Se dice que los sueños surgen en momentos de felicidad.
El mío, sin embargo, nació en un tiempo de desazón.
Crecí aprendiendo a permanecer en silencio.
En mi hogar, el silencio era más pesado que cualquier palabra, y la música se convirtió en el único refugio donde podía exhalar sin restricciones. Cantaba suavemente, como si mi voz fuera un susurro que no debía ser revelado.
En ocasiones creía que si dejaba de cantar, nadie lo notaría.
A los trece años, decidí escapar sin moverme de mi sitio. Envié esa audición a YG Entertainment con manos temblorosas y una esperanza que apenas se mantenía. Cuando recibí la aceptación, no lloré de alegría.
Lloré por el temor.
Soñar en grande implica renuncias, y ya había perdido demasiado.
Las sesiones de entrenamiento me enseñaron a ser resiliente. A sonreír ante el dolor interno. A escuchar que no era lo suficientemente buena, que mi voz pasaba desapercibida, que debía esforzarme aún más si quería tener una oportunidad en ese mundo.
Debuté como solista, pero la soledad fue mi compañera más leal durante cinco años. El escenario brillaba, es cierto... pero cuando las luces se apagaban, solo quedaba yo y mis inseguridades.A veces reflexionaba si ese niño que cantaba en silencio estaría orgulloso de mis logros. Otras veces, pensaba en renunciar.
No sabía que, en algún momento, tendría la oportunidad de conocer a Han, Jeongin y Félix. No sabía que mi historia no estaba destinada a contarse sola.
Este no es el inicio de un sueño.
Es una revelación de todo el sufrimiento que precedió a la convicción de que seguir cantando valía la pena...
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You and me.
RandomDesde temprana edad, Seungmin albergó el deseo de convertirse en un ídolo de K-pop. A los 13 años, impulsado por esta aspiración que lo acompañaba desde su infancia, decide unirse a YG Entertainment y logra ser admitido. No obstante, su trayecto es...
