La sala de reuniones subterránea en las instalaciones de Belle Reve era un cubo de concreto gris iluminado por luces fluorescentes que zumbaban como insectos moribundos. Amanda Waller estaba de pie al frente, brazos cruzados, su presencia llenando el espacio como una amenaza silenciosa. Frente a ella, seis figuras encadenadas a sus sillas formaban un semicírculo irregular. Todos llevaban el uniforme naranja de presidiarios de máxima seguridad, excepto uno que, por alguna razón que nadie se atrevía a cuestionar, seguía vestido con un traje negro impecable, corbata rojo sangre y zapatos relucientes.
Waller pulsó un control remoto y la pantalla detrás de ella se iluminó con los archivos de cada miembro del equipo.
Primero apareció Floyd Lawton, Deadshot. Hombre blanco de treinta y tantos, complexión atlética pero no exagerada: hombros anchos, cintura estrecha, músculos definidos por años de entrenamiento militar y trabajos sucios. Rostro endurecido, cicatriz pequeña en la mejilla izquierda, ojos fríos color café. Estaba preso por docenas de asesinatos a sueldo de alto perfil; el gobierno no podía probar los más importantes, pero los suficientes para cadena perpetua sin parole. El mejor tirador del mundo, decían. Nunca fallaba.
A su lado, Harley Quinn balanceaba las piernas como una niña inquieta. Piel pálida casi translúcida, cuerpo delgado y flexible de gimnasta, pechos pequeños que apenas se notaban bajo el uniforme holgado. Pelo teñido de rubio con puntas rosadas y azules recogido en coletas desordenadas, tatuajes cubriendo brazos y cuello. Ojos grandes, azules, siempre brillando con una mezcla de diversión y locura. Encerrada por complicidad en múltiples homicidios, secuestros y actos de terrorismo doméstico junto al Joker. Había ayudado a volar tres bancos y un hospital infantil "por amor".
Captain Boomerang, Digger Harkness, gruñía desde su asiento. Australiano robusto, casi gordito, con barriga cervecera que sobresalía del uniforme. Brazos fuertes, manos grandes y callosas. Rostro rojo, barba descuidada, pelo castaño grasiento. Preso por robos a bancos y asesinatos con sus bumeranes modificados; había matado a quince guardias en una fuga fallida en Sidney. Un ladrón de poca monta elevado a villano por pura terquedad.
Killer Frost, Louise Lincoln, sentada con postura rígida. Cuerpo delgado, casi esquelético, piel azulada pálida que brillaba bajo la luz fría. Pechos pequeños, cintura estrecha, piernas largas. Pelo blanco largo y liso que caía como hielo. Ojos completamente blancos, sin pupilas visibles. Meta-humana condenada por congelar vivos a veintitrés científicos en un laboratorio (incluyendo a su ex-jefe) y por causar una tormenta de hielo que mató a cientos en Coast City. No sentía calor humano, literal ni metafóricamente.
King Shark, Nanaue, ocupaba dos sillas unidas con soldadura. Enorme, casi tres metros de altura incluso sentado, cuerpo musculoso y robusto cubierto de piel gris de tiburón. Brazos como troncos, torso ancho, aletas dorsales sobresaliendo. Cabeza de tiburón humanoide con filas de dientes afilados. Preso por canibalismo múltiple: se había comido a treinta y dos personas en Hawái antes de que lo capturaran. El gobierno lo mantenía sedado la mayor parte del tiempo.
Black Spider, Eric Needham, el más silencioso. Complexión atlética media, ni muy flaco ni muy musculoso. Piel oscura, cabeza rapada, ojos negros intensos. Preso por docenas de asesinatos como sicario de élite; había matado a tres senadores y a un juez federal antes de que Batman lo atrapara. Silencioso, letal, profesional.
Y finalmente, el séptimo. El que no llevaba uniforme naranja.
Naruto. Solo Naruto. Nadie sabía su apellido, si es que tenía uno. Veintiocho años, alto y delgado, casi elegante. Traje negro perfectamente cortado que parecía de otra época, corbata rojo oscuro, camisa blanca impecable. Pelo rubio dorado peinado hacia atrás con un mechón rebelde cayendo sobre la frente. Ojos dorados que brillaban con una diversión permanente. Sonrisa amplia, constante, como si supiera un chiste que el resto del mundo aún no entendía. Complexión delgada pero fibrosa: no tenía músculos voluminosos, pero sus movimientos eran fluidos, precisos, como un depredador que no necesita mostrar colmillos para ser peligroso.
YOU ARE READING
Sonrisas en Arkham
RandomEn esta versión alternativa de Batman: Assault on Arkham, Amanda Waller añade un séptimo miembro al Escuadrón Suicida: un recluso conocido solo como "Naruto". No tiene alias de villano, no tiene traje naranja, no tiene pasado ninja. Es un hombre de...
