Entre La Niebla Y El Sonido De La Pólvora

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Esa mañana había demasiada neblina, sueños y deseos por cumplir.

Tokito caminaba en un bosque entre los árboles con pasos ligeros y suaves, sin hacer silencio. No iba a una misión, no por demonios, prácticamente se había perdido sin darse cuenta o quizás sí..

El silencio fue interrumpido por una bala, Muichiro no se asustó, ya conocía ese sonido. Más adelante, encontró una figura conocida entre los troncos y hojas, sí, era Genya Shinazugawa de pie, con respiración agitada el humo que todavía seguía saliendo de la escopeta con el ceño fruncido como si estuviera peleando, pero al parecer solo estaba entrenando.

-Fallaste-Dijo tokito con voz tranquila.

Genya giro la cabeza bruscamente.

-¿Desde cuando estas ahí?

-Desde antes del disparo.

El silencio volvió, Genya apartó la mirada.

-No necesito niñera.

Muichiro avanzo unos pasos quedando enfrente de él y bastante cerca, la niebla los apartaba como si no quisiera que estuvieran juntos.

-No vine a cuidarte.

-Entonces vete.

Muichiro lo observó en silencio, sus ojos.. Parecían estar vacíos de tanta seriedad y responde de manera seca.

-No quiero.

El mayor no supo que decir ante la respuesta del contrario.

El viento agitó las hojas sobre sus cabezas. Genya bajó la escopeta y comenzó a revisar el mecanismo con movimientos bruscos.

- No soy como ustedes -murmuró al fin No tengo una respiración especial.
No tengo talento. Si bajo la guardia un segundo... muero.

-Todos morimos si bajamos la guardia.

-No lo entiendes.

Muichiro levantó la mirada hacia él.

- Tal vez no.

Otra pausa.

- Pero entiendo que entrenas como si quisieras desaparecer antes de que algo más lo haga por ti.

Las manos de Genya se tensaron.
- Cállate.

No fue un grito. Fue más bajo. Más frágil.

Muichiro no insistió. Se quedó allí.
Siempre se quedaba.

Después de unos minutos, Genya se dejó caer al suelo, apoyando la espalda contra el árbol. El cansancio era evidente en sus hombros.

Muichiro se movió sin decir nada. Se sentó a su lado, dejando apenas un pequeño espacio entre ambos.
No lo tocó.
Pero estaba lo suficientemente cerca para sentir el calor.
La niebla comenzó a disiparse lentamente, dejando entrar rayos de luz entre las ramas.

- Tokito -murmuró Genya sin mirarlo.

- ¿Hm?

- ¿Por qué vienes?

Balas entre la niebla profunda Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora