Porque si yo cargo con la pena, tú con la culpa vas a cargar.
❧Finney Blake Fanfic
By: LukkaButterfly
Iniciada {04/08/22}
➣Basada en la película "The Black Phone"
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CAPÍTULO SIETE. ﹙aceptación﹚
° •
Aceptar es el idioma que se habla cuando las palabras se quedan cortas
Finney se tomó su tiempo.
No se levantó de inmediato. No intentaba esconderse. No fingía que estaba bien. Se permitió sentirse vulnerable.
Y Mary se quedó con él.
Se mantuvo cerca, con las manos entrelazadas en su regazo y la mirada fija en él. No había juicio en sus ojos, ni prisa, ni incomodidad. Solo una eterna paciencia, aprendida por presenciar el sufrimiento de todos aquellos que alguna vez estuvieron atrapados con ella en el sótano. Era su forma de demostrarle que no estaba solo: acompañándolo, guiándolo y brindándole la poca información que había recopilado a lo largo de todos esos años atrapada en el sótano.
Por un momento, a Finney le pareció una completa locura.
Sufrir por la muerte de alguien, acompañado por su fantasma. Llorar por su muerte, mientras ella lo observaba en silencio desde el otro lado del sótano. Más que irreal o absurdo, le parecía una broma cruel.
Y sin embargo, una parte de él todavía se negaba a creerlo. Dentro de él, existía una pequeña y terca parte que quería aferrarse a pensar que todo era mentira.
Si pudiera perderle el respeto a Mary o perder el miedo a sí mismo, tal vez tendría el valor de levantarse, caminar esos pocos pasos y extender la mano. Comprobarlo de una buena vez. Sentir si sus dedos pasaban a través de ella como a través del humo, o si encontraba algo sólido, algo con vida.
Pero la idea ya no sonaba tan descabellada.
Los fantasmas de Bruce y Billy se comunicaron a través de la línea muerta del teléfono en la pared. Si eso era posible. Si ellos, que no podía verlos ni sentirlos, podían hablar con él... entonces nada era imposible en ese momento.
Nada.
Finney levantó la cabeza despacio. Sus ojos enrojecidos se encontraron con los de Mary. Ella no apartó la mirada. Solo esperó, como siempre hacía.
—¿Cómo te sientes? —se atrevió a preguntar Mary, rompiendo el silencio, porque Finney solo la miraba sin decir nada.
—¿Cómo quieres que me sienta? —su voz salió ronca, cargada de una defensiva que no lograba ocultar el dolor.
La hostilidad de Finney la hizo tragar saliva. No era rabia contra ella. Era rabia contra todo: contra el sótano, contra el hombre de arriba, contra la verdad que ella acababa de revelarle y que ahora no podía borrar de su cabeza.
Se levantó del suelo con movimientos lentos, evitando cualquier gesto brusco que pudiera provocarle más dolor.
—Tienes que salir de aquí —habló, señalando la ventana con un gesto vago—. El cable no va a pasar por los barrotes. Son demasiado grandes. No se va a enganchar.