Corazones rotos

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Dereck: Oye papá, ¿mamá fue tu primer amor?
Luna: Sí papá, cuéntanos.
Johan: ¿A qué viene esa pregunta?
Natasha: Amor... creo que sí podrías contarles.
Johan: Ok... se los diré.
El padre se acomodó en el sofá mientras los dos niños se sentaban frente a él con los ojos brillando de curiosidad. La madre, apoyada en el marco de la puerta de la sala, sonreía con cierta nostalgia, como si ya supiera cada parte de la historia.
El papá suspiró suavemente y empezó.
-Bueno... todo comenzó cuando yo estaba en segundo año de secundaria. Habían pasado unos días desde que terminó el segundo período del año escolar. Ya no era el inicio de clases donde todos están nerviosos y tratando de conocer gente. Para ese momento ya todos tenían su grupo de amigos, sus rutinas... y también sus pequeños dramas.
En esa época yo ya conocía a Daniel, y el conocía a una chica
llamada Valeria.
Valeria era la mejor amiga de Daniel desde la infancia a pesar de que ella era dos años mayor. Sus familias se conocían desde hacía años, habían ido juntos al jardín, a la primaria y ahora a la secundaria. Siempre estaban juntos. Se molestaban como hermanos, discutían por cosas tontas, se reían de chistes que nadie más entendía y parecían conocerse mejor que nadie,
Y bueno...
Yo estaba enamorado de Valeria.
Los niños abrieron los ojos cuando escucharon eso.
-¿Mucho? -preguntó Luna
La madre sonrió, con esas risas de persona que intentan disimular que están celosas
-mmm, mucho la verdad, eso no importa en estos momentos
Dereck reclamo-oye Luna, no interrumpas
-ok lo siento, puedes continuar papa
Todo empezó un día en el recreo. Daniel me llamó con la mano mientras estaba sentado en una mesa del patio.
-Oye, ven -me dijo-. Quiero presentarte bien a alguien.
Cuando me acerqué, vi a una chica sentada mirando su celular. Tenía el cabello oscuro y largo, y estaba riéndose de algo que había leído.
-¡Vale! -gritó Daniel.
Ella levantó la cabeza.
-¿Qué?
-Ven un momento.
Valeria caminó hacia nosotros y me miró con curiosidad.
-Él es el amigo del que te hablé -dijo Daniel señalándome.
Valeria me observó unos segundos y luego sonrió.
-Así que tú eres el amigo callado.
-¿Callado? -pregunté confundido.
Daniel empezó a reír.
-¡Sí! Siempre está escuchando pero casi no habla.
Suspiré.
-Gracias por arruinar mi reputación.
Valeria se rió.
-No, no... en realidad me gustan las personas tranquilas.
Ese fue el primer momento en el que sentí que mi corazón latía demasiado rápido.
Desde ese día empezamos a hablar más. Al principio solo cuando Daniel estaba con nosotros, pero poco a poco también cuando él se iba a hablar con Laura o cuando coincidíamos en los pasillos.
Un día estábamos esperando a Daniel afuera del salón.
Valeria se sentó a mi lado.
-Oye -dijo.
-¿Sí?
-Daniel habla mucho de ti.
-¿En serio?
-Dice que eres muy confiable.
Me quedé pensando unos segundos.
-Él también habla mucho de ti.
-¿Ah sí?
-Dice que eres su mejor amiga desde siempre.
Valeria sonrió... pero luego miró hacia el otro lado del patio, donde Daniel estaba hablando con Laura, ella solo cambio su expresión, a una triste como la que hace luna cuando no le dan dulces
-Oye
Una tarde caminábamos hacia la salida de la escuela cuando de repente me preguntó:
-¿Tienes novia?
-No.
-¿Nunca?
-No.
Ella inclinó la cabeza.
-Qué raro.
-¿Por qué?
-Porque eres agradable.
Sentí que me ponía rojo.
Otro día, mientras hablábamos en una banca del parque frente a la escuela, me dijo algo que todavía recuerdo muy bien.
-Oye... si yo no conociera a Daniel desde niña... creo que tú serías el tipo de chico que me gustaría.
Mi corazón casi se detuvo.
Pero después añadió:
-Aunque supongo que las cosas no funcionan así.
Y sonrió con cierta tristeza.
Yo entendía perfectamente lo que significaba.
Yo era... una posibilidad.
Pero no la que ella realmente quería.
Un día Daniel se fue temprano con su novia y Valeria y yo nos quedamos solos en el parque. Estábamos sentados en una banca mirando el cielo.
De repente ella habló.
-¿Crees que alguien puede enamorarse de una persona aunque sepa que no debería?
La miré.
-Sí... pasa mucho.
