。^‿^。

4 0 0
                                        

El dormitorio de Stray Kids estaba lleno de ruido.
Risas.
Gritos.
Alguien discutiendo por comida otra vez.

—¡Te juro que ese ramen era mío! —se quejaba Changbin.

—No tenía nombre —respondió tranquilo Hyunjin mientras seguía comiendo.

Desde el sofá, Han Jisung observaba todo con una sonrisa divertida.

Estaba tirado hacia atrás, jugando con su celular, hasta que escuchó a Bang Chan decir:
—Hagamos algo más entretenido.
Todos levantaron la cabeza.

—¿Qué cosa? —preguntó Felix.

Chan sonrió de esa forma sospechosa que siempre significaba problemas.

—Una apuesta.
Eso fue suficiente para captar la atención de todos.

—¿Sobre qué? —preguntó Jisung, levantando una ceja.

Chan miró hacia la cocina.
Allí estaba él.

Lee Know, completamente tranquilo, cortando fruta como si el caos del departamento no existiera. Su expresión era la misma de siempre: fría, calmada… imposible de leer.

Chan volvió a mirar a Jisung.

—Haz que Minho pierda la compostura.
Silencio.

Luego todos empezaron a reír.

—¿Eso? —Jisung soltó una carcajada—. Eso es fácil.

—¿Ah sí? —dijo Changbin cruzándose de brazos—. Nadie puede hacerlo.

—Exacto —añadió Hyunjin—. Ni siquiera cuando se enoja cambia la cara.

Felix asintió.

—Es como un gato juzgándote.

Desde la cocina, Minho levantó la mirada.

—Los escucho.

Todos se quedaron callados inmediatamente.

—Nada —respondió Chan con una sonrisa inocente.

Minho los miró unos segundos más… y luego volvió a lo suyo.

Jisung se inclinó hacia adelante.

—Ok —susurró—. ¿Qué tengo que hacer exactamente?

Chan apoyó los codos en la mesa.

—Haz que se sonroje.

—O que pierda la compostura —añadió Changbin.

—O que se ponga nervioso —dijo Hyunjin.
Jisung soltó una risa confiada.

—Por favor. Si me dan una semana lo tengo comiendo de mi mano.

—Tres días —dijo Chan.

—¿Tres? ¡Muy fácil!

Felix levantó una ceja.
—¿Y si pierdes?

Jisung se quedó pensando.
—Entonces… yo pago la comida de todos por un mes.

Todos gritaron.

¡ACEPTAMOS!

En ese momento, Minho volvió a aparecer desde la cocina con un plato de fruta.

—¿Qué están gritando ahora?
Jisung lo miró.

Realmente lo miró.
Cabello oscuro.
Expresión tranquila.
Esa forma de caminar tan segura que tenía.
Minho lo observó de vuelta.

—¿Qué?
Jisung sonrió lentamente.

—Nada.

Minho frunció el ceño.

—Eso suena sospechoso.

Jisung se levantó del sofá y caminó hacia él.
El resto del grupo observaba en completo silencio, como si estuvieran viendo el inicio de una película.

—Minho hyung —dijo Jisung con una sonrisa traviesa.

—¿Qué quieres?

Jisung tomó un trozo de fruta del plato… acercándose un poco más de lo normal.
—Solo estaba pensando…

Minho lo miró con sospecha.

—Eso nunca es bueno.

Jisung inclinó la cabeza.

—Que te ves lindo hoy.

Silencio absoluto.
Todos miraron a Minho esperando alguna reacción.

Pero Minho solo lo miró durante unos segundos… y luego dijo:

—Gracias.

Y siguió caminando como si nada.
Desde el sofá se escucharon varios suspiros decepcionados.

Changbin murmuró:
—Está muerto.

Hyunjin negó con la cabeza.
—No tiene emociones.

Pero Jisung no parecía preocupado.
Al contrario.
Estaba sonriendo.
Miró hacia donde Minho había ido… y murmuró para sí mismo:

—Tres días.
En la cocina, Minho apoyó el plato sobre la mesa.

Pero mientras cortaba otra fruta… se quedó pensando unos segundos.
Luego murmuró bajito:

—Ese niño está tramando algo.
Y, sin que nadie lo viera, una pequeña sonrisa apareció en sus labios.

La apuesta Stories to obsess over. Discover now