Prólogo

133 3 0
                                        

Dejo en la entrada la última caja, y cierro la puerta con llave. Aún sabiendo que es un barrio seguro, no me fío del todo.


—Nueva casa, nueva vida, una y otra vez esa frase se repite en mi mente, desde que planee cambiar mi vida. Llevaba dos años saliendo con un chico. Todo era perfecto, hasta que me lo encontré con otra mujer en nuestro apartamento. Recuerdo ese día como si fuera ayer...



Espero que nos guste a los dos esta comida del bar nuevo que abrieron al final de nuestra calle. Ya es algo tarde, espero no encontrármelo dormido por el cansancio de su reciente trabajo. Eso de trabajar tantas horas en la oficina debe de agotarlo, y mas siendo uno de los ayudantes del jefe de la sucursal


---¿Cariño?—digo mientras entreabro la puerta de nuestra habitación.


Acto seguido quedo paralizada completamente, por lo que estoy viendo. No puedo articular ninguna palabra. Estaba con la secretaria de la sucursal, en la cama, los dos dormidos y desnudos; o viceversa...


---¡Eres un hijo de la gran puta!, ¡Cabronazo de mierda! —por fin consigo reaccionar, y con estas frases le consigo despertar, junto a su putilla de turno.

---No es lo que parece—dice apartándose a la ''putita'' de en medio, como si pensara que nací ayer.

---¿ Qué no es lo que parece? ¿Me tomaste por imbécil, o qué? Te odio hijo de la gran puta—le contesto mientras lágrima tras lágrima caen sin control alguno sobre mis mejillas ruborizadas por la rabia de la situación.

---A ver, estaba yo aquí, en la cama, esperándote, y de pronto esta chica a aparecido de un portal...—antes de que pueda decir alguna tontería mas, le interrumpo

---¡Pero que dices Alex !, ni que fuera esto un vídeo de Videópatas joder. ¡Joder!,—repito otra vez, mas alto de lo normal.

---Sera mejor que te vayas—dice Alex a su ''putilla''.

---Sí, yo que tu me iba si no quieres acabar sin extensiones, choni barrio bajera— le contesto muy cabreada a la ''putilla''




Mientras ella se pone la vestimenta del trabajo y se larga del apartamento.




---Cariño, va perdóname, no volverá a pasar lo juro— me dice, con voz pausada mientras yo estoy temblando de los nervios por toda esta mierda.

---¿Qué te perdone? ¿Estas loco? No te lo perdonare en la vida. ¡Jamás!— a lo que me di cuenta estaba dirigiéndome hacia la puerta para salir de allí lo mas rápido posible, necesitaba aire, correr y gritar, bueno y pegarle una gran paliza a él, tampoco estaría nada mal.


Salí del piso mientras él no paraba de decirme que no me fuera, que podíamos hablarlo, bla bla bla. Gilipolleces de un gilipollas que la ha cagado, y gilipollas yo por no haberme dado cuenta antes...

Encuéntrame...Where stories live. Discover now