Siempre creí que el peligro tenía forma de advertencia.
Luces rojas.
Señales claras.
Hombres con miradas demasiado obvias, pero el peligro real no grita.
Observa.
La primera vez que vi a Dante no supe que mi vida iba a dividirse en un antes y un después. Solo vi a un hombre que no sonreía. Que no intentaba impresionar. Que parecía construido de acero y silencio.
Y yo, como siempre, hice lo que mejor sé hacer.
Lo miré directo a los ojos.
No sabía que esa mirada sería una invitación.
No sabía que terminaría firmando un contrato que no solo marcaría mi piel… sino también mi corazón.
Dicen que el deseo es fuego.
Pero nadie te advierte que el fuego también ilumina cosas que preferirías no ver.
Como tus miedos.
Como tu vulnerabilidad.
Como la posibilidad de amar a quien juraste que solo sería una experiencia.
Yo no sabía que me iba a enamorar del hombre que quería poseerme.
Y él no sabía que iba a amar a la mujer que desafió su control.
Todo comenzó con una firma.
Pero no terminó ahí.
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Contrato por dominio
RomanceMagnético Peligroso Obsesivo Ardiente Irresistible Firmó un contrato creyendo que podía controlar el juego... sin saber que cada cláusula la ataría también a sus propios deseos. Él juró dominarla, pero nunca imaginó que terminaría dispuesto a destru...
