Aconteció en aquellos días que muchos buscaban mandamientos y pocos buscaban entender. Y pasó Jesús entre la gente no como juez ni como legislador, sino como quien observa la vida y señala caminos.
No habló para imponer, sino para despertar. No señaló culpables, sino responsabilidades. Y no prometió recompensas, sino la posibilidad de vivir con mayor cuidado unos de otros.
Y enseñó con preguntas, con ejemplos y con silencios, para que cada quien eligiera por sí mismo. Porque sabía que la ética no nace del miedo, sino de la comprensión.
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El evangelio según Gallardo
EspiritualReinterpretación realista de algunos milagros de Jesús
