Capitulo 1 LA MARCA DESPIERTA

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Lo odié desde el primer momento... y aun así, mi sangre lo eligió.
Kael creyó durante años que el dolor era parte de ser príncipe. Aprendió a caminar erguido cuando quería encorvarse, a sonreír cuando el pecho le pesaba, a obedecer cuando cada fibra de su cuerpo pedía huir. En Lumaria, la luz no admitía grietas.
Pero aquello no se parecía a nada.
El ardor llegó al amanecer.
No fue brusco. Fue lento, profundo, como si algo despertara bajo su piel después de un sueño demasiado largo. Kael abrió los ojos sobresaltado, con el corazón golpeándole las costillas. El aire le faltó por un segundo.
Se llevó la mano al cuello.
El calor estaba ahí. Vivo.
-No... -susurró, más por miedo que por negación.
Corrió hasta el espejo antes de que alguien pudiera verlo. Sus dedos temblaban cuando apartó el cuello de la túnica. Al principio no vio nada. Luego, como si respondiera a su mirada, la piel se tiñó de rojo.
Un símbolo. Antiguo. Ardiente.
La sangre brotó despacio, manchando su piel con un carmesí oscuro que no se parecía a una herida común. Kael retrocedió un paso, apoyando la espalda contra la pared.
La Marca.
El castigo que Lumaria fingía no recordar.
El destino que los libros prohibidos apenas se atrevían a nombrar.
-Esto no puede estar pasando... -murmuró.
Cerró los ojos con fuerza, como si así pudiera borrar el ardor, pero el dolor respondió intensificándose. No era solo físico. Era una presión en el pecho, una certeza imposible de explicar.
Y entonces ocurrió.
Un nombre cruzó su mente como una herida abierta.
Darian.
Kael apretó los dientes.
No necesitó apellido. No lo necesitó nunca. Todo el continente sabía quién era Darian de Noctyra: el príncipe de las sombras, el heredero de la Corona Negra, el rostro del reino que Lumaria enseñaba a odiar desde la infancia.
El enemigo.
-No -repitió Kael, esta vez con rabia-. A él no.
La Marca ardió en respuesta, como si se burlara de su negación.
Kael deslizó los dedos por el símbolo, conteniendo el aliento. El dolor no cedió, pero algo más apareció debajo: una sensación inquietante, una presencia lejana... consciente.
Como si alguien, en algún lugar, acabara de volver la cabeza.
Un golpe seco en la puerta lo hizo sobresaltarse.
-Príncipe Kael -llamó una voz-. ¿Se encuentra bien?
Kael cubrió la Marca con la túnica de inmediato. Su respiración aún estaba agitada, pero forzó calma en su voz.
-Sí. Solo... no me siento bien.
Hubo un breve silencio al otro lado de la puerta.
-El Consejo se reunirá antes del mediodía -continuó la voz-. Han llegado noticias de Noctyra.
El corazón de Kael se detuvo por un segundo.
-¿Qué tipo de noticias? -preguntó, aunque ya conocía la respuesta.
-Movimiento en la frontera -dijeron-. Y... el príncipe Darian ha salido de Umbrael.
Kael cerró los ojos.
La Marca ardió como fuego vivo.
En algún lugar del mundo, su enemigo estaba en movimiento.
Y su sangre lo sabía.

SANGRE Y MARCA ETERNA Where stories live. Discover now