Cartas de San Valentin💗💗

125 17 43
                                        

El 14 de febrero en la escuela Blue Lock no era exactamente romántico... pero el salón sí se veía diferente.

Había una caja decorada al frente, llena de sobres de colores, brillantina mal pegada y corazones recortados chuecos. La dinámica era simple: podías dejar cartas, chocolates o pequeños detalles de forma anónima... o no tan anónima.

—¡Oigan! —dijo uno de los chicos—. ¡Ya pueden pasar por sus cartas!

Y apenas lo anunciaron, todos voltearon automáticamente hacia un solo lugar.

Charles Chevalier.

Charles, que estaba recargado en su asiento, girando un bolígrafo entre los dedos, sonrió como si ya supiera lo que venía.

—¿Qué? —dijo, divertido—. No me miren así, no es mi culpa ser encantador.

—Modesto, ¿eh? —le gritó alguien.

—Siempre.

Cuando dijeron su nombre, se levantó con exagerada elegancia, caminando como si estuviera en una alfombra roja en lugar de un salón con cuarenta estudiantes medio dormidos.

La encargada de la actividad le entregó... demasiadas cosas.

—Oh —Charles abrió los ojos, sorprendido—. ¿Todo eso es mío?

—Sí.

—¿Seguro que no es un error administrativo?

Risas.

Regresó a su asiento cargando sobres rosas, rojos, azules, bolsitas con dulces, chocolates en forma de corazón, una cajita con listón, incluso unos peluches pequeños.

—Wow... —murmuró, acomodándolo todo en su mesa—. De verdad se esmeraron.

Abrió la primera carta sin ningún tipo de tensión.

—"Querido Charles, desde que te vi jugar supe que eras diferente..." —leyó en voz alta—. Ohhh, esto empieza fuerte.

—¡No la leas en voz alta! —gritó alguien, rojo.

—Pero está bonita —respondió él riendo—. Gracias, Qui que vous soyez. (Quienquiera que seas)

Abrió otra.

—"Me gusta cómo sonríes."
—Eso es peligroso, sonrío mucho —bromeó.

Sacó un chocolate, lo destapó sin dudar y le dio una mordida.

—Mm. Este está bueno. Si me van a confesar su amor, mínimo háganlo con buen chocolate.

—¡Oye!

—Es broma, es broma. Todo está perfecto.

Y así siguió.
Leía. Reía. Agradecía.

No se burlaba con malicia. Al contrario, parecía genuinamente feliz de que alguien se tomara el tiempo.

—En serio, gracias —dijo en algún punto, ya más tranquilo—. Aunque ya saben que probablemente no voy a aceptar ninguna confesión... se aprecia el gesto.

Algunos suspiraron dramáticamente.

Charles lo sabía.
Sabía que cada año, en cualquier lugar donde estuviera, le llegaban cartas.
No por arrogancia... simplemente era consciente de su presencia.
Era carismático. Abierto. Fácil de acercarse.

Pero ninguna carta hasta ahora lo había hecho detenerse.

Hasta que vio una.

Entre tanto rosa, brillantina y papel perfumado... había un sobre blanco.

CharNikko -One shot Where stories live. Discover now