Derry siempre tenía algo raro.
No era algo que se pudiera explicar fácilmente. No era el clima, ni las calles, ni siquiera la gente… era una sensación. Como si el pueblo entero estuviera observando en silencio, esperando.
Y ese día, no fue la excepción.
Will llegó tarde.
Muy tarde.
Corría por los pasillos de la escuela con la mochila colgando de un solo hombro, mirando de un lado a otro completamente perdido. Las puertas cerradas, los pasillos vacíos, el eco de sus propios pasos.
—Genial… —murmuró, frenando en seco—. Primer día… y ya me perdí.
Giró en una esquina sin pensar… y casi choca con alguien.
—¡Ey!
Will retrocedió, sorprendido. Frente a él había dos chicos.
Uno de ellos, de pelo oscuro y expresión cerrada, lo miró apenas, como si no tuviera muchas ganas de hablar. Ese debía ser Diezel.
El otro… fue distinto.
Rubio. Callado. Mirada baja… pero intensa.
Zack.
Y por alguna razón, en ese mismo segundo…
Will se quedó en silencio.
Algo en el pecho le dio un golpe raro, inesperado. No sabía qué era. No tenía nombre. Solo… pasó.
Zack levantó la mirada apenas un segundo y sus ojos se cruzaron.
Y eso fue suficiente.
—Eh… —Will se acomodó la mochila, nervioso de la nada— ¿también están perdidos?
Diezel soltó una pequeña risa seca.
—Se nota tanto, ¿no?
—Un poco —respondió Will, intentando sonreír.
Zack no dijo nada. Solo miró el pasillo… y después a Will, como si lo estuviera analizando sin que se notara demasiado.
—Buscamos el salón 2B —dijo Diezel—. ¿Vos?
—El mismo.
Silencio.
Incómodo… pero no del todo.
Los tres empezaron a caminar juntos.
Pasos lentos, miradas rápidas, ninguno sabiendo muy bien qué decir. Pero había algo… una especie de conexión rara que recién empezaba.
Will no podía dejar de mirar a Zack de reojo.
La forma en que caminaba.
Lo callado que era.
Lo difícil que parecía acercarse a él.
Y eso solo hacía que quisiera intentarlo más.
—¿Sos nuevo también? —preguntó Will, rompiendo el silencio.
Zack tardó unos segundos en responder.
—Sí.
Solo eso.
Diezel rodó los ojos.
—Habla poco —aclaró.
Will soltó una risa suave.
—Me di cuenta.
Zack lo miró otra vez. Esta vez un segundo más.
Y por alguna razón… no apartó la mirada tan rápido.
Después de un par de vueltas equivocadas, finalmente encontraron el aula.
La puerta estaba cerrada.
Se miraron entre los tres.
—Llegamos tarde —dijo Will.
—Claramente —respondió Diezel.
Zack simplemente suspiró.
Cuando la puerta se abrió, todas las miradas se giraron hacia ellos.
El profesor se quedó en silencio unos segundos.
—Qué puntualidad… —dijo con ironía.
Will tragó saliva.
—Lo sentimos, nos perdimos.
—Pasen.
El aula estaba llena.
Ahí estaban todos.
Matty, sentado al fondo, mirando en silencio
Rich, hablando sin parar con alguien al lado
Phill, gesticulando mientras contaba algo
Teddy, concentrado en su cuaderno
Y el resto del grupo…
Pero algo cambió en el ambiente cuando los nuevos entraron.
Como si… algo se hubiera movido.
Phill fue el primero en notar a Zack.
Se quedó callado a mitad de una frase.
—…esperá —murmuró.
Teddy lo miró.
—¿Qué?
Pero Phill ya no estaba escuchando.
Sus ojos estaban fijos en Zack.
Mientras tanto, Will buscaba dónde sentarse… pero su mirada volvía una y otra vez al mismo lugar.
A Zack.
Y no entendía por qué.
En el fondo del aula, Matty observaba todo en silencio.
Rich seguía hablando… pero de a poco también empezó a mirar.
Y sin darse cuenta…
todo empezaba a conectarse.
Afuera, en algún lugar de Derry…
algo sonreía.
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Derry no olvida
FanfictionEn un pequeño pueblo donde todos guardan secretos y las miradas dicen más que las palabras, un grupo de chicos intenta sobrevivir a algo más que sus propios sentimientos. Derry no es un lugar normal. Nunca lo fue. Entre calles silenciosas, veranos e...