Valeria suspiró.
-Daniel es muy idiota.
-¿Por qué?
-Porque a veces no se da cuenta de cosas importantes.
Me miró por un momento... y luego desvió la mirada.
-Nada, olvídalo.
Al día siguiente me pidió que habláramos después de clases. Estábamos en la cancha de la escuela.
-Tú sabes que Daniel tiene novia -dijo.
-Sí.
-Pero... ¿crees que si alguien siente algo por su mejor amigo debería decirlo?
Sabía que esa pregunta no era sobre mí.
Era sobre ella.
-Creo que si no lo dice... siempre se va a preguntar qué habría pasado.
Valeria bajó la mirada.
-Tienes razón.
Ese día... Valeria le confesó sus sentimientos a Daniel.
Pero Daniel la rechazó.
No porque no la quisiera... sino porque amaba a Laura y porque para él Valeria era como familia.
Cuando la vi al día siguiente, estaba sonriendo como siempre... pero yo sabía que estaba triste.
En ese momento el Dereck interrumpió.
-¡Espera!
-¿Qué pasa? -preguntó el Johan
-Entonces esa chica... ¿era mamá?-pregunto Dereck
El papá se rió.
-No, si ella fuera mamá, no nos estaría mirando así
Los niños se miraron confundidos.
-Entonces... ¿cómo conociste a mamá?
El papá sonrió mirando hacia la cocina, donde la madre fingía no escuchar luego de sonrojarse por lo que Johan dijo
-Bueno... eso pasó unos días después.
Un día llegué temprano a la escuela porque tenía que entregar un trabajo. Mientras caminaba por el pasillo, escuché un ruido fuerte.
Un montón de hojas cayó al suelo frente a mí.
-¡Ah!
Una chica estaba tratando de recogerlas todas.
Me agaché para ayudarla.
-Ten -dije pasándole algunas hojas.
-Gracias...
Cuando levanté la cabeza... la vi por primera vez.
Era su mamá.
Tenía el cabello un poco desordenado, como si hubiera corrido, y estaba claramente avergonzada.
-Lo siento -dijo riendo nerviosamente- soy muy torpe a veces.
-No pasa nada.
Cuando terminamos de recoger las hojas, noté algo curioso.
-¿Ese dibujo lo hiciste tú?
Ella miró la hoja.
-Sí...
-Es muy bueno.
Se quedó en silencio unos segundos... y luego sonrió de una forma muy sincera.
-Gracias.
Ese fue el inicio.
Con el tiempo empezamos a hablar más. Caminábamos juntos después de clases, hablábamos de cosas simples, de música, de series, de nuestros problemas.
Era diferente a todo lo que había sentido antes.
No era una emoción intensa y dolorosa como con Valeria.
Era... tranquila.
Cálida.
Como si estar cerca de ella hiciera que todo fuera más fácil.
Pero un día, Valeria me llamó para hablar.
Estábamos otra vez en la cancha de la escuela.
Ella me miró con una expresión seria.
-Oye.
-¿Sí?
-Me enteré de que estás pasando mucho tiempo con esa chica nueva.
Me quedé callado.
Valeria apretó un poco los puños.
-¿Te gusta?
No respondí.
Entonces frunció el ceño.
-Eres muy malo.
-¿Qué?
-Siempre estuviste ahí escuchándome... ayudándome... y ahora simplemente sigues adelante como si nada.
Sus ojos estaban brillando.
-¿No te importaba?
La miré con calma.
-Claro que me importabas.
-Entonces ¿por qué?
Respiré profundo.
-Porque tú nunca me elegiste.
Valeria se quedó en silencio.
Y después de unos segundos... sonrió con tristeza.
-Supongo que tienes razón.
Esa fue la última vez que hablamos de ese tema.
Años después... la vida siguió su camino.
Pero la chica que apareció ese día con un montón de hojas cayéndose en el pasillo...
La chica que se reía de sus propios errores...
La chica con la que cada conversación se sentía natural...
Esa chica...
Fue la que terminó ganando mi corazón, luego cuando me decidí a confesarme...
-Le dije que el me gustaba mucho-dijo Natasha muy contenta
El papá miró a los niños.
-Y así fue como conocí a su mamá.
Los niños se giraron hacia ella.
Natasha se cruzó de brazos fingiendo molestia.
-Oye... pero eso de torpe estaba de más.
El Johan rió.
-Pero es verdad.
Los niños también empezaron a reír.
Entonces Luna dijo:
-Entonces... ¿mamá sí fue tu primer amor?
El miró a Natasha con una sonrisa tranquila.
-No fue el primero.
Hizo una pequeña pausa.
-Pero sí fue el más importante.

Mi querido amor Where stories live. Discover now