Parte 1. Explosión

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El amor es como una llama, esta tiene la capacidad de darte calidez o quemarte. Pero cuando se apague, el frio de el mundo se sentirá mas despiadado que nunca, esa es la única certeza.

Hay almas que aunque la separación y lejanía no permitan que sus cuerpos se toquen, aun sienten el amor profundamente. Porque en el amor verdadero no es el que se siente solamente en el cuerpo, sino en el corazón.

Hubo una vez, antes de que estallara la guerra y la violencia, días de paz. En un apartamento cerca del centro de la ciudad vivían dos enamorados, no solamente se querían, sino que habían llegado a entenderse uno al otro más de lo que se entendían a sí mismos. 

Victoria era una hermosa cantante de opera llena de pasión, Oliver la describía cómo un viento fresco e indomable que aun en los peores momentos mantenía su frescura. En cambio, Oliver era descrito como una laguna, como el agua que se mantenía en calma y reflejaba sin problema todo lo que sucedía a su alrededor. 

Su historia comenzó aun cuando no sabían lo que era el amor, pues eran apenas unos niños que solamente les interesaba divertirse. Victoria era hija de un importante medico conocido por sus métodos poco ortodoxos pero siempre eficientes, gracias al trabajo de su padre tenían una vida cómoda en un buen barrio, él mismo en el que conoció a Oliver.

El pequeño niño de enormes ojos verdes acababa de mudarse a la casa de al lado y su ventana quedaba al frente de la de Victoria. Así no tardaron mucho en hacerse cercanos. 

Aunque al principio Oliver era demasiado tímido y callado como para tener el valor de hablarle a Victoria esto no hizo falta, pues que la pequeña en esos momentos no conocía la vergüenza y se animo tan pronto como pudo a volverse su amiga.

Todo paso un día de descanso cuando el calor era demasiado fuerte como para quedarse encerrado en casa, todas las familias estaban afuera, algunas ocupadas con asados, juegos de patio o simple conversa. En el primer momento en que vio a Oliver sentado bajo un árbol abrazando sus rodillas no dudo ni un segundo en acercarse y empezar a hablarle. Quién no querría hacerse amiga de un niño tan lindo, con cabello castaño brillante y ojos cautivadores, al menos eso pensaba ella.

Ella le hablaba de cosas triviales, si había visto el nuevo perro del vecino o si prefería el cereal con leche o yogurt. Él respondía con monosílabos, no porque no quisiera hablar con ella sino que sus habilidades sociales no le alcanzaban para el nivel de aquella niña parlanchina y de lindos dientes de conejo.

Desde ese día Victoria no desaprovechaba ni una sola oportunidad para ir y hacerle conversa, él disfrutaba mucho de escuchar las locas ocurrencias de quien seria su compañera de ahí en adelante, alguien que no le exigía respuestas, solo comprensión. Y Victoria no podría negar que encontrar a alguien que le gustara oírla en silencio era un verdadera lotería que ella había ganado.

Desde que estaban pequeños sin querer habían encontrado algo que muchas personas no suelen encontrar en toda una vida, un alma afín a la suya.


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⏰ Last updated: Mar 04 ⏰

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