Capitulo 1: Let go - parte 1

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2020, 24 de diciembre. Ciudad Cimarrón, Baja California, México.

La noche estaba fría, las luces navideñas titilaban en las casas del fraccionamiento, y el aroma a cena recién hecha llenaba el aire. Dentro de una sala cálida, la familia Corona celebraba. Afuera, el deber esperaba. Julian Corona ajustaba su uniforme de policía mientras su esposa Rosy lo miraba con tristeza.

—Espero que esta noche esté tranquila, prometo llegar después de la cena —comentó Julian, tratando de sonar optimista.

—¿Por qué te tienes que ir tú a patrullar esta noche? —preguntó Rosy, con la voz quebrada.

Julian suspiró, acariciando su placa.

—Tú sabes que es mi deber, Rosy. Hoy muchos oficiales están de vacaciones.

Rosy lo abrazó con fuerza, como si quisiera detenerlo.

—Pero en los años anteriores te dieron el día, Julian... —dijo con nostalgia.

—El jefe dice que el crimen ha subido en la ciudad y necesitan oficiales esta noche, amor. No te preocupes, Ricardo me va a acompañar. Patrullaremos hasta las doce —replicó Julian con determinación.

Rosy bajó la mirada, resignada.

—Está bien... pero ten mucho cuidado, mi cielo.

Julian sonrió, intentando aliviar la tensión.

—No exageres, ni que me fuera a morir —bromeó.

Rosy frunció el ceño, molesta.

—No digas tonterías, Julian. Ni de broma.

Julian soltó una risa breve.

—Oh, vamos, ten sentido del humor... es Navidad.

Rosy lo miró fijamente, con lágrimas contenidas.

—Prométeme que volverás.

Julian se detuvo un instante, serio, y le tomó la mano.

—Siempre vuelvo, Rosy. Siempre.

De repente, un niño de 10 años entró a la habitación. Llevaba un gorrito de Navidad y estaba sudoroso de tanto correr y jugar con sus primos.

—¿Papá? ¿Hoy irás a trabajar? —preguntó Luis Alexis, desconcertado.

Julian volteó a verlo con calma.

—Sí, hijo. Hoy me toca patrullar, pero prometo que llegaré poco después de las doce de la noche. No te preocupes, solo será un rato.

Alexis bajó la cabeza.

—Pero... dijiste que hoy lanzaríamos fuegos artificiales —murmuró con tristeza.Julian suspiró.

—Lo sé, campeón, pero mi jefe me habló de improviso, y tú sabes que...

—Sí, "el deber es primero" —completó el niño, suspirando frustrado—. Pero es que... ¿por qué debes ir hoy? —agregó con tono de berrinche.

Julian se inclinó hacia él, acariciando su cabeza.

—Hijo, tú sabes que el trabajo de papá es cuidar a las personas. Aunque llueva o relampaguee, nosotros los oficiales juramos en la academia proteger a la gente pase lo que pase.

Alexis apartó la mano de mala manera.

—A veces siento que te importa más tu trabajo que nosotros —dijo con voz quebrada, y después se fue decepcionado.

Ragebeast: El Anillo ElementalWhere stories live. Discover now