Primera cita

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—Bien, ya esta listo —dijo Urano, contemplando el lienzo que acaba de pintar. Se sentía orgulloso por ello. —Espero que a Tierra, le guste.

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Tierra, se rascaba la cabeza ante tal dificultad, ya iban como veinte rondas que perdía.

—Mercurio, deja de hacer trampa con tus poderes —dijo Tierra, dirigiendo una mirada afilada al pequeño planeta. —Estás leyendo nuestras mentes para que puedas ganar.

Mercurio, enarcó una ceja.

—No necesito hacer trampa para ganarte Tierra, eres pésimo jugando —dijo Mercurio, barajeando las cartas que tenía en las manos.

—Sí, Mercurio, tiene razón Tierra. —dijo Luna, analizando la carta que lanzaría. —No sabes jugar.

Tierra, arrugó la frente, apretando con fuerzas los puños, hasta el punto de que las cartas se arrugaron.

—Va a explotar —susurró Marte, mirando a Venus.

Él asintió levemente, haciendo contacto visual con el planeta rojo.

—Es mejor prepararnos para afrontar su mal genio —dijo Venus, dándole sus cartas a Marte. Era el único que podía detener a su hermano.

Contaba hacia atrás esperando a que ese planeta empezara con sus berrinches.

—Hola chicos —dijo una voz tímida.

Todos dirigieron sus miradas hacia esa persona.

—¡Urano, hola! Que gusto verte por aquí —dijo Marte, aliviado de verlo. —«Justo a tiempo, eres un ángel Urano» —pensó.

Tierra, soltó las cartas y fue hacia él con una sonrisa brillante, abrazándolo con ternura.

—¿Qué te trae por aquí? —preguntó Tierra, soltándose para dedicarle un suave mirada.

—Tengo un regalo para ti. Puedes acompañarme —preguntó Urano, tomando su mano con suavidad.

Tierra, asintió y sostuvo su mano con más fuerza. Volvió hacia sus amigos.

—No te preocupes, vayan con cuidado —dijo Marte, con una dulce sonrisa.

—Sí, estaré bien hermano. Debo ganarle a Mercurio —dijo Luna, observando sus cartas, ese planeta lo ponía en apuros.

Al tener la aprobación de ellos, se dirigieron hacia el sistema exterior.

En el camino Urano, le daba a Tierra, abrigos de inviernos gruesos para que el frío no lo afectara, se aseguraba de que estuviera bien y cómodo ante el cambio de temperatura que se hacía presente.

Al llegar a la órbita de Urano, ya tenía muchas capas de ropa y casi ya no podía caminar, pero no le importaba, estaba con su cielito y eso era suficiente para él.

De pronto, sus ojos se fijaron en un enorme cuadro que estaba cubierto con una tela blanca.

—¿Ese es mi regalo? —Alzó los brazos con dificultad para apuntar esa cosa frente suyo.

—S-sí —dijo Urano, con un leve y notorio sonrojo en sus mejillas.

Urano, soltó su mano y fue hacia el cuadro, agarró la tela, tenía miedo que no le gustara.

—Esto lo pinte para ti —dijo para luego deslizar la tela, dejando al descubierto la obra de arte.

Tierra, miró asombrado el cuadro, caminó lentamente en su dirección. Los colores eran perfectos hasta parecía real.

—¿Cómo lo lograste? —preguntó Tierra, acariciando suavemente la pintura.

—Júpiter, me prestó algunos libros de esa época. Y empecé a estudiar para poder impregnar la esencia a la perfección. Si no te gusta lo entenderé y...

Pan dulce para el Café amargo (AU Solarballs)Stories to obsess over. Discover now