¿Ustedes alguna vez han llegado a sentir que una decisión momentánea a llegado a arruinar su vida? Bueno, yo si, y eso me pasó con el posible amor de mi vida, Manjiro Sano, y también mi perdición.
ᘏ ᩙᩖㅤ꧇
Tenía que levantarme temprano para ir al colegio, poco a poco iba acostumbrandome a tener que despertar por culpa de la alarma, no quería, pero me había prometido a mi misma ser la mejor de clase, nada ni nadie debía detener mi meta para el año. Además, era la segunda semana de clases, no iba nada mal, considerando que siempre eh sido impuntual y en la primera semana fui de las primeras en llegar, eso fue un gran cambio. Me estaba distrayendo demasiado, me puse el uniforme, desayuné algo rápido, y salí para el colegio, el colegio no me quedaba tan cerca ni tan lejos, podía llegar caminando o en un auto si quería, pero claro, no tenía auto propio. La primera clase fue aburrida, la segunda también, la tercera también... Pero aún así había anotado hasta el mínimo detalle, quería ser perfecta, ya lo había dicho. Al llegar la salida, aliste mis cosas, era de tarde, afuera llovía y yo no quería mojarme, no importa. Lo importante ahora era llegar a mi casa, salí del colegio, comencé a caminar y me detuve, fue involuntario, lo juro. No me detuve por qué quisiera, sentía que me cuerpo me había traicionado, mire hacia el callejón, ahí estaba un chico rubio sentado, apoyado contra la pared y probablemente pensando cosas personales. Me acerque un poco, me detuve al ver sangre en su rostro, algo que odiaba de mi misma, era ser tan curiosas. ¿La sangre era suya o había asesinado a alguien? No debería estar pensando en ese tipo de cosas, tenía cara de adolescente, claro, era un adolescente, tenía un uniforme puesto, no reconocí de donde era, pero me agache frente a el para verlo mejor.
--- Disculpa, te puedo ayudar? - Pregunté algo indecisa, no sabía si debía hablar más bajo, más fuerte, debería salir corriendo o quedarme ahí, el chico levanto la mirada, no tenía el brillo en sus ojos, y efectivamente, tenía manchas de sangre en el rostro. Debería haberme ido y no quedarme en una situación incomoda en dónde ambos nos miramos por segundos o tal vez minutos.
— ¿Tú? ¿Ayudarme a mi? No necesito la ayuda de nadie, tu no vas a cambiarme. - Estaba claro, no quería ayuda y claro, no podemos ayudar a alguien que no quiere ser ayudado. Pero tenía complejo de psiquiatra, así que me quedé delante de el, pensando en que decir para que diga algo, por lo menos que diga que había hecho para que el rostro le quede así.
--- ¿Tuviste una pelea? Mira, eso no está bien por- No termine de hablar, había recibido una bofetada por parte suya, tsk, que confianzudo. Primer día hablando y ya me había golpeado, pero claro, tenía sus motivos y argumentos.
— No quiero tu ayuda, vete. - Se levantó y por lógica, era más alto que yo, no podía pelear con eso, yo le daba una bofetada a el y el me cortaba en pedacitos en un segundo, pero su rostro se me hacía conocido, no pude pensarlo tanto, debía irme.
Llegué a mi casa, la mejilla me ardía y estaba roja, tenía que ponerme algo frío para que al día siguiente no se me inflame, iba a parecer un hamster con la comida en las mejillas, ahora sí tenía tiempo para pensar en quien era el, pensé por varios minutos mientras mantenía la bolsita de hielo presionado contra mi mejilla, hasta que por fin, capte. Era Manjiro Sano, había estado en la Tokyo Manji Gang, y ahora llevaba un uniforme blanco, el de la ToMan era negro y letras amarillas, ¿Ahora en que pandilla estaba y que había pasado con la ToMan? Probablemente había pasado algo malo, Manjiro ya no sonreía como lo hacía con su amigo Draken, ¿Dónde estaban los demás? Las preguntas me llenaban la cabeza, pero como no era amiga de ninguno de los ex-miembros de la ToMan no podía saber mucho sobre el tema, y preguntarselo a Manjiro probablemente genere una muerte asegurada. Que tierno.
