Capítulo 1

71 9 0
                                        

Eugenia Ruiz era médica, trabajaba en el Hospital Gutiérrez hacía casi una década, luego de mudarse a Buenos Aires junto a su marido Augusto.

Ella era de Santiago del Estero, vivió con sus padres y hermanos hasta que se mudó a Córdoba para estudiar y recibirse de médica.

En el medio de todo eso, conoció a Augusto, un chico que estaba por recibirse de ingeniero y era lo suficientemente tranquilo y estable como para llevar un vínculo duradero.

Una vez ya recibidos y felices, se mudaron a Buenos Aires, ambos consiguieron empleos buenos para progresar y llevar una gran vida; con su propia casa, autos, viajes y demás comodidades. A los pocos años se casaron para reafirmar el amor que se tenían.

Pero con el pasar del tiempo ambos trabajaban demasiado, siempre estaban cansados, sus horarios no coincidían. Las guardias de Eugenia eran eternas. Augusto vivía en reuniones y viajes de imprevisto. Todo comenzó a desgastarse, y sobre todo la relación. Se habían amado mucho, pero el tiempo los había llevado por rumbos diferentes y estaban totalmente desencontrados. Ya no se miraban como antes, no se decían lo que sentían, no se prestaban atención, y ni hablar del sexo que cada vez se iba reduciendo más. Y cuando sucedía era solo por costumbre, o al menos Eugenia así lo sentía.

Se sentía cada vez más sola, sin ser vista, ni amada. Y además la única familia que tenía con ella era Titi, su hermana menor. Eran inseparables, y se amaban mucho. Sus padres y demás hermanos seguían en su provincia natal. Pero el último tiempo también comenzaba a alejarse un poco de Titi.

Decidió meterse de lleno en su trabajo, sus pacientes, sus informes, cada vez con guardias más largas, con días interminables, pero sin tener que pensar demasiado sobre que iba a hacer con su vida y su soledad.

Un día de lluvia y frío se encontraba tomando un café caliente, ya que era invierno y llevaba demasiadas horas de guardia. Estaba revisando sus mails cuando de repente ve uno que era del hospital, decide abrirlo.

El mail informaba que el hospital iba a sufrir remodelaciones varias, debido a que con los años muchas partes se habían ido desgastando. Y además se iban a llevar a cabo algunas extensiones.

Eugenia al leer todo esto se puso automáticamente de mal humor. Odiaba los cambios en su rutina, no estaba acostumbrada. Y sabía que eso iba a llevar un tiempo, por lo que seguramente se vería afectada en muchas ocasiones.

Al terminar de contestar todo lo pendiente decidió que era hora de descansar un poco, dentro de 3 días comenzarían las remodelaciones y necesitaba estar aunque sea un poco más descansada de lo habitual para soportar esos cambios.

Saliendo de su oficina se encontró con Valerie. otra doctora y también una de sus pocas amigas en el hospital. Se llevaba con muchas personas de ahí, ella era sociable, divertida, y una gran compañía para pasar el rato; pero solo a pocos los llamaba sus amigos. Y ella era una.

-Val, a vos también te llegó el mail sobre el aviso del hospital?.

Preguntó Eugenia.

-Si, lo de la remodelación no?- preguntó y también se la notaba un poco molesta- es una mierda, pero bueno, al menos tal vez tengamos algunas nuevas e interesantes vistas dando vueltas. Ya estoy harta de ver siempre a los mismos.

Eugenia se empezó a reír por las ocurrencias de su amiga, y pensó en que podía tener razón, pero no estaba interesada en lo más mínimo.
No estaba para más problemas ni tampoco tenía interés en conocer a nadie; además siempre se recordaba que estaba casada, como si fuera una prisión en la cual se encontraba atrapada, porque al recordarlo no era alegría precisamente lo que sentía.

-Bueno mirar un poquito no le hace mal a nadie- pensó en voz alta y le hizo una mirada cómplice a Valerie, la cual también estaba en una relación, y luego ambas comenzaron a reír- nos vemos mañana amiga, me voy porque estoy agotada.

Comentó Eugenia, y con paso rápido fue al estacionamiento, se subió a su auto, y emprendió el camino de regreso a casa.

Al llegar sintió el mismo vacío y aburrimiento que se repetía hace ya varios años. Augusto ya había vuelto, pero ni siquiera fue capaz de esperarla con algo para cenar. Ya se había duchado y se encontraba jugando a la play. Se sentía completamente harta de él y cansada de su rutina, así que esta vez no discutió.

Se limitó a irse a bañar y se acostó a dormir sin cenar, no tenía hambre en absoluto, se habían ido junto con sus ganas de vivir.

————————~~~~~~~~————————

Espero que les haya gustado, no tengo tanta experiencia escribiendo así que tenganme paciencia.
Diganme porfis si les gustó en los comentarios, que las voy a estar leyendo!
Y denle ⭐ si quieren que siga

T🩷

Secretos en el HospitalHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora