Unico

17 1 6
                                        

Cricket llevaba un buen rato solo dentro de la agencia. Héroes y policías se encontraban afuera cumpliendo su deber, incluso White Hat, conocido por ser un ermitaño, tenía asuntos qué atender afuera.

Era la ley, al menos una persona debía estar en caso de que algún civil necesitará ayuda, para mala fortuna el fue quien debía quedarse.

Bueno, desde hacía un tiempo no era tan malo.

Sentado en la recepción miraba ansioso las puertas de cristal, esperando que cierto auto antiguo se estacionara frente al cartel de "No estacionar" de la agencia.

Y así fue, un bonito auto clásico llegó tal cual lo había hecho durante semanas. Cricket tomo una postura más recta, miro como del auto salía Black Hat que se dirigía a la parte del copiloto, abría la puerta y cargaba entre sus brazos la razón por la que el cambia-formas siempre venía.

Chandler Hat.

Con una olla express atascada en la cabeza.

Cricket no sabe desde cuándo la niña comenzó con esa mania, solo que ya llevaba tiempo antes de ser, por así decirlo, el oficial para encargarse de ello.

La primera vez estaba en el mismo escenario, completamente solo. White y Slug habían salido minutos antes cuando un auto muy bonito llegó y aparcó sin cuidado al frente. Para su sorpresa, quien salió de ahí fue Black Hat con Chandler sollozando entre sus brazos y una olla express atorada en su cabeza.

Había sido algo desagradable, como buen héroe de P.E.A.C.E. odiaba al villano número uno en el universo. Eso solo había aumentado cuando tuvieron su primer pelea en pleno estadío de fútbol, el demonio no había soportado que Argentina hubiera ganado contra México y decidió desquitarse con lo primero que encontró. Él.

Después de eso, si llegaban a encontrarse las cosas no terminaban para nada bien, hasta ese día. Black Hat entro a la recepción con una expresión de nervios que creyó imposible de ver en él mientras preguntaba por White. Cuando respondió que su jefe había salido y tardaría en llegar el demonio comenzó a caminar de un lado a otro más nervioso.

No lo pensó dos veces antes de ofrecer ayuda.

Ni siquiera sabe porque lo hizo o como Black confío en el pero desde ese momento estuvo condenado a esto una vez por semana.

—¡Bienvenidos otra vez! —Dijo tan pronto los dos Hat entraron. El mayor de ellos lo miro mal.

—Cierra la boca, insecto asqueroso ¿Acaso no te han dicho que tú cara se ve mejor si te callas por un rato?

—Ay Black, no necesitas decirme que soy sexy ¡Eso ya lo sé! —El demonio no respondió, simplemente puso el ojo en blanco y sentó a su hija frente a él— Hola pequeña Char ¿Cómo fue tu semana?

—Tsss.

—jajaja ¡Veo que te fue bien! —por supuesto que antes se habría aguantado las ganas de reír ante el extraño humor de la niña por miedo a algo peor que la muerte, cosa que con el tiempo comenzo a perder al notar como Black Hat confiaba en él.

Bueno, no es como si el demonio se lo confesara directamente, pero si su hermano mayor. White explico que las cicatrices en el cuello de Chandler son sensibles, un mal movimiento y se abrirían de nuevo sacándole sangre. Por eso quien se encargaba antes era White, controlaba su fuerza lo suficiente para que la pequeña Char no terminara debil por la perdida de sangre.

Cricket pudo darse cuenta de lo poco que sabía esa familia sobre como tratar con humanos y probablemente solo su jefe sería el único en saber, de no ser por la semi-humana que estaba criando Black.

Olla express.Stories to obsess over. Discover now