El primer día de clases en Preparatoria, ¡qué emoción!.
Me preguntó cuál será mi salón, ojalá no perderme. Qué vergüenza que me pierda el primer día de clases.
No encuentro mi salón, le preguntare a ese que está allá...
–Hola, oye, sabrás dónde queda el salón de Química?–Dijo Brayan nervioso.
Desconocido:—Ah, hola, claro, sígueme, te llevaré al salón (Lo lleva).
Brayan:(Pensamiento) Wow, fue un poco desagradable de su parte, pero bueno.
Desconocido: Mira, este es el salón.
Brayan:—Ok, está bien, gracias.
Después de que se fue el que ayudó a Brayan, Brayan se puso a buscar su asiento (cada butaca tenían los nombres de los estudiantes).
Brayan encontró su asiento, y quitó el papelito que tenía su nombre.
Después de unos minutos, llegaron más compañeros de clases.
Brayan encontró a un amigo de primaria que no había visto en años. Y pensó en juntarse con él por todo el tiempo del semestre, ya que parecía una buena persona y podrían estudiar juntos.
Brayan: ¡Holaa! :D
Manuel:—Holaa, como has estado, cuánto tiempo.
Siguieron hablando durante un tiempo hasta que llegó el maestro.
Maestro:—Buenos días, jóvenes.
Brayan:Ya llegó este imbécil.
Manuel:(Cara de desagradó).
Maestro:—Me presento
El maestro se presentó y pidió a los estudiantes que hicieran lo mismo, uno a uno
Era el turno de Brayan, y se puso de pie con confianza.
Brayan:—Hola a todos, mi nombre es Brayan, tengo 16 años y me gusta el espagueti con albóndigas.
Siguieron presentándose hasta que la puerta se abrió de golpe. Todos voltearon a verlo...
Ethan, un tipo alto y delgado, de otro país, pero sobre todo inteligente (no sabía hacer ni una suma). Pidió permiso para pasar y el maestro le dijo que sí.
Ethan se presentó y el maestro lo regañó por llegar tardé.
Empezaron a trabajar y a hablar. Después de un tiempo, empezaron a entregar trabajos.
Después de tantas cosas que pasaron en la clase, pasaron las horas y también las clases, hasta que llegó la última clase.
Era la 1:55 pm, faltaban 5 minutos para salir de la escuela. El maestro pidió a María (jefa de grupo) que pasara por cada asiento pidiendo el número de teléfono de cada alumno.
Maestro: María, ¿podés pedirle anotar el número de teléfono de cada uno de ustedes por mí?
María: Claro, maestro.
Llegó la hora más esperada, 2:00 pm. Brayan, feliz, se paró hasta que...
Maestro: Salgan las señoritas primero.
Maestro: Brayan, ¿eres una niña?
Brayan: Claro que no (se sentó de nuevo avergonzado).
Todos se empezaron a burlar de Brayan. Todas las niñas salieron del salón, unas con sus nuevas amigas y otras solas.
Ahora sí, salgan los chicos –dijo el maestro–.
Brayan salió rápido para olvidar esa primera vergüenza.
Brayan caminó hasta su casa porque lo dejó el camión.
Cuando Brayan llegó a su casa, no había nadie, ya que sus padres trabajaban toda la tarde y una pequeña parte de la noche.
Brayan: Qué día más vergonzoso, es el primer día y ya tuve varias penas.
Brayan subió a su habitación, se quitó la ropa, se bañó y buscó la ropa más cómoda.
—Riinn Riinn— El teléfono sonó.
Brayan: Bueno, ¿quién es?
Mamá de Brayan: Hijo, soy yo, tu madre, te dejé comida dentro del microondas, caliéntala y come.
Brayan: Está bien, mamá.
M.Brayan: Adiós.
Brayan: Bueno, adiós, te quiero.
Brayan bajó y calentó la comida y comió. Después de eso, Brayan subió de nuevo a su habitación y se durmió hasta las 11:00 pm.
Brayan tiene miedo a la oscuridad, cuando despertó, todo estaba oscuro, menos la ventana, la luz de la luna lo despertó.
Brayan escuchó un ruido y se tuvo que parar a la fuerza, porque le daba más miedo que alguien se metiera a robar y su madre lo regañara o su padre le pegara.
Cuando bajó, vio a un gato con un ratón en el hocico. Brayan, al ver al ratón, le dio más miedo, y al gato le dio miedo Brayan.
(para los que no se imaginan a Brayan, como se veía al ver al ratón, era algo así)
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El gato buscó la ventana por la que había entrado y se salió, llevándose al ratón.
Después de que el gato se fuera, Brayan se quedó un poco asustado, así que fue a la sala a ver una serie.
Brayan: Ay, qué susto.
Brayan: Ese gato ya es más de esta casa que de la calle.
Brayan: Mejor voy a ver la serie que no terminé de ver ese día.
Empezó el capítulo, e Brayan estaba muy entretenido viendo el capítulo.
Pasó un rato, así, hasta que llegaron sus padres.
Mamá de Brayan: Ya llegamos.
Brayan: Ay, qué bueno, justo ya me iba a subir a dormir.
Mamá de Brayan: Está bien, que descanses.
Brayan subió hasta su cuarto, cuando llegó, le dio calor y se quitó la pijama y se puso otra cosa.