Todo estaba mal. ¿Cómo acabó esto así? ¿Cómo no me di cuenta con la muerte del Sol del Imperio?
Todos están muriendo.
- Ñusta -esa voz no, él no, por favor, él no-. La Ñusta más hermosa del Imperio, según muchos.
- Inca Auqui -dije suavemente mientras daba la vuelta. Estaba tapándome con las llicllas, intentando protegerme de alguna forma-. El dorado no es tu color.
Eso lo irritó; me di cuenta al ver cómo fruncía su frente mientras me miraba como a una cosa horrible.
- El dorado se me otorgó -habló con una voz peligrosa-, tal cual como después de la muerte el plateado se le otorgará a mi hermosa Sisa.
La vi: una mujer de ojos miel y pelo café. Era hermosa, rasgos delicados, alta, esbelta... era un verdadero ángel.
- Sisa Maita -la miré y lo único que vi en sus ojos fue burla mientras abrazaba, frotando sus pechos, el brazo de mi compañero-. Una mujer creada solo para dar crías.
Su cara de triunfo pasó a una molestia enorme.
- Y tú, que fuiste criada y educada para gobernar -me miró mientras frotaba su vientre-, nunca pudiste cumplir con una sola tarea, Ñusta Paxhi. -Me miró con ojos malvados-. Es hora de que dejes de fingir ser una verdadera mujer.
- Nunca fingí -me toqué el vientre-. Tenía un pecado en mí, uno solo, uno imperdonable, un dolor - yo tengo la unión de los aymaras y los incas en mi vientre.
Solo un momento miré algo en él. Sus ojos se abrieron mientras me miraba, para después mirar mi vientre. Por un momento, vi un poco de luz en sus ojos.
- Yo tengo el fin de esta destrucción -hablé ahora, mirando desde la cima del templo la guerra. Mi padre ya muerto en el suelo mientras mi madre lloraba sin importar nada más; los aymaras estaban siendo masacrados.
Y unas palabras llegaron a mi cabeza:
"Él no era el legítimo príncipe, no era el legítimo esposo".
Miré una vez más al hombre frente a mí. Aún lo amaba, lo adoraba; en verdad los sentimientos me estaban comiendo por dentro. Al principio me sentía triste por traicionarlo, pero después me enteré de esa mujer de la familia de la fertilidad, de la familia Maita. No me arrepentí. Me alejé de él y recordé las palabras de mi padre:
"No eres una esposa, eres una futura Coya, única monarca, y eso es lo que más importa".
Tal vez fueron palabras para que no sintiera tristeza ante la indiferencia de mi esposo, pero ya estamos acá. Ahora todo se debilitó; el padre de mi hijo está muerto y este hombre infértil cargará con el dolor de que la única mujer que amó lo engañó.
- Sisi -ella me miró despectiva pero curiosa-. ¿De quién es la cría que llevas en tu vientre?
Vi cómo su tez morena se volvía poco a poco de un color más claro mientras me miraba temerosa.
- Porque yo nunca pude embarazarme del Auqui, pero sí del bendecido por Inti.
Mis palabras eran una brecha, un duro puñal que sé que recordarán hasta el día de su muerte.
- ¿Qué? -su voz se volvió oscura mientras me miraba amenazadoramente-. Ese maldito inútil...
Fue en ese momento cuando sentí el miedo. Él se acercaba a mí; sabía que quería hacerme daño, tenía miedo de lo que su cabeza estaba pensando. Pero no lo dejaría. El imperio, nuestro imperio, nuestras tierras... todo ya estaba roto. Nada importaba ahora. Sin miedo, me lancé de ese lugar. Ya no había nada por qué luchar.
- Espero que, si nos volvemos a ver, seas tú el que muera en mis manos, hijo de monstruo -pronuncié.
Para ver todo en negro.
...
- Mallku Imilla -miré al hombre frente a mí-. Mi linda Mallku Imilla.
No, ¿por qué vuelves a mí?
- Debes irte -dije mientras lo alejaba de mí. Su cabello dorado, liso y suave, estaba apegado a mi vientre mientras me abrazaba de la cadera-. ¡Inca!
- No lo haré, nunca más lo haré -dijo mientras me miraba con un dolor que no sabía identificar.
¿Por qué todo se complica?
- Ruphay
...
- Tú -miraba a la mujer frente a mí, una mujer de ojos como los del Inca Auqui actual y piel pálida-. Palla.
- Ja -me miró como si le diera asco-. ¿Qué hace acá la puta de mi hijo? -No entendí muy bien la palabra puta, pero tal vez es como se refiere a esposa-. Da igual, libérate, aún estás a tiempo; no seas como yo.
La miré mejor; una mujer de una tes pálida muerta y tenía un claro dolor en sus ojos mientras miraba por la ventana.
- Palla -me senté en el suelo a su lado-. No se sienta triste, una warmisita tan bonita no tiene que tener esa mirada en sus ojos -dije, tomando su mano para transmitir mi calor.
En la otra vida no la vi ni la conocía, y ahora no sé qué pasará con ella.
- Eres igual a la Luna, pequeña -me dijo mientras sonreía-. Pero él es una serpiente, igual a su padre.
Sabía que hablaba de Amaru.
...
- Descendiente del Rayo.
- Descendiente de la Montaña.
¿Quién es este? Y lo más importante: ¿por qué aparece ahora?
...
La bendición de los hijos de los dioses no es solo un golpe de suerte; es una bendición que ha sido otorgada por una misión. Guiados por la luz de la Luna y acogidos por el calor del Sol, deben cumplir con su deber: cuidar estas tierras y a mi gente.
Existe un intruso que debe ser destruido; hijo del exterior, un mestizo mezclado. No es uno de nosotros, no es como nosotros. El poder se está estableciendo ahora; todo estará y será justo. Dioses exigen que expulsen a ese ser impuro.
Bendecidos, cumplan su deber. La batalla ha empezado.
Pero.... , ¿por qué..
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Tiene que ser el......?
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Por qué nos ayudas
Hola
La verdad no sé lo que estoy haciendo y me estoy poniendo nerviosa pero espero que les guste en serio ✨✨
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KILLA-INTI
Historical Fiction-----mi reino.... Mi reino no caerá!!!!! ------ A veces la vida te da muchas oportunidades para remediar tus errores, pero... ¿qué tal si una deidad te da otra oportunidad para remediar la caída de todos sus fieles? -Killa -pronunció esa chica moren...
