Todo por una pelea, kaiser sin aguantar ni una sola palabra de ness entre una pelea,
ness siendo humillado y teniendo en cuenta de que kaiser lo trataba mal
La discusión empezó como siempre.
Por algo pequeño. Algo que, para Kaiser, era suficiente motivo para explotar.
-¡¿Puedes dejar de equivocarte por una vez?! -gritó Kaiser, girándose con furia-. ¿Tan difícil es seguir una orden simple?
Ness se estremeció.
Sus manos temblaron, pero no respondió de inmediato. Ya conocía ese tono. Ese que venía cargado de desprecio, ese que siempre lo hacía sentir pequeño.
-Yo solo estaba intentando ayudarte... -murmuró.
Fue un error decir eso.
-¡No necesito tu ayuda! -Kaiser dio un paso hacia él-. Siempre estorbas, siempre arruinas todo. ¿De verdad no te das cuenta de lo inútil que eres?
Algo se quebró.
No fue un sonido fuerte, ni dramático. Fue silencioso. Interno.
Ness sintió cómo todo lo que había aguantado -los gritos, las humillaciones, las palabras clavándose una tras otra- se acumulaban hasta que ya no cabían más.
-Para -dijo de pronto.
Kaiser frunció el ceño.
-¿Qué dijiste?
Ness levantó la cabeza. Sus ojos estaban brillosos, pero no había lágrimas. Solo cansancio. Uno profundo.
-Dije que pares -repitió-. Estoy cansado de que me grites.
Kaiser soltó una risa burlona.
-¿Cansado? No exageres. Si no te gusta, aguántate.
Eso fue el final.
Ness respiró hondo, como si necesitara reunir fuerzas para no romperse ahí mismo.
-¿Sabes qué, Kaiser? -su voz temblaba, pero no retrocedió-. Ya no voy a aguantar más.
El ambiente se tensó.
-Haz lo que quieras -continuó Ness-. Grita, humíllame, trátame como si no valiera nada... yo ya me cansé de intentar agradarte.
Kaiser lo miró con frialdad.
-Entonces haz lo que quieras -respondió sin pensarlo-. No me importa.
Las palabras cayeron pesadas.
Ness sintió el golpe, pero esta vez no se quedó. No pidió perdón. No bajó la mirada.
-Perfecto -dijo, con una calma que asustaba-. Porque desde hoy, yo también voy a hacer lo que quiera.
Se dio la vuelta y comenzó a alejarse.
-No vuelvas a gritarme -añadió sin mirarlo-. No soy tu objeto.
Y se fue.
Kaiser se quedó inmóvil.
Al principio sintió alivio. Silencio. Control.
Pero con el pasar de los minutos, algo comenzó a incomodarlo.
Demasiado silencio.
Los días siguientes fueron peores.
Ness ya no discutía.
No lo miraba.
No reaccionaba.
Y Kaiser, contra toda lógica, empezó a sentir un vacío extraño. Uno que no podía llenar con gritos ni orgullo.
Porque recién entonces entendió algo que no quería aceptar:
Ness no se había ido por debilidad.
Se había ido porque ya no le quedaba nada más que soportar.
Y darse cuenta de que comenzaba a importarle...
cuando ya lo había empujado demasiado lejos,
era el castigo más La discusión empezó como siempre.
Por algo pequeño. Algo que, para Kaiser, era suficiente motivo para explotar.
-¡¿Puedes dejar de equivocarte por una vez?! -gritó Kaiser, girándose con furia-. ¿Tan difícil es seguir una orden simple?
Ness se estremeció.
Sus manos temblaron, pero no respondió de inmediato. Ya conocía ese tono. Ese que venía cargado de desprecio, ese que siempre lo hacía sentir pequeño.
-Yo solo estaba intentando ayudarte... -murmuró.
Fue un error decir eso.
-¡No necesito tu ayuda! -Kaiser dio un paso hacia él-. Siempre estorbas, siempre arruinas todo. ¿De verdad no te das cuenta de lo inútil que eres?
Algo se quebró.
No fue un sonido fuerte, ni dramático. Fue silencioso. Interno.
Ness sintió cómo todo lo que había aguantado -los gritos, las humillaciones, las palabras clavándose una tras otra- se acumulaban hasta que ya no cabían más.
-Para -dijo de pronto.
Kaiser frunció el ceño.
-¿Qué dijiste?
Ness levantó la cabeza. Sus ojos estaban brillosos, pero no había lágrimas. Solo cansancio. Uno profundo.
-Dije que pares -repitió-. Estoy cansado de que me grites.
Kaiser soltó una risa burlona.
-¿Cansado? No exageres. Si no te gusta, aguántate.
Eso fue el final.
Ness respiró hondo, como si necesitara reunir fuerzas para no romperse ahí mismo.
-¿Sabes qué, Kaiser? -su voz temblaba, pero no retrocedió-. Ya no voy a aguantar más.
El ambiente se tensó.
-Haz lo que quieras -continuó Ness-. Grita, humíllame, trátame como si no valiera nada... yo ya me cansé de intentar agradarte.
Kaiser lo miró con frialdad.
-Entonces haz lo que quieras -respondió sin pensarlo-. No me importa.
Las palabras cayeron pesadas.
Ness sintió el golpe, pero esta vez no se quedó. No pidió perdón. No bajó la mirada.
-Perfecto -dijo, con una calma que asustaba-. Porque desde hoy, yo también voy a hacer lo que quiera.
Se dio la vuelta y comenzó a alejarse.
-No vuelvas a gritarme -añadió sin mirarlo-. No soy tu objeto.
Y se fue.
Kaiser se quedó inmóvil.
Al principio sintió alivio. Silencio. Control.
Pero con el pasar de los minutos, algo comenzó a incomodarlo.
Demasiado silencio.
Los días siguientes fueron peores.
Ness ya no discutía.
No lo miraba.
No reaccionaba.
Y Kaiser, contra toda lógica, empezó a sentir un vacío extraño. Uno que no podía llenar con gritos ni orgullo.
Porque recién entonces entendió algo que no quería aceptar:
Ness no se había ido por debilidad.
Se había ido porque ya no le quedaba nada más que soportar.
Y darse cuenta de que comenzaba a importarle...
cuando ya lo había empujado demasiado lejos,
era el castigo más cruel de todos.
ESO ES TODO ES POR PRIMERA VEZ MÁS DE 200 PALABRAS BUENO, BYEEE
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<<PERDERTE para aprender a AMARTE>>
RandomHola bbs, bueno si buscabas un kaiser arrepentido aquí lo tienes, rogándole a ness, bueno recién empiezo y apoyen a mi otro wattpad de tsukiyama 🥰💔
