Para los chicos de la preparatoria

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Creía que tenía toda la suerte del mundo, una nueva etapa y mi persona pensaba que podía con todo. Un nuevo mundo en el que creí que tendría las mejores aventuras, nuevos recuerdos felices y personas increíbles que creí conocer.

En menos de dos meses estábamos sentados en la misma mesa, hablando de nuestras vidas y que a pesar de que nunca nos habíamos visto teníamos muchas personas en común.

Jamás me había encariñado con alguien tan rápidamente, jamás quise tener a alguien durante toda mi vida hasta que los conocí a ustedes.

Me centre tanto en ustedes, en sus vidas, en sus personalidades y sus gustos que mi rutina cambió completamente. Vaya que no solo mi rutina, mi forma de ser, mi manera de hablar, de reírme. Lo que solía gustarme, lo que solía ver o jugar.

Deje que todo mi ser se concentrara en ustedes.

Nunca creí que esto fuera posible, pero quería que permanecieran en mi vida, quería que todo mi mundo se centrará en ustedes. No me imaginaba cómo podría ser un futuro sin ustedes. Odiaba saber que los días seguían y el tiempo pasaba, no quería pensar que cada día que siguiera era un día menos hasta nuestros final de ciclo escolar.

Nunca pensé porque me aferré tanto, siempre supe que no eran lo conveniente a mi, a mi mente. Pero mi corazón quería seguir sintiéndose feliz. Supongo que cuando el corazón interfiera, si nuestra mente le advierte aún así no hay mucho que hacer.

Los primeros seis meses pasaron bien, sonreí como nunca lo había hecho, hablaba como si la vida me estuviera premiando, gritaba como si en realidad fuéramos eternos.

Hubo algo que nunca consideré, lo cual era que por mucho que yo diera o me arriesgar siempre iba tener que encontrar personas malas a lo largo de mi vida.

Bastantes personas hablan de lo mucho que duele alejarse de un amor, pero casi nadie habla de lo doloroso que es tener que alejarse de personas con las que no solo te veías enamorado o enamorada sino aquellas con las que piensas hasta en los pequeños momentos, con los cuales pasas de ser desconocido a saber el uno del otro y sobre su mundo completo. Que pasan de amigos a hermanos.

A veces creía que me estaba volviendo loca, nunca había sentido eso por alguien, nunca quise aferrarme a nadie y sin embargo allí estaba, tan frustrada con perder a esas personas.

El segundo semestre llegó, culpa, peleas, malas palabras y las malas personalidades salieron a relucir. Mi mundo cambió tan de repente, pasó de ser una linda tarde brillante a una noche oscura y llena de neblina.

Con aquel recuerdo de las vacaciones, llamadas hasta las cinco de la mañana, nueva música recomendada y nuevas palabras para utilizar. De verdad creí que sería para siempre.

La mente descompuesta de una persona que nunca supo ser amada, aquel que no le importaba si se quedaba en la oscuridad con tal de que los demás estuvieran ahí también. Ese que guió a todos a su mundo, un mundo de terror donde todos eran malos, donde las personas vivían del mal que le hacían a otros.

Ese que hizo que los otros dos se hicieran igual a él, Kristan su nombre. Nadie lo apreciaba, nadie quería saber de su vida, pero él aseguraba que todos lo envidiaban, que todos querían su vida. Pensaba que causaba envida a los que estaban a su alrededor, lastimosamente los demás solo podían sentir pena ajena por su peculiar forma de pensar.

Oliver y Mindret eran los otros dos, ellos siempre fueron diferentes al resto, podían contagiar su risa con todos, alegraban con su humor y sus historias impactaban a quien sea que los oyeran. Eran como los rayos del sol que iluminaban tras una fea tormenta.

¿Mi error? Comencé a enamorarme lentamente de Oliver, suficiente tuve con verlo reír y hablar para saber qué hubiera deseado ser la mujer de sus sueños. Comencé a convertirme en alguien que al final desconocí, sus gustos peculiares similares a los míos, su personalidad tan simple pero que hacía reír a quien se topará con el.

Desde ese momento me aseguré a mí misma que pase lo que pase siempre haría lo que sea para ser uno de ellos, hubieron más personas pero fueron irrelevantes.

