Prologo: Ondulaciones

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Oscuro

Era todo lo que veía, todo lo que había. El tiempo estaba confuso y su conciencia aún más; era como despertar para volver a dormir. No sabía cuánto tiempo más estaría así hasta que, de pronto, todo se iluminó.

Por fin pudo abrir los ojos. Lo primero que vio fue el cielo: una brillante luna y un firmamento centelleante, más de lo que recordaba. Miró a su alrededor; parecía un bosque. No reconocía nada del lugar e intentó recordar cómo había llegado ahí.

Sintió un punzante dolor de cabeza al intentar hacer memoria, pero las imágenes llegaban en ráfagas: fuertes explosiones, intensos láseres y gritos que no reconocía. Había estado en una invasión, en un planeta que no recordaba. Se habían abierto paso por las defensas, avanzaron hasta que... sintió dolor. Fue algo efímero, pero lo sintió, y luego... nada.

Había muerto. O ese debería ser el caso.

¿Por qué aún estaba con vida? No lo entendía. Se sujetó la cabeza, confundida por no saber qué estaba pasando.

—¿Eh?

Ahí lo notó. Se sentía rara, diferente. Su cabeza tenía un tacto extraño comparado con lo que recordaba. Entonces miró sus manos: ya no eran las suyas. ¿Carne? No sabía qué pensar. Las sintió; eran más pequeñas, delicadas. Apenas podía llamarlas "extremidades" en comparación con lo que recordaba.

Empezó a alterarse, a inspeccionarse. Más allá de su cola, no reconocía ninguna otra parte. Cabello, nariz, boca... Mientras más palpaba las diferencias, más empezaba a hiperventilar. Incluso eso la asustó: había sangre bombeando dentro de su cuerpo. Su cordura empezaba a romperse. Este no era su cuerpo, este no era su mundo. ¿Qué estaba pasando?

—¿Hola? —escuchó una débil voz.

La figura fantasmal volteó lentamente hacia abajo. Sus ojos de color morado intenso se clavaron con fijeza en el origen del sonido. Parecía un infante, pero no recordaba a ninguna especie con tal apariencia; era alguien desconocido.

Pero eso ya no le importó. Antes de que el niño pudiera decir otra cosa, ella voló rápidamente hacia él y lo tomó de la camisa. Lo puso frente a su rostro mientras le dirigía una mirada asesina. El niño se sorprendió y la miró fijamente, pero los lentes del pequeño solo reflejaron un rostro que, una vez más, confirmó que no era el suyo.

—¡¿Qué me hiciste?!

—... ¿Eh?

—¡Habla! ¡¿Qué me hiciste?!

—Nada —dijo el niño, provocando que el agarre se apretara más.

—No mientas.

—Realmente no sé a qué te refieres.

—¿Ah, no? —dijo ella, cada vez más alterada—. ¡¿Qué le hiciste a mi cuerpo?! ¡¿Qué se supone que es esto?!

—... Sigo sin entender.

Estaba furiosa, pero no parecía que el niño estuviera mintiendo. La "señora fantasma" lo soltó con exasperación; el chico no parecía peligroso ni hostil. Al ver lo enojada que estaba, él solo se quedó mirando.

—Este no es mi cuerpo, este ni siquiera es mi hogar. Ahora, responde: ¿dónde estoy y qué hago aquí? —dijo acercándose amenazante.

—Realmente no sé qué pasó. Solo saliste de... creo que de aquí —dijo señalando un extraño brazalete—. Y en donde estamos, pues, es un bosque de...

—Me refiero... —lo interrumpió ella acercándose más— ¡¿en qué mísero planeta me encuentro?! ¡¿En qué sistema estoy?!

—Pues... en la Tierra, de... ¿la Vía Láctea?

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⏰ Last updated: May 01 ⏰

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