La varita rota de Ron

733 110 44
                                        

"Don't freak out, it's okay. cause true love can save the day"

__________               ⚯͛                    _________

Harry no entendía qué demonios le pasaba a Malfoy.

Algo había cambiado.

Harry lo notaba en la forma en que sus insultos sonaban un poco menos crueles, en esas miradas que duraban un segundo de más, en ese maldito tono que, por instantes, se volvía ligeramente suave.

No era como si el flacucho  hubiese dejado de ser insufrible, seguía siendo arrogante, mordaz y perfectamente capaz de arruinarle el día con solo abrir la boca pero… Ni siquiera sabía si estaba delirando ya, con frustración se acomodó los lentes, no lo entendía, ni un poco.

Draco Malfoy no era dulce, no tenía ningún sentido.

Era imposible.

Probablemente Harry estaba cansado, estresado o, más seguramente, perdiendo la maldita cabeza, porque la alternativa de que Malfoy estuviera actuando diferente con él era simplemente ridícula.

Además, Malfoy tenía novia.

Y Harry no era ningún idiota.

¡Que se jodan todos! todo era culpa del insufrible de Voldemort.

—Por Merlín, mamá me matará… —Ron se revolvió el cabello con frustración al imaginar la expresión de su madre al darle la noticia de su varita—. Esto me recuerda a segundo año, cuando mi varita también se rompió.

Aquello saco a Harry de sus pensamientos, observado detalladamente la varita rota con la punta colgando y soltó un ligero resopló acompañado de un sonrisa que buscaba consolar al pelirrojo. En ese tiempo, el Sauce Boxeador parecía el mayor de sus problemas; ahora, desearían que solo ese fuera.

Por ahora, su problema era Remus, se había vuelto el nuevo profesor de duelo para los de sexto año y había estado sacándoles el jugo a todos, pero sobre todo al trío de oro, queriendo prepararlos para la guerra que se aproximaba. Durante un combate, la varita de Ron había resultado rota.

—No te preocupes, iremos a Gringotts y te ayudaré a comprar una nueva —le sonrió Harry.

—Eres el mejor, hermano —Ron lo rodeó con los brazos y le revolvió el cabello.

Hermione, que solo los observaba en silencio, sonrió.

Iban en camino a la sala común, pero antes habían decidido pasear cerca del Lago Negro. Dispuesta a hablar, Hermione abrió la boca, pero ninguna expresión salió de ella al ver al peliblanco frente a ellos.

—Miren a quienes tenemos aquí… al cara rajada y sus mascotas.

Draco Malfoy.

Perfecto, justamente lo que Harry quería, tener en frente al dueño de sus alucinaciones. "¡Bravo! El elegido ha ganado de nuevo" pensó con sarcasmo. El desgraciado había hecho acto de presencia, y no estaba solo. Estaba con su séquito: Blaise Zabini, Theodore Nott, Pansy Parkinson, Crabbe y Goyle.

—Por Dios, déjanos en paz un segundo, Malfoy —exclamó Harry con exasperación.

—¿Cómo podría? Me gusta ver tus ojos brillar de rabia, tienen cierto encanto ¿sabes?

Ahí estaba de nuevo.

El comentario fue descarado y lanzado con facilidad. Nadie pareció notarlo; para todos sonó como otra forma más de fastidiar al azabache.

Pero Harry sabía.

No sabe si fue el tono en que lo dijo o el guiño que vino después lo que terminó de descolocarlo.

ONE KISS | DRARRYStories to obsess over. Discover now