parte 1

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Narra luffy

Me desperté con un pequeño dolor en el cuerpo.

Agh… seguro dormí mal.
Me levanté y, como siempre, me dio hambre. Bajé rápido a la cocina y encontré a Sabo haciendo el desayuno.
—¡Oe! —dije—. ¿Qué cocinas?
Miré la sartén. Eran huevos revueltos.
—Primero que nada… ¿buenos días, no? —murmuró Sabo.
—Ah, sí, perdón —dije—. Uy, qué rico se ve…
Intenté agarrar un poco, pero Sabo me dio un golpe en la mano.
—Primero despierta a Ace para comer todos juntos.
Asentí y fui al cuarto de Ace. Abrí la puerta y salté encima de él.
—¡Oe, Ace!
Ace se levantó de golpe.
—¡LUFFY, TE VOY A MATAR!
Salí corriendo antes de que pudiera hacerme algo.
—¡Sabo, ya desperté a Ace!
Sabo empezó a servir el desayuno y nos sentamos a comer.
—Bueno, me voy a trabajar —dijo Sabo, agarrando sus llaves—. ¡Oe! Lavan los trastes, no dejen todo sucio.
Dijo con dientes de tiburón y salió.
Ace y yo nos miramos… y empezamos a pelear por quién lavaba.
Al final, lavamos la mitad cada uno.
—Oye, Luffy —dijo Ace—. ¿Quieres venir conmigo a ver a Yamato jugar?
Me quedé pensando. Tal vez sería divertido.
—¡Sí, claro! —respondí alegre.
Terminamos de lavar y fuimos a la cancha donde sería el partido.
Ace se encontró con Yamato y le dio un beso. Hice una mueca de asco.
—Tú, algún día, también harás eso, Luffy —dijo Yamato burlándose.
Noté que Ace era más bajo que Yamato.
—Nah, yo no haré eso —respondí.
Sonó el timbre. El partido estaba por empezar. Yamato se despidió y Ace y yo fuimos a las gradas.
Estaba un poco aburrido…
hasta que empezaron a presentar a los equipos.
Primero el rival.
Luego el equipo de Yamato.
Y entonces la vi.
Una chica de cabello pelirrojo.
Su pelo resaltaba mucho. Era la más baja del equipo, pero eso no importaba, porque las demás eran altísimas. Aun así, ella destacaba.
Su cabello rojizo era… hermoso.
—Oye… Ace —murmuré—. ¿Ella juega aquí?
Ace me miró confundido.
—Ah, sí. ¿Por qué preguntas?
—No sé —dije, encogiéndome de hombros.
Seguí mirándola. Ella se acomodó en la cancha.
El marcador llegó a 24–23.
Solo faltaba un punto.
Las chicas empezaron a moverse más rápido, usando estrategias.
Una de ellas levantó la pelota hacia la pelirroja.

Ella saltó.

Golpeó la pelota.

Punto.

El silbato sonó. Ganaron.
La vi relajarse, sonreír, inclinar el cuerpo hacia atrás y cerrar los ojos.
No sé por qué… pero no pude dejar de mirarla.
Ace se levantó para ir con Yamato y bajé con él.
—¡Eres la mejor! —le decía Ace, llenándola de besos en la cara.
—Ace, es mucho —dijo Yamato riendo.
—Qué asco… —murmuré.
—¡Oye, Yamato! Esa colocada fue genial. Gracias a ti pude hacer ese saque —dijo la pelirroja, abrazándola.
—Buen saque, t/n—dijo Ace, revolviéndole el cabello.
—¿T/n…? —murmuré.
—¿Me llamaste? —preguntó la pelirroja.
Me miró directo.
¿Eh? ¿Por qué me pongo nervioso?
Sus ojos… son azul oscuro.
Qué boni—
¿Eh? ¿Qué me pasa hoy?
—O-oye… buen saque —dije.
Ella me miró un segundo y asintió.
¿Eh? ¿No le agrado?
—Bueno, t/n, vamos con las demás —dijo Yamato.
—¡Adiós! —dijo ella, sonriendo.
Qué linda sonrisa…
¿Por qué mi cara arde?
—Luffy, ¿estás bien? Estás rojo… ¿o será que esa chica te puso así? —dijo Ace, alzando la voz al final.
Le tapé la boca rápido.
—¡Cállate!
Ace asintió riéndose.
—Oe, Luffy, ¿vamos a comer?
—¡Siiii!
Y nos fuimos.

