Drunk hehoon era (+18)

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ENHYPEN, el popular grupo surcoreano, fue invitado por una de las marcas que los patrocinaba a una fiesta. Habría alcohol y algunos amigos de la marca. La empresa aceptó que asistieran con la condición de que tomaran precauciones frente a los medios.
Claro que solo asistirían los miembros mayores del grupo: Jay, Jake, Sunghoon y Heeseung… pero serían estos dos últimos quienes más se divertirían esa noche.
La fiesta era bastante tarde, en algo así como un bar/boliche. Durante horas hablaron con algunos contactos, disfrutaron de la música o simplemente conversaron entre ellos en la barra. Heeseung pidió un trago; Sunghoon pidió vino, algo más elegante, acorde a la imagen que daba: más exótico, más refinado, más llamativo, más… ¿atractivo?
Heeseung siempre había admirado a Sunghoon. Solo unos años menor que él, y toda Corea estaba asombrada por la perfección de su rostro. Toda Corea, incluyéndolo a él. Siempre habían sido muy cercanos, siempre con afecto físico. Heeseung nunca había sentido algo más, según creía; tampoco celos… bueno, no precisamente de él, sino cuando alguien más lo admiraba.
Heeseung no podía evitar sentirse “raro” cuando veía a su “amigo” siendo admirado por alguien más, ya fueran otros compañeros o cualquier persona, chicos o chicas. Incluso en la fiesta se le acercaban diciéndole lo bien que lucía: una camisa blanca con dos botones desabrochados, jeans negros. Eso le provocaba una sensación extraña en el estómago a Heeseung, pero no podía evitarlo: Sunghoon era el tipo ideal de chico.
La fiesta parecía no detenerse nunca. Entre tanto ruido y luces rojas, casi no podían conversar. Solos en la barra, luego de más tragos y vino, algo ocurrió.
—Hyung —dijo Sunghoon, tirando de la chaqueta de Heeseung y susurrándole al oído—. Me manché la camisa… ¿se quita? De verdad me gusta esta camisa.
Heeseung observó la mancha.
—Deberíamos enjuagarla rápido. Quizá logremos sacarla y puedo prestarte mi chaqueta —susurró Heeseung cerca de él.
La sonrisa de Sunghoon fue suficiente para devastarlo por dentro. Luego, un gesto le indicó que lo acompañara a ver si podían arreglarlo.
Dos chicos realmente hermosos, en medio de una fiesta ruidosa, tomados de la mano y no tan sobrios…
Se dirigieron al baño de “solo estrellas”, en el que nadie entraría salvo ellos. Heeseung sintió cómo la mano de Hoon se soltaba, y algo dentro de sí buscaba más roces… o tal vez más que eso.
Heeseung trabó la puerta detrás de ellos. Cuando se giró, vio a Hoon con los hombros descubiertos y su piel pálida, ligeramente enrojecida por el alcohol, reflejándose en el espejo.
Ya no sabía si el ardor que sentía era por el alcohol o por lo que Hoon provocaba en él.
Heeseung se acercó, tratando de mantener la compostura, mientras Sunghoon se desabrochaba la camisa lentamente. Finalmente, rendido ante el deseo, se acercó hasta casi acorralarlo contra el lavabo. Tomó la camisa, apretando la mano de Hoon, y apoyó sus manos alrededor del lavamanos.
—Heeseung, ¿crees que se quite? —dijo Hoon, ignorando la cercanía.
Heeseung tragó saliva y, acercando su rostro al de él, susurró:
—S-sé de algo que no se va a quitar…
Curioso, probó cómo se sentía besarlo, aunque no midió el temor que tenía por la reacción de Hoon. Sin embargo, inesperadamente, Sunghoon lo sostuvo del rostro y le devolvió el beso. Ninguno comprendía del todo qué estaba pasando, pero necesitaban más…
Las marcas pronto comenzaron a aparecer, mientras la camisa quedaba en remojo sobre el lavabo.
Más tarde, cuando sintieron esa sensación de saciedad que ningún trago les había dado esa noche, se detuvieron. La remera estaba húmeda, así que Heeseung se quitó la chaqueta, quedándose con una remera sin mangas, y se la dio a Hoon. Ambos salieron del baño; por suerte, la chaqueta cubría bien todo, y Heeseung no tenía mucho que ocultar, así que con la remera estaba bien.
Al salir del baño se encontraron con Jay.
—Chicos, no los encontraba. Ya deberíamos irnos, se hace tarde y a la empresa no creo que le guste… Además, Jungwon no puede dormir hasta que lleguemos —les indicó Jay.
—¿Hasta que lleguemos o hasta que llegues? —dijo Hoon inesperadamente, comentario que puso a Jay algo nervioso.
—S-solo busquen a Jake. Debemos irnos.
Luego de encontrar a Jake, salieron lo más rápido posible para evitar a la prensa. Subieron al coche y se fueron.
En el camino, Sunghoon apoyaba la cabeza en el hombro de Heeseung y rozaba su mano con suavidad. Jake estaba completamente dormido y Jay conducía.
La fiesta no había sido tan aburrida como pensaban.

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