Capítulo 1: El Amanecer de Dos Mundos

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El viento cálido de la Ciudad de México rozó el rostro de Ana mientras caminaba entre los puestos del mercado de antigüedades. Su cabello negro ondeaba como una bandera sedosa, atrayendo miradas discretas mientras sus ojos café claro escudriñaban cada objeto con curiosidad. El sol de la tarde pintaba su piel blanca de dorado, y su figura voluminosa, envuelta en un vestido estampado, contrastaba con la prisa de la gente a su alrededor. 
—¿Qué tal esto, señorita? —Un viejo comerciante le extendió un amuleto de jade tallado con el símbolo de Quetzalcóatl. —Dicen que tiene poderes. 
Ana lo tomó entre sus dedos, sintiendo un escalofrío. Era hermoso, pero también…familiar. Como si lo hubiera visto en sueños. 
—¿De dónde es? —preguntó, deslizando el pulgar sobre la superficie fría. 
—De las ruinas de Templo Mayor. Dicen que perteneció a un sacerdote de Moctezuma. 
—Me lo llevo.—
Pague rápidamente y me fui a mi casa, al llegar me senté en el jardín, tome en mis manos aquel artefacto y lo observé de cerca, comenzó a brillar y de pronto sentí un jalón.
¡Dolor! Esa fue la primera sensación al despertar. Ana jadeó, levantándose de golpe. El suelo bajo ella ya no era cemento, sino piedra pulida. El aire olía a copal y hierbas frescas. 
—¿Qué…? —Su voz se quebró al mirar alrededor. Estaba en medio de una plaza. Hombres y mujeres vestidos extrañamente y joyas de oro pasaban a su lado, algunos murmurando al verla. 
—¡Una extraña! —gritó alguien. 
Antes de que pudiera huir, un grupo de guerreros Jaguares la rodeó.

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⏰ Last updated: Feb 06 ⏰

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