unico

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El sol castigaba con fuerza sobre la villa de playa que habían alquilado para unas vacaciones bien merecidas. Jimin se recostaba en la hamaca de la terraza, disfrutando del sonido de las olas mientras leía un libro, cuando escuchó los pasos de Jungkook acercándose desde la cocina.

—Te traje algo para beber —anunció el más joven, colocando una jarra de limonada fresca y dos vasos sobre la mesa de madera. Vestía solo unos pantalones cortos de baño ajustados que mostraban sus piernas musculosas y su cintura marcada.

Jimin cerró el libro y levantó la vista, sintiendo cómo el deseo comenzaba a quemar en su interior. Habían estado juntos por seis meses, pero cada vez que veía a Jungkook, sentía la misma emoción que en la primera vez.

—Gracias, amor —dijo, sentándose para tomar el vaso que Jungkook le ofrecía. Sus dedos se rozaron por un instante, y la chispa que saltó entre ellos fue imposible de ignorar.

Jungkook se sentó frente a él, apoyándose en la mesa con los codos mientras miraba al mar, pero Jimin notó cómo su mirada se desviaba hacia él cada pocos segundos, con un brillo oscuro en los ojos.

—Hace calor —murmuró Jungkook, quitándose la cadena que llevaba al cuello y colocándola sobre la mesa—. Quizás deberíamos dar un baño en el mar.

—Creo que es una buena idea —respondió Jimin, aunque sabía perfectamente que el baño no era lo único que tenía en mente Jungkook.

Se levantaron y caminaron hasta la playa, la arena cálida bajo sus pies. El mar estaba tranquilo, con aguas cristalinas que invitaban a sumergirse. Jungkook se deshizo de sus pantalones cortos antes de lanzarse al agua, emergiendo unos segundos después con el cabello mojado y el cuerpo brillante bajo el sol.

—Ven aquí, hyung —gritó, moviendo las manos para llamarlo—. El agua está perfecta.

Jimin se quitó la camiseta ligera que llevaba puesta y se metió en el mar, acercándose a Jungkook hasta que estuvieran a pocos centímetros el uno del otro. El agua llegaba hasta sus caderas, y la sensación de la corriente suave entre sus piernas solo aumentaba la tensión entre ellos.

Jungkook colocó sus manos sobre la cintura de Jimin, acercándolo hasta que sus cuerpos estuvieran pegados. La erección de ambos era palpable bajo el agua, presionándose mutuamente con cada pequeño movimiento de las olas.

—Te deseo tanto en este momento —susurró Jungkook, acariciando la piel de Jimin con los pulgares mientras sus ojos se clavaban en los suyos—. Quiero tenerte aquí, en el mar, bajo el sol.

Jimin se estremeció de placer ante sus palabras, envolviendo sus brazos alrededor del cuello de Jungkook y besándolo con pasión. Sus labios se movían con urgencia, mientras las olas los balanceaban suavemente. Las manos de Jungkook bajaron hasta las nalgas de Jimin, apretándolas con fuerza mientras este gemía en su boca.

—Vamos a la orilla —dijo Jimin entre besos—. Quiero sentirte completamente.

Jungkook tomó su mano y lo llevó hasta una zona más privada, donde las rocas protegían el lugar de miradas indiscretas. La arena estaba húmeda y cálida bajo sus cuerpos cuando Jungkook lo hizo recostarse, colocándose entre sus piernas abiertas y besándolo nuevamente con una intensidad que dejaba a Jimin sin aliento.

Sus manos exploraron cada rincón del cuerpo de Jimin, desde sus pies hasta sus dedos, pasando por sus piernas musculosas, su abdomen tonificado y su pecho sensible. Cada toque era un fuego que se extendía por todo su cuerpo, haciendo que sus deseos aumentaran cada segundo.

Jungkook bajó sus labios por el cuello de Jimin, dejando marcas rojas en su piel, luego continuó por su clavícula, su pecho, su abdomen, hasta llegar a su zona íntima. Jimin arqueó la espalda, soltando un gemido gutural cuando sintió la boca caliente de Jungkook sobre él, trabajando con destreza y pasión hasta que él alcanzó un clímax intenso, sus dedos aferrados a la arena.

Mientras recuperaba el aliento, Jimin se sentó y ayudó a Jungkook a acostarse, devolviéndole el favor con la misma dedicación, escuchando sus gemidos que se perdían en el sonido de las olas. Cuando Jungkook llegó también al clímax, se recostaron uno al lado del otro, respirando profundamente mientras el sol calentaba su piel húmeda.

Pero el deseo entre ellos no había desaparecido. Jungkook se colocó sobre Jimin, besándolo con una pasión renovada mientras buscaba en su bolsa de playa un pequeño frasco de lubricante. Jimin lo ayudó a prepararlo con cuidado, sus manos temblando de emoción mientras sentía cómo se acercaba el momento.

La entrada fue lenta y profunda, haciendo que ambos gemieran al mismo tiempo. Jungkook se detuvo por un instante para permitir que Jimin se adaptara, besándolo suavemente mientras acariciaba su rostro con ternura. Luego comenzó a moverse, encontrando un ritmo que hacía que Jimin perdiera la noción del tiempo y el espacio, solo concentrado en la sensación de estar tan cerca del amor de su vida.

Las olas golpeaban la orilla en un compás perfecto con sus movimientos, creando una sinfonía natural que acompañaba sus susurros y gemidos. Jimin envolvió sus piernas alrededor de la cintura de Jungkook, acercándolo aún más mientras sus manos se aferraban a sus hombros musculosos, marcando su piel con sus uñas.

Cuando finalmente alcanzaron el clímax juntos, sus cuerpos se tensaron y luego relajaron, quedándose abrazados sobre la arena mientras la brisa marina refrescaba su piel sudorosa. Jungkook se recostó a su lado, tomándolo de la mano y besándosela suavemente.

—Eso fue... increíble —dijo Jimin después de un rato, sonriendo mientras miraba el cielo azul—. Nunca había sentido algo así.

Jungkook se giró para mirarlo, acariciando su mejilla con el dorso de la mano. —Yo tampoco, hyung. Cada vez que estoy contigo es mejor que la vez anterior.

Se levantaron y caminaron de regreso al mar para limpiarse la arena, luego se sentaron en la orilla, abrazados mientras veían cómo las olas venían y se iban.

—Me encanta estar aquí contigo —dijo Jimin, apoyando su cabeza en el hombro de Jungkook—. Solo tú y yo, sin preocupaciones ni obligaciones.

—Yo también, amor —respondió Jungkook, besándolo en la cabeza—. Quiero pasar el resto de mis días así, contigo.

Ese atardecer, se quedaron en la playa hasta que el sol se puso, entrelazados en un abrazo que prometía un amor tan profundo y constante como el mar que los rodeaba.

Fin .
_________________________________________
Espero les guste

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⏰ Última actualización: Mar 11 ⏰

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