Cap.1 "LA ACADEMIA"

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La academia de danza nunca estaba realmente en silencio.

Incluso temprano por la mañana, el sonido de pasos sobre el piso de madera, respiraciones agitadas y música filtrándose desde distintas salas llenaba el ambiente. Kim Yuwon llegó como todos los días, con el cabello recogido y la mochila colgada de un solo hombro.

Saludó a la recepcionista y caminó directo al salón tres.

Dohyun ya estaba ahí, estirando frente al espejo.

—Llegas puntual —comentó él sin mirarla, concentrado en su pierna extendida.

—Siempre —respondió Yuwon mientras dejaba sus cosas—. ¿Dormiste algo?

—Poco. Soñé que nos caíamos en plena coreografía.

Yuwon sonrió apenas.
Soñar con caer era más común de lo que parecía cuando el futuro dependía de un escenario.

Mientras se preparaban, ella lo vio reflejado en el espejo: Lee Minho entraba al salón de al lado con su pareja. Miyoon caminaba delante de él, hablando sin parar, moviendo las manos como si ya estuviera discutiendo.

Yuwon apartó la mirada.

—Otra vez parece molesta —murmuró Dohyun, siguiendo su vista—. No sé cómo Minho trabaja así.

—No es asunto nuestro —respondió ella, aunque también lo pensó.

Minho no miró hacia su salón.
O tal vez sí, pero Yuwon no lo notó.

Desde hacía meses, las dos parejas entrenaban en horarios casi idénticos. Competían sin decirlo, midiéndose a distancia. No hablaban. No se presentaban. No hacía falta.

Ambos sabían quién era quién.

Los maestros llegaron poco después. El ambiente cambió de inmediato.
Japón ya no era una idea lejana. Era un objetivo claro.

—Hoy vamos a evaluar resistencia y sincronización —anunció el maestro—. Quiero que se concentren. No es momento de errores.

Yuwon asintió.
Siempre se concentraba.

El ensayo comenzó. Dohyun y ella se movían con precisión, casi sin hablar. Se conocían desde hacía años. Sabían cuándo corregir, cuándo callar. No había tensión entre ellos, solo trabajo.

Desde el espejo, Yuwon alcanzó a ver a Minho levantar a Miyoon con facilidad. Técnicamente eran buenos, pero algo no encajaba. Miyoon se quejó en voz baja, deteniendo la secuencia.

—¿Ves? —susurró Dohyun durante una pausa—. Siempre se queja de algo. Yo no podría trabajar así.

Yuwon no respondió.
Estaba observando a Minho.

Es fuerte, pensó sin intención. Pero también paciente.

Minho, por su parte, sintió la mirada aunque no supo de dónde venía. Giró apenas la cabeza y sus ojos se cruzaron con los de Yuwon a través del espejo.

Solo un segundo.

No fue una sonrisa.
No fue un gesto amable.

Fue una pausa incómoda.

Rivalidad.
Curiosidad.
Algo que ninguno quiso nombrar.

El ensayo continuó, pero algo había cambiado.

Más tarde, mientras descansaban, Dohyun se dejó caer al suelo.

—Ojalá no nos cambien nunca de pareja —dijo—. No quiero lidiar con alguien como Miyoon.

Yuwon bebió agua y miró al suelo.

—Solo concéntrate —respondió—. Japón está cerca.

Pero en su mente, por primera vez, apareció una idea que no tenía que ver con ganar.

¿Cómo sería bailar con él?

Sacudió la cabeza.
No era momento.

La danza siempre había sido su prioridad.
Y no pensaba permitir que nada la desviara.

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