Siempre se nos dice que la realeza está por arriba de todo y de todos, te da más privilegios, lujos y poder. Que en parte sí es cierto, pero depende de cómo lo interpretes, porque lo que puede parecer bueno puede llegar a ser malo, y lo que más envidias, deseas y anhelas puede llegar a ser una tortura, como si fuese una prisión en una caja de cristal.
Ahora, ¿por qué la realeza tiene tanto poder? ¿y por qué son ellos los que mandan? ¿qué es lo que les da poder?... Aunque no lo crean la misma pregunta lo responde, la respuesta es tan simple como increíble, pero nadie lo podría creer y debido a eso existe una diferencia.
Corría el siglo XIX, cuando varios reinos de diversos países de Europa tuvieron una gran reunión en Inglaterra como punto de encuentro, reunión a la cual asistieron muchos reyes junto con sus esposas, príncipes y princesas. Claramente no podían quedarse todos en un solo palacio, principalmente por razones organizativas y porque solo estarían ahí para charlar y resolver temas políticos, diplomáticos y formar acuerdos, por lo que los jóvenes príncipes y princesas no tendrían nada que hacer ahí. Por lo que la mejor solución para todo fue organizar un campamento real. Claro que estaba dividido en dos, el campamento de las princesas y otro para los príncipes.
Los campamentos estaban organizados en torno a diferentes actividades. Por un lado, el campamento de los príncipes tenía como actividades la arquería, equitación, la cacería, resistencia y adaptación, astronomía, esgrima y combate noble. Todo esto les ayudaría a divertirse, convivir con futuros gobernantes y a aprender algunas actividades que podrían servirles. Por otro lado, estaba el campamento de princesas, cuyas actividades eran equitación, arquería, ir a observar plantas y flores al bosque, jardinería, música, costura, baile y arte.
Los campamentos, eran en realidad unos castillos algo pequeños, pero en los que todos estaban bastante cómodos, aunque el castillo del campamento de princesas era más grande que el de los príncipes, tal vez para enseñarles a los príncipes de supervivencia.
Era el primer día de todos en Inglaterra, ese día llegaron los gobernantes de diferentes países del continente. Aunque había reyes que iban directamente al palacio, había otros que acompañaban a sus hijos hasta sus campamentos.
En el bosque se podía ver a una carroza blanca con detalles dorados que estaba transportando en ella al rey de Suecia y a uno de sus 7 hijos, la cual era la menor de sus hijas hacia el campamento.
-¿Te encuentras bien, hija? —preguntó el rey de Suecia a la joven princesa.
La joven princesa tenía un rostro ovalado, unos ojos redondos de color verde que te generaban ternura enseguida, un cabello ondulado y rubio como el maíz, una tez clara y luminosa. Muchos decían que su belleza era tan angelical como su personalidad, por lo que muchos decían que ella era como "un ángel caído del cielo".
La joven apartó su vista del libro y miró a su padre.
-Sí... Sí, sí claro.... — respondió algo distraída.
-Estarás bien, te lo prometo — aseguró en tono suave para tranquilizar sus nervios.
-Lo sé, lo sé....— la joven suspiró y finalmente le prestó toda su atención a su padre.— Solo que no soy muy buena socializando y no me encanta la idea de estar rodeada de personas que no conozco...
-Te llevarás bien con ellas Irene. Harás amigas nuevas y esto te servirá mucho, en serio. Además es seguro, tu dama de compañía te estará cuidando, y el campamento está muy bien organizado. Está lleno de guardias, escoltas, damas de compañía y mucha protección para ti y para todas las demás princesas.
-Espero hacer amigas nuevas y todo...— desvió su mirada hacia al bosque, se notaba que ella no estaba feliz con la idea de pasar dos meses en un campamento rodeada de princesas que no conocía. —Es solo que estaré sola, ninguna de mis hermanas vino al campamento ya que ahora están casadas, y eso solo hace más difícil adaptarme. No es lindo saber que estaré sola...
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El poder de la sangre azul
FantasyLo que comenzó como un simple campamento para la realeza pronto se convierte en el escenario de encuentros inesperados, vínculos prohibidos y decisiones difíciles. Entre tradiciones, títulos y normas que no pueden romperse, algunos corazones desafía...
