What could i do with this love for you?

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Siete largos años habían transcurrido.

Oh, canta, mi hermosa musa.

Cántame la historia, del aquel hombre perdido entre las olas, cuya flota se hundió tras haber elegido su propia vida por encima de la de su gente. 

Cuéntame de aquel ser cuyos intentos por escapar acabaron siendo en vano.

El desdichado de cabellos de fuego, ya se hallaba atrapado en aquella isla, en la que nada puede entrar y nada puede salir. Quienes manejaban los hilos de su destino, definitivamente se habían desquitado con él. Sacrifico todo por volver...

...Y acabo más atrapado que antes.

¿Cómo estaría su esposa?

¿Lo extrañaba?

¿Y su hijo?

¿Cuántos años tendría ya?

Los rostros de aquellos por quienes juro hacer el cielo llorar, aquellos por los que traería los vientos, comenzaban a hacerse difusos en su memoria. Atascado en una constante melancolía que parecía no terminar nunca, una pena tan profunda que ya no podía contar las veces en las que se habría acercado al acantilado.

Después de todo...solo era un hombre.

Cuando no había nada que pudiera hacer, cuando su mente, que alguna vez considero su arma mas poderosa, ahora no era mas que una burla a ecos del pasado.

Solo anhelaba una cosa...

No podría volver a casa vivo.

Dio un paso adelante, la mirada fija en las olas a la distancia, el sol asomándose de entre las olas, emergiendo para darle vida a las criaturas diurnas, y para burlarlo por su desgracia.

"Espérame. Mi querida Marianne."

Cerró sus ojos, ya saboreando el final, escuchando las voces de aquellos que murieron en altamar , bajo su mando, llamándolo, reclamándolo.

Solo para ser sacado de su ensoñación cuando unos brazos, fríos como el océano mismo, lo sujetaban de la cintura y unas garras, afiladas como el acero, le acariciaban tiernamente los brazos. Garras, que desearía jamás haber sentido contra su piel.

Los susurros de los caídos resonaron como gritos agonizantes en sus oídos tan pronto abrió los ojos, las olas se volcaban violentamente en lo hondo del acantilado, advirtiendo a cualquiera, de no caer en sus fauces.

Pero, el pelirrojo, preferiría haber caído y dejar al agua salada inundar sus pulmones, que seguir bajo el agarre de dicha criatura. Criatura que solo podía describir como un "monstruo", pese a la naturaleza divina con la que se le presento.

Su captor recitaba como un mantra palabras dulces y reconfortantes, mientras lo seguía sujetando con ese tacto gélido.

Repitiendo palabras que el malaventurado había pronunciado en sueños. Palabras que pretendían consuelo.

Pero en los labios del dios no tenían ningún peso o significado, solo era una criatura imitando lo que era amar, simulando consolar, con palabras que nunca habían sido suyas.

"Tu no sabes por lo que he pasado..."

Rody, el cautivo, comprendió tan pronto que esas palabras jamás debieron dejar la jaula de su mente, pues inmediatamente sintió el agarre del dios menor apretarse, sintió las garras perforar su piel, sabia lo que se venia y no pudo hacer nada mas que esperar piedad de parte de la divinidad, mientras era arrastrado de regreso a lo profundo de la isla, mientras sangraba y su mente era llenaba de escenas en las que predominaban su esposa, Su querida Marianne...

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⏰ Última actualización: Mar 03 ⏰

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EPIC: DEAD PLATE AUDonde viven las historias. Descúbrelo ahora