Yeonjun miró el teléfono por enésima vez.
La pantalla seguía igual…oscura, inmóvil, cruel. Ninguna notificación nueva. Ninguna vibración. Ni siquiera un buenas noches automático que fingiera normalidad.
Habían pasado horas desde el último mensaje de Soobin. Horas desde esa sensación incómoda en el pecho, seguía presente esa intuición que no gritaba, pero tampoco se callaba. Soobin había estado distante todo el día, de hecho, varios días.
Era una situación que parecía no mejorae pronto, porque, aunque ambos trataban… parecía que solo se terminaban alejando más.
Ese amor que existió tan intenso y puro se estaba volviendo a una normalidad de respuestas cortas, emojis que no decían nada, silencios demasiado largos para alguien que decía amar como si no supiera hacerlo de otra forma.
Yeonjun apoyó la cabeza contra el respaldo del sofá, cerró los ojos y dejó que el teléfono descansara sobre su pecho, como si así pudiera sentirlo respirar y sintiendo cierto consuelo en el peso que sentía por éste.
Tal vez está cansado, pensó.
Tal vez se quedó dormido.
Tal vez sigue molesto conmigo.
Se aferró a esas excusas con la misma desesperación con la que se aferraba a la relación… si estaba seguro de algo, eran de sus sentimientos, de lo mucho que seguía enamorado a pesar de ese hoyo en el que ambos habían tropezado y creí que, si el se levantaba primero, tomaría la mano de Soobin y juntos saldrían de eso, serían ellos de nuevo.
Pero en otro punto de la ciudad, Soobin no estaba dormido, no estaba ocupado ni molesto con él. De hecho, tan solo creer que pensaba en él en ese momento sería un completo milagro.
Estaba acostado boca abajo con el rostro apoyado contra el pecho de Hueningkai, uno de sus brazos rodeándolo con naturalidad, como si ese lugar le perteneciera desde siempre.
La habitación estaba en penumbra, iluminada apenas por la luz cálida de una lámpara olvidada en la esquina.
Kai le acariciaba el cabello con moviendos lentos, suaves. Solo eran ellos dos y en el fondo de la habitación, estaba escondida la pequeña culpa de saber que había un tercero.
—¿En qué piensas?.—Soobin se removió con cuidado alzando su rostro para ver el del contrario que bajó sus caricias a la espalda del chico. Tenía un semblante serio, difícil de desifrar y su silencio lo delató.
—Estaba pensando en nosotros, en ésto… ¿Cuando será por fin el día?.—Bajó la mirada hacia a él, no era un reproche, ni un berrinche, solo quería saber cuando tendría el lugar que tanto le habían prometido y sellado con caricias.
—Se lo diré pronto,se que no te gusta que estemos así, enserio lo haré…
—El problema es ese, siempre dices que lo harás pero yo necesito una fecha, Soobin. No puedo seguir estando en el mismo lugar que ustedes dos y que me presentes como tú amigo y a él como tú novio.
Esas palabras resonaron en la cabeza de Soobin como un recuerdo, la imagen de la primera vez que estuvo entre ambos chicos y sus reacciones… Yeonjun tan amable como siempre hacia sus amistades y Hueningkai… tragándose el dolor de ser presentado como algo más que no estaba cerca de nombrar lo que realmente sentían.
Era algo más que solo una aventura, que un beso por "error" o la euforia de hacer algo indebido. Todo se había desbordado y convertido en amor, un amor que no sabía manejar pero quería con desespero.
Se incorporó con cuidado sentando aún en la cama a su lado.
—Te prometo que lo haré, solo no quiero…
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Beautiful Strangers: the end of us
FanfictionSoobin y Yeonjun llevan tiempo aprendiendo a convivir con la distancia que no se dice. Entre mensajes que no llegan, silencios incómodos y una ciudad que empieza a descomponerse sin explicaciones claras, Soobin se descubre amando a dos personas al m...
