0. El inicio

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Situado en una zona perfecta, entra la luz y oscuridad, entre las comodidades que cualquiera desearía, se hallaba erguido un palacio impecable y refinado. Era grande, pero sin exagerar, con algunos asteroides aquí y allá simulando decoraciones que de manera sorprendente lograba congeniar con el palacio.

Pese a las decoraciones que buscaban dar la bienvenida a quien quisiera visitarla, el palacio resultaba intimidante; o al menos para algunos. Los rumores proveniente de lunas no era algo confiable, pero no había manera de juzgarlos.

Él mismo comenzaba a entender a lo que realmente se referían.

No era el palacio mismo lo que provocaba ese sentido negativo, no, la respuesta provenía de los habitantes en su interior. Aquel que ahora encontraba reposo en una cama, y su fiel guardián quien resguardaba su entorno.

Marte comprendía que aquellos dos no tenían ninguna intención maliciosa, pero su sola presencia imponía significativamente por sobre todos los demás; aún así ambos seres no tenían idea de su impacto.

- Phobos. Deimos.

La voz de Marte salió mas fuerte de lo que hubiera querido, teniendo en cuenta que ambas lunas estaban no nuy lejos de su lado. Las lunas lo miraran expectantes, aunque era evidente que sabían lo que Marte les diría a continuación. Pese a tenerlo claro, ambos no pronunciaron palabra alguna, un simple asentir fue suficiente para transmitir a Marte que todo estaría bien.

- He de volver pronto.

El planeta rojo entonces partió hacía la zona templada, donde el cambio era notable con cada acercamiento. Si bien era algo agradable, resultaba en ocasiones incomodo, Marte comprendía que todos estaban adaptados a sus entornos en sus órbitas que era más que obvio que estar en uno ajeno no sería algo agradable por mucho que fuera un sitió denominado como perfecto.

Pese a esos pequeños detalles, la órbita del planeta durmiente resultaba más llevadera que la de los demás. Aunque claro, no es como que tuvieran muchas oportunidades de visitar a los demás. Saber que lunas y planetas sobrepasaron los límites entre órbitas para visitarse, no era algo que tuviera de buen humor al gobernante del sistema solar. Todos procuraban mantenerlo a raya, no hacerlo enfadar más de lo necesario o buscar una pelea que nadie ganaría; todos entendían que él solo velaba por la seguridad y bienestar de todos; así que las visitas a órbitas externas se limitaban a lo necesario únicamente. Este caso era uno de ellos.

Llegando al palacio, Marte pudo visualizar a no muy lejos de su sitio a Venus, quien se alejaba de manera lenta. Parecía no querer alejarse más de la cuenta, entre un fuerte debate consigo mismo que era muy evidente, Venus capto la presencia de Marte. El semblante de Venus no era diferente al de otras veces, la energía su alrededor seguía fría y muy baja. Significaba que todo seguía igual, ningún cambió que merecía avivar la esperanza en su núcleo. Es lo que Venus pensaba, pero Marte no se rendía. No lo haría jamás.

Venus se alejo, visiblemente más tranquilo de saber que Marte estaría al lado de su amigo, pero también fastidiado ante su presencia. Algo contradictorio, y sin embargo algo que encajaba con su personalidad.

La verdad era que Marte no juzgaba a Venus, cada uno reaccionaba de manera distinto; la preocupación y amor era el mismo. Todos solo deseaban que esto tuviera un buen final, y un comienzo aún mejor.

- Venus quería hablar contigo.

Marte giró para enfocar su atención a quien se acercaba su lado.

- Luna... -El satélite pareció haber observado el pequeño intercambio de miradas entre Venus y Marte, asegurándose de que ninguno comenzará una discusión y perturbara el descanso de su planeta. Marte sabía lo que Luna era capaz de hacer, y lo peligroso que era enojado, todos le tenían respeto por ello.- No parecía querer siquiera mirarme a los ojos.

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⏰ Last updated: Sep 16 ⏰

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