro que sus suelos brillarán tanto como su mansión.
Wanda: (Caminando hacia Rio y entrelazando su brazo con el de ella de forma posesiva, mirando a Agatha con desprecio) Rio, querida, creo que es mejor seguir buscando. Hay algo en ella que no me da confianza. Es... demasiado para una simple empleada.
Rio: (Con una sonrisa enigmática, zafándose suavemente del agarre de Wanda para dar un paso hacia Agatha) Al contrario, Wanda. Creo que es exactamente lo que esta casa necesita. Juana, dale un uniforme. Que empiece por mi despacho. Quiero ver qué tan bien limpia... y qué tan bien guarda silencio.
(Agatha se retira con Juana. Wanda se queda de pie, apretando los dientes mientras observa a Agatha alejarse, mientras Rio mantiene una mirada fija en la espalda de la nueva empleada.)