Pase toda la noche armando teorías, pensando en quien era el culpable de la separación de la pandilla, no obtuve nada. Solo información errónea y una desvelada no planeada y mucho menos divertida. Lo que más me intrigaba era saber sobre Manjiro, había cambiado demasiado, se le notaba en el rostro. Y en la personalidad también, tenía entendido que Manjiro jamás golpearía a una chica, pero boom! Había recibido una bofetada del mismísimo “Invencible Mikey” no se si debería ponerlo en mi currículum o sentirme especial. Tal vez debería sentirme estúpida por haber intentando ayudarlo a el, ni siquiera pienso en estudiar psicología. Pero supongo que el sería un buen practicante para terapias, ¿Que tan mal de la cabeza estará? Fue mi última pregunta para luego bostezar y tratar de dormir, intento fallido por qué la alarma sonó, había pasado toda la noche pensando en Manjiro, en la ToMan, en como se habia comportado y tampoco es que pudiera faltar al colegio solo por dormir un rato, o tal vez si podía...
Termine llendo al colegio con sueño, no podía enfocarme bien en las clases o en lo que empezaban a hablar al fondo del salón, sonó el timbre del recreo y aproveché para dormir. Pero claro, ni eso pude hacer porque entro a regañarme la coordinadora por no salir al receso y por qué debía ser más responsable con mis horarios. Me levanté de mala gana y fui a comprarme agua, al salir del colegio, fui a una tienda de conveniencia a comprarme un dorayaki, tenía ganas de algo dulce y para mí buena suerte, volví a encontrarme a ese loquito. (Mikey) Ni siquiera lo mire, quería agarrar el dorayaki y una mano se interpuso, era el último que quedaba y debí quitar la mano y dejárselo, pero no. Quería mi dorayaki, así que jale el panqueque en su bolsa, el frunció el ceño mientras me empujaba y agarraba el dorayaki para irse a pagarlo.
--- Eres un maleducado, yo llegue primero. - Intente protestar por un panqueque, si, me estaba quejando por un panqueque. Pero tal vez era más que solo el dorayaki, estaba frustrada y enojada con Mikey, ni siquiera se molestó en verme, solo pago y salió de la tienda, no quería ser tan peleonera pero estaba frustrada, no podía llegar de la nada y quitarme el último dorayaki que quedaba, pero ni al caso, ya lo había pagado. Solo lo seguí, supongo que soy muy rencorosa y tonta, lo empuje para hacer que se le caiga el dorayaki, pero claro, no considere que el es más fuerte que yo, tampoco considere la diferencia de altura, no considere nada, solo lo empuje. ¿Como iba a salvarme de esto? Corriendo. Corrí y fue por nada, el ni siquiera me estaba siguiendo, era claro, no le importaba en lo mínimo. No quería volver a encontrarlo, pero estaba equivocada, si me había seguido y ahora había chocado contra su pecho por qué estaba delante mío.
--- ¿Me seguiste? Digo, perdón... - Incline mi cabeza para disculparme por haber chocado con el, cuando claramente era culpa suya por ponerse delante mío.
— Está bien, solo pensé en mi. - Hizo algo que, claro, nunca pensé de el, partió su dorayaki a la mitad y me lo dió, se me abrió la boca pero no dije nada. Ni siquiera fue un pedazo grande, fue pequeño, pero claro, basándonos en que Manjiro es una egocéntrico, jamás compartiría su comida, supongo que con el trozo pequeño podría conformarme. — ¿Lo quieres o no? - Ni siquiera me dió tiempo para responder, ya se lo había comido, culpa mía, me tarde en responder a su gesto de amabilidad.
--- Prácticamente no querías darme pero querías lucir amable. - Dije sin querer, solo lo había pensado, pero también lo había dicho, moría de vergüenza ahí mismo, siempre me daba vergüenza con Mikey, aún no sabía por qué, tal vez por qué había pensado tanto en el que llegaba a un punto donde incomodaba.
— Supongo que si, yo nunca comparto Dorayakis. - Dijo confirmando, sabía que era un odioso narcisista, egocéntrico que solo pensaba en su propio bienestar, lo odiaba, lo único bueno que tenía el, es que era guapo.
--- Uhm, yo creí que si - Dije de manera sarcástica, ni siquiera debería usar ese tono con el, probablemente mañana mandé a todo su ejército de bobos a secuestrarme por ser grosera.
Min chinga tu cola, me quedé sin imaginación 🫰🏻🫰🏻