Fuimos a un lugar pequeño cerca de la cancha.
Olía a comida caliente y a frituras. Eso siempre es buena señal.
—Aquí es —dijo Ace—. Es barato y llenan bastante.
—¡Entonces es perfecto! —respondí.
Nos sentamos. Apenas me dieron el menú, ya tenía hambre otra vez.
Pedí lo primero que vi.
—Oe, Luffy —dijo Ace—. ¿No vas a mirar bien?
—Después —respondí—. Todo se ve rico.
Mientras esperábamos, apoyé los brazos en la mesa.
No sé por qué… pero mi cabeza seguía yéndose sola.
La pelirroja.
No estaba pensando en su cara exactamente.
Era más bien cómo se movía.
Cómo no gritaba.
Cómo parecía tranquila incluso cuando todos miraban.
—Oe —dijo Ace de repente—. ¿Te gustó el partido?
—Sí —respondí rápido—. Estuvo bien.
Ace me miró con esa sonrisa rara que pone cuando sabe algo.
—Ajá…
—¿Qué? —pregunté.
—Nada —dijo—. Solo que casi no parpadeaste.
Fruncí el ceño.
—Eso es mentira.
—Claro que sí —respondió—. Sobre todo cuando cierta pelirroja sacó.
Me crucé de brazos.
—Solo juega bien.
—Ajá —repitió Ace.
La comida llegó.
Platos grandes. Vapor saliendo. Perfecto.
Agarré los palillos y empecé a comer sin pensarlo.
—Oe, Ace —dije con la boca llena—. ¿Cómo se llama dijiste?
—¿Quién?
—La chica —respondí—. La que abrazó a Yamato.
Ace levantó una ceja.
—Kimiyo.
—Ah —dije—. Kimiyo.
Repetí el nombre sin darme cuenta.
No sonaba raro.
Sonaba… bien.
Seguí comiendo.
Pero algo estaba distinto.
Normalmente solo pensaba en:
comida
qué hacer después
Ahora había otra cosa ahí.
No molesta.
Solo… presente.
—Oe, Luffy —dijo Ace—. Mañana vuelven a entrenar.
—¿Sí?
—Ajá. Yamato dijo que tal vez vaya más gente a ver.
Asentí.
—Entonces volveremos —dije.
—¿“Volveremos”? —repitió Ace—. ¿No ibas a hacer otra cosa?
Me detuve un segundo.
—No —respondí—. Quiero ver otro partido.
Ace sonrió.
—Ya veo.
—¿Qué ves?
—Nada —dijo—. Come, idiota.
Seguí comiendo.
Y sin saber por qué, pensé:
Ojalá juegue otra vez.
No sabía qué significaba eso.
Pero tampoco me importó.

*Al día siguiente*

El gimnasio estaba más tranquilo que ayer.
No había partido todavía, solo entrenamientos.
Ace fue directo a buscar a Yamato.
Yo me quedé atrás, mirando alrededor.
Entonces la vi.
Estaba sentada en el piso, estirando las piernas.
El cabello pelirrojo recogido.
Auriculares puestos.
Concentrada.
Me quedé parado.
¿Le hablo?
¿Por qué pensaría eso?
Solo hablo y ya.
Caminé hacia ella sin plan.
—Oe.
Ella levantó la mirada y se quitó un auricular.
—¿Sí?
Sus ojos eran igual de tranquilos que ayer.
—Ayer… jugaste bien —dije—. Mucho.
Silencio.
Pensé que tal vez había sido raro.
—Gracias —respondió—. Tú eres hermano de Ace, ¿no?
—Sí —dije—. Soy Luffy.
—t/n —respondió ella.
No me dio la mano.
Solo dijo su nombre.
Y estuvo bien.

—¿Hoy también juegan? —pregunté.
—Entrenamos —dijo—. Mañana hay otro partido.
Asentí.

—Entonces volveré.
Ella me miró un segundo, como si evaluara algo.

—¿Te gusta el vóley? —preguntó
Me quedé pensando.

—No —respondí—. Pero me gusta verte jugar.
Ups.
Eso salió solo.

Ella parpadeó.

No se enojó.

No se rió.
Solo desvió la mirada un momento.
—Eres raro —dijo.

Sonreí.

—Eso dicen.

Un silbato sonó a lo lejos.

—Tengo que ir —dijo ella, levantándose.
—Ah, ok —respondí.
Dio unos pasos…
y luego se detuvo.

—Gracias por venir ayer —añadió, sin mirarme—. Casi nadie anima en serio.

—Yo sí animé —dije—. Aplaudí fuerte.
Eso sí la hizo sonreír.
—Lo noté.
Y se fue corriendo a la cancha.
Me quedé ahí, mirándola irse.
No sentí hambre.
Eso era raro.
Pero sentí algo mejor.
Quiero volver mañana, pensé.
Y esta vez supe por qué.

Está es la primera vez que hago esto jeje, bueno en esta historia eres pelirroja por qué si jeje espero les guste 🫰🏼💜

Está es la primera vez que hago esto jeje, bueno en esta historia eres pelirroja por qué si jeje espero les guste 🫰🏼💜

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⏰ Last updated: Feb 10 ⏰

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