Era una noche tranquila en la ciudad —o quizás un pueblo, quién sabe—, donde la llovizna había cesado hacía rato, pero el aire seguía húmedo como si el agua se negara a evaporarse. Se oía el rugido lejano de los autos, un sonido estresante que, paradójicamente, arrullaba como una nana urbana. Al fin y al cabo, la monotonía es un ciclo interminable que nos estresa para calmarnos, nos acelera para detenernos en seco.
Sin embargo, de esto no va la historia. O tal vez sí, quién sabe.
En las entrañas de un autobús que rugía como un dragón cansado, viajaba un joven de unos 17 años, casi 20, o tal vez 18, técnicamente 19. Sus ojos saltaban de ventana en ventana, contando paradas que nunca llegaban. De pronto, el chofer —un hombre de unos 47 años, fornido y calloso— extendió su larga lengua, prensil como la de un camaleón, para arrebatarle el pasaje al chico. "Baja aquí", gruñó con voz de trueno. Esa era, técnicamente, su parada. Pero el monstruo al volante pisó el acelerador con furia, ansiando llegar lo más rápido posible a la siguiente estación... solo para esperar su próximo turno de salida, inmóvil como una estatua bajo la llovizna.
El joven caminaba hacia su rincón de siempre, un tipo de estatura ni alta ni baja, con cabello oscuro que parecía absorber la luz y piel clara que reflejaba demasiado. Sus ojos marrones reposaban tranquilos, aunque devoraban cada sombra con avidez. Bajó unas calles con una calma que gritaba alerta, los auriculares escupiendo música que lo aislaba del mundo y lo hundía en él al mismo tiempo.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Empujó la puerta del lugar indefinido: ¿bar? ¿Restaurante? ¿Café o panadería? La realidad se retorcía allí como un chiste sin gracia; cambiaba de forma con cada parpadeo, pero hoy fingía ser un bar. Dentro, monstruos con rostros humanos bebían y reían hasta las lágrimas —unas de alegría, otras de puro llanto poético—, mientras el alcohol los elevaba al cielo y los hundía en el suelo. Algunos bailaban inmóviles, otros corrían sin moverse del sitio.
Al fin, la divisó: su amiga, limpiando vasos con manos precisas. Allí trabajaba codo a codo con un adulto que parecía el único normal del lugar. Tan corriente, tan de todos los días, que destacaba como un bicho raro entre tanto loco. Normalísimo, de una normalidad que rayaba en lo imposible, como un pez que respira hondo en pleno desierto, feliz y sin ahogarse. El joven se dejó caer en una silla con los codos clavados en la barra reluciente. Ella, de su edad pero tres meses más joven lo notó al instante. Se giró con esa mirada suya: seria y risueña, tranquila como un lago en tormenta, alegre en su juicio implacable. Lo saludaba sin palabras, juzgándolo con cariño.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Hasta que al fin llegas, creí que te habías perdido —dijo ella, seria como un reloj parado, pero sin una pizca de molestia en su voz, como si el enfado fuera solo un eco lejano que nunca llega.
Seguro estabas escuchando música y te perdiste en tu mente —agregó, poniéndose frente a él, tan cerca que la noche parecía acortar distancias, aunque la oscuridad se estiraba infinita.
"Nova"- dijo el joven con una sonrisa juguetona pero calmada - Sé que me amas, pero me duele un poco que me hables con tanta razón. Si pasó eso, lo sabes, me conoces mejor que nadie. Por eso vengo a contártelo... aunque ya lo sepas todo de mí.
"Soren" - dijo ella rodando los ojos, como si ya supiera todo de antemano - Ya quisieras venir a joder con lo mismo de siempre. Si es eso, lárgate de una vez, que aquí estamos trabajando, tonto - Lo soltó con fastidio, pero sin una gota de veneno, casi como si lo estuviera abrazando con palabras. Y justo después, sin pausa, preguntó - ¿Cómo te fue con ℰ𝓁𝓁𝒶? Se refería a esa chica que tenía a su amigo cuerdo y loco a la vez, atrapado en la intriga que lo aclaraba todo y lo confundía más, en esa indecisión que lo hacía volar y caer al suelo sin moverse.~
En el bar de siempre, bajo la luz amarilla que parpadeaba como un secreto, él se inclinó sobre la mesa y soltó lo de todos los días.~ Poca comunicación, como siempre - Pero hoy era distinto. Sus ojos brillaban - La saludé, ¿sabes? Es mi tipo ideal, preciosa de verdad - La miró fijo, con esa ilusión que hace tropezar las palabras - Completamente diferente a ti - añadió con un bufido juguetón, como si odiara lo que más quería. Ella rio, porque en el fondo sabían que lo diferente era lo mismo: un corazón latiendo al revés, queriendo lo que ya tenían....
Solo que.....
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
Esta no es una historia de amor feliz.....
.
.
.
.
.
.
Hola bandaaaa, después de siglos regreso con inspiración (estoy enamorada y me tiene mal JAKJAKJA)
Porfi lean mi historia, esta mayormente compuesta de conversaciones, y esta reflejada en mis sentimientos y en algo que se me ocurrió mientras me bañaba. Porfi voten por la historia, comenten y compartan si les gusto.