Cuando el inicio de un nuevo semestre llegó, aún no sabía lo que era ser criticada hasta por el color de cabello. Y yo una persona que siempre careció de amor propio, sea cual sea el comentario: me iba a destruir.

Todas aquellas pláticas con mis padres, todas aquellas citas en el psicólogo y todos aquellos libros que leí de autosuficiencia, no sirvieron de nada. Antes no lo veía pero ahora sé que cuando quieres mucho a alguien, sus comentarios duelen más de lo que podemos imaginar. Y alguien como yo, que ya estaba más que enganchada a esas personas, sus palabras fueron como una puñalada que por mi misma fue puesta en lo más profundo de mi corazón.

Yo misma me traicione, dejé que dijeran lo que quisieran de mi, permití humillaciones, burlas y desprecio. Para ese entonces no entendía nada, no sabía a qué se debía si odio, no sabía el porque de sus faltas de respeto y no sabía porque con tan solo una mirada de ellos podía ver el fuego en sus ojos. Esos que hablaban aunque su boca permaneciera en silencio.

Deje que se burlaran de mí, para que ellos se sintieran tan geniales, para que ellos fueran el centro de atención. Nunca entendí el porque del odio de esos tres. Mi mete solo quería una cosa, que ellos volvieran a ser los que solía conocer. Solía creer que a lo mejor estaban pasando por algo, que no toda contamos con la misma suerte y hay momentos en los que no a todos nos va bien.

Supe que ya algo estaban pasando siendo diferente cuando ya no solo yo lo pensaba, en mi casa supieron, mis amigos fuera de ahí lo sabían y yo no sabía qué hacer, hubieron miles de razones para alejarme desde ese entonces, pero yo quería seguir ahí.

Ellos ya no me hablaba, ellos solo eran groseros. Como me vestía, como me reía, como hablaba y como me maquillaba era de las tantas cosas por las cuales se burlaban.

¿Qué podrá ser el error? Creía no saber, hasta que recordé. Una de las tantas noches en vacaciones Kristan me invitó a salir, no me gustaba y como no quise herirlo, le dije que era mejor conocernos más. Fue el error más grande que pude haber dicho, ¿porque? porque él dio por hecho que seríamos algo.

Pero ¿cómo te enamoras de una persona como él?

Claro, él no aceptó una derrota y tuvo que hablar mierda con los otros dos, y como ellos pasaban más tiempo con él; todas sus palabras hirientes, todas sus mentiras y todo su odio se lo creyeron.

Cuantas idioteces se pueden soportar por estar enamorada.

En un principio pintaron mi mundo de rosa, cambiaron mi manera de ver el mundo, desentonaron la melodía de mi vida. Y ellos lo vieron como la obra más grande de sus vidas, y aunque siempre hablaban de lo mucho que les desinteresaba la vida de los demás, en el fondo yo sabía que su vida era tan aburrida que tenían que dañar la vida de más gente para poder sentirse vivos. Ojalá hubiera sabido en ese entonces que lo único que necesitaba era perderlos para apreciar lo lindo de la vida.

Ellos adoraron verme apagarme poco a poco, yo odiaba la idea de sentirme tan dependiente de personas que lo único que hacían por mí era que llegara llorando a mi casa.

Kristan comenzó con su guerra imaginaria, ¿porque imaginaria? Porque subía sus típicos estados a WhatsApp con frases como "qué asco las pelirrojas", "la opinión de la gente gorda no cuenta" "las más calladas por algo lo son" etc...

Entre tantas de sus indirectas sabía cuáles eran para mí, nunca dije nada, nunca me defendí y nunca le puse un alto. Hablo tantas cosas de mi, uso mi nombre solo para mancharlo y dejarme en mal con todos, yo siempre traté de seguir adelante sin mirar a los lado, pero una escuela privada con menos de 20 alumnos por aula, fue lo más horrible. Hablo mal hasta con mis propios amigos. Muchas veces dijo en clase que mi opinión estaba mal, tanto personal como académico.

Mi mamá que eran ajena a las personas de ahí comenzó a tenerle coraje, "Aléjate de ahí" me dijo tantas veces, pero yo seguía con la idea que podría llegar a recuperar su amistad.

Para las personas de mi vidaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora