Pov cristina:
El 12 de octubre fue una mañana rara, o así lo sentí yo, desde que abrí los ojos a las 7 y cuarto con el sonido del despertador, había algo distinto en el ambiente, o en mi imaginación, que también podría ser.
Intenté no prestarle demasiada atención a ese pensamiento, y decidí guardarlo en un cajón al fondo de mi mente, no le iba a dar más importancia de la que tenía.
Me levanté de la cama con movimientos lentos, rígidos y desorganizados. Hice la cama y abrí el armario para coger la ropa del día: unos pantalones de tiro bajo negros, un top negro también, una sudadera y unas New Balance que tenía tiradas por la habitación.
Me giré hacia la silla, para coger mi cazadora de cuero color vino, que me acompañaba a todos lados y me la coloqué con movimientos pausados.
Escaneé mi habitación para comprobar que todo estaba en su lugar. Mi madre y mi hermano siempre me decían que estaba demasiado desordenada: el armario, el escritorio, la silla que tenía mas ropa encima de la que contenía el propio armario dentro y esbocé una sonrisa. Si, llevaban razón. Quizás no era la persona más ordenada del mundo, pero estaba en ese punto en el que el caos de todos se convertía en mi paz mental.
Salí de la habitación hacia el baño para asearme y adecentarme un poco, lo justo para que no pareciese que había dormido 4 horas por quedarme viendo glee hasta tarde, que es justo lo que pasó anoche. La puerta del baño estaba cerrada y se escuchaba musica desde dentro, suspiré y di varios golpes firmes a la puerta.
-¡Tín!- volví a pegar al ver que no bajaba la música- ¡Joder Tín date prisa y abre la puerta que tengo que entrar y no llegamos!- la música cesó y solté un suspiro
-¡Un minuto Cris!- se escuchó ruido al otro lado, cajones abriéndose y cerrándose, el grifo abierto con el agua cayendo sin cesar y entre todo ese caos, yo, al otro lado de la puerta esperando para entrar.
Reanudé los golpes en la puerta y se escuchó el sonido del agua cesar por completo y el de varios cajones cerrarse a toda prisa. La puerta se abrió y ahí, al otro lado apareció mi hermano martín con el pelo ya peinado a su manera y un jersey de rayas junto a un pantalón ancho marrón. Al verme, esbozo una sonrisa separándose de la puerta.
-Todo tuyo el baño Cris, no tardes mucho que no llegamos y... yo que tu intentaba tapar un poco la prueba del delito de tu maratón de glee anoche, que tu cara no deja nada a la imaginación- Esto último lo dijo con una carcajada, y yo le saqué el dedo del medio y le cerré la puerta en la cara. Escuché su risa a través de la puerta y esbocé una sonrisa leve, apoye las manos en el lavabo y me miré al espejo. Realmente Tinho tenía razón, mi cara no dejaba mucho lugar a dudas de lo poco que había dormido. Tenía ojeras enormes, que con mi cara pálida, hacía que pareciesen aún mas grandes. Abrí el cajón y empece a tapármelas con el corrector, me puse un poco de rímel y me peiné. Terminé de asearme y salí del baño hacia la cocina, no sin antes pasar por mi habitación y coger mi mochila.
Al llegar a la cocina, mi hermano estaba cogiendo la mochila para salir. Me acerqué a la nevera para coger algo para desayunar, pero antes de darme cuenta, tenía entre las manos una manzana que me había lanzado.
-Para el camino, venga que no llegamos- Me dijo pasando por mi lado y removiéndome el pelo con la mano.
-Martín joder que me acabo de peinar- le dije mirándole con mala cara mientras el salía riéndose. Me miré de nuevo en el espejo de la entrada y me arreglé como pude el pelo rizado con las manos.
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Todo lo que soy sin ti
RomanceCristina usa la música para dejar ver la parte de ella que no es capaz de enseñar al resto del mundo. Olivia quizás sea la primera persona en mucho tiempo que consiga verla. Cristina, intenta entender sus pensamientos y salir de esa oscuridad que se...